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Combate en las estrellas, fuego y destrucción por amor

Música

En esta recomendación te presentamos Prefiero el Naranja de Suso Sáiz, el gran artista musical español que contruyó su sólida trayectoria participando tanto en la escena experimental como en la escena pop. | Por Jerónimo Cipriani

Fotografía por Jesús de Miguel para Tribuna Complutense.





Hoy voy a recomendarte Prefiero el naranja (1984), el primer trabajo en solitario de Suso Sáiz. Guitarrista, compositor y productor español. Personaje musical al que comparo con Brian Eno, quizás por pertenecer a esa clase de músicos que piensan como críticos y quizás también por haber sido parte de la escena experimental, el ambient y el pop. 

Es un álbum que personalmente disfruto muchísimo. Aparte, valoro cada vez más a los artistas del Ambient. Supongo que sus ambiciones, en términos de prestigio y fama, son menos pretenciosas que en otros géneros. Cosa que no tiene por qué mejorar la calidad de la música, pero al menos podría ser una manera más genuina, osada y, por qué no, más arriesgada de hacer música.  

El disco abre con tan sólo un hi hat seco y una guitarra con mucho efecto. Un cencerro y unas congas cortan la serenidad del comienzo para que Intransferible desierto devenga en una especie de afro funk futurista ensimismado en un riff nervioso, transformado al final en arpegio. Como recurso, el arpegio no va a faltar a lo largo del álbum, y en Música viciosa, se repite una y otra vez, creciendo lentamente hasta resultar atrapante. Pienso en The Duruti Column, no solo por las guitarras, sino también por el clima.
Comité de ayuda, que comienza tranquila, se torna violenta y caótica. Cuando la escucho no puedo dejar de imaginar un drama romántico en el espacio, un conflictivo amor intergaláctico que involucra a dos familias de distintas razas extraterrestres. Combate en las estrellas, fuego y destrucción por amor.
Aprendiendo a amerizar y La muerte del agua parecen canciones hermanas hijas de la misma calma. Si la primera es la hermana New age, la segunda es la hermana Shoogaze. Temblor de aire (canto de lamentación-gabón), la sección más oscura del álbum, corta en dos y separa el lado A del lado B.
Prefiero el naranja es una especie de ciber copla, es el fondo musical de un sueño lúcido proyectándose en el cerebro de una coplera. El pavimento mojado refleja luces de neón azul, la mujer deambula perdida mirando gente, negocios y edificios.
Sobre la juguetona y hasta desalineada base rítmica de Romper la hora, riffs de guitarras se repiten en loop hasta el final. Para que pasen las termitas, es el cierre del disco a partir de un bucle narcótico, atrapante y sedativo. Un guiño final para quedar totalmente sosegados. 


Una anécdota: un día suena el teléfono, Suso descuelga y dice “hola”, del otro lado una voz responde, “hola, soy Julio Iglesias”. Suso piensa que es broma y pregunta “¿perdona?”. “Que soy Julio Iglesias”, replica firme la voz. Es el mismísimo Julio Iglesias vestido todo de lino blanco y espectacularmente bronceado, llamando  a Suso desde su casa en Punta Cana.
La raíz del llamado: al presidente de la compañía discográfica de Julio le preocupa el derrotero que esta tomando su carrera y piensan que Suso, colaborando desde la producción, podría construir el camino que conecte las canciones de Julio con el mundo de los intelectuales. Que no fuera ya solo un producto de masas y que su música pueda ser admirada por su calidad.
Hablaron varias tardes por teléfono, y con la idea seguir las conversaciones en persona, Julio, que tenía su avión privado comprando comida en España, invitó a Suso a pasar unos días en Punta Cana. Para el disgusto de Julio, Suso dijo que no, que no podía viajar porque estaba finalizando su trabajo con Los Piratas. “¿Quiénes son Los Piratas?” contestó Julio sorprendido. Para él, desaprovechar semejante oportunidad era cosa de artistas y Julio no tenía la intención de trabajar con artistas. Razón que dio por finalizada la posibilidad de ver a Julio Iglesias trabajar junto a Suso Sáiz.