"Vieron quién la levantó": se le cayó la billetera en Yerba Buena con el dinero para cumplir mucho más que un sueño
Fabiola Pérez renunció a su trabajo para poner su emprendimiento en su casa y así cuidar de su tía Clarita, quien padece alzheimer y ya no puede estar sola. Este viernes salió del banco Santiago con el préstamo otorgado pero en un descuido todo se convirtió en una pesadilla. Los testigos del hecho y el ruego a la persona que la encontró.
Fabi y su tía Clarita.
Esa torta que Fabi sostiene en sus manos para celebrar el cumpleaños de su tía Clarita, ese manjar que acompaña las sonrisas del momento, esa dedicación que una sobrina le pone a algo para alguien a quien ama, todo ese dulce de leche es apenas una demostración de lo que esta joven tucumana siente por esa señora con quien vive y a quien cuida desde siempre.
Es tal el amor que Fabiola Pérez siente por la tía Clarita que renunció a su trabajo para animarse a apostar al sueño del emprendimiento propio, de montar su propia repostería en la casa donde viven juntas y, lo más importante, estar cerca y cuidar a la tía que con los achaques de la edad empezó a presentar los síntomas conocidos del alzheimer.
Ese sueño se convirtió esta siesta en una pesadilla, en una pesadilla que Fabi y toda la familia ruega que termine pronto: perdió la billetera con toda la plata del préstamo del banco Santiago del Estero que le permitiría terminar de comprar las cosas necesarias para el negocio propio y trabajar en su casa sin descuidar a la tía: “Vivo con mi tía que es quien me crió a mí. Sí, tiene alzheimer. Renuncié hace una semana a mi trabajo de niñera. Soy repostera y quería poner el negocio en la casa para cuidarla, pero hoy todo cambió”.
La reconstrucción de los hechos es la siguiente y lo cuenta la propia joven: “Eran las 14.30 cuando salí del banco Santiago con la plata en mi moto. Iba por Canal 10, doblé por Rosas, y cuando llegué a Las Acacias vi que la mochila estaba abierta y que faltaba la billetera”.
Mientras Fabi iba en su moto, todavía con la billetera en la mochila, reparó en una mujer delgada vestida de ambo gris sentada sola en la parada de Canal 10, es decir, en la avenida Aconquija 729, Yerba Buena. “Recuerdo que vi a la chica porque estaba sentada sola, pero no reparé en mayores detalles. Cuando llegué a mi casa y publiqué lo que me pasó en Facebook, una pasajera del 118 cartel barrio 200 Viviendas me dijo que vio que esa mujer levantó mi billetera y subió al colectivo”.
Una vez que la mujer delgada de ambo gris, similar al uniforme que usan las enfermeras, subió al 118, la pasajera que se contactó con Fabi y el chofer del colectivo constataron que la billetera era la que perdió la joven a bordo de su moto: “La pasajera y el chofer alcanzaron a ver que se me cayó la billetera ahí, en esa parada. Hablaron con la enfermera, vieron la documentación, la plata, todo en una billetera larguita, rosa con flores, desgastada. Pero por el momento no tuve novedades”.
La publicación de Fabiana rápidamente se viralizó en las redes sociales y por el momento no hubo mayores datos de la persona que levantó el sueño de la joven: “Me fui al Centro de Monitoreo de Yerba Buena, pero recién mañana voy a poder ver las cámaras. Dejé asentada una primera denuncia en la comisaría de San José, pero sigo sin novedades. Durante mucho tiempo fui comprando las cosas de a poquito para poner la casa de repostería. Saqué el préstamo para ultimar detalles y poder trabajar sin descuidar a mi tía. Tomé la decisión cuando vi que ya no podía caminar, que el covid la deterioró y que hay veces incluso que no come”.
Esta historia ha llegado al corazón de la gente que, de una manera inesperada, ha sorprendido a Fabiana en las redes: “Quienes me conocen saben lo que estoy viviendo y el esfuerzo que me ha llevado todo lo que había logrado. Pero hay gente que no me conoce y me ha sorprendido mucho pidiéndome el cbu para ayudarme a juntar la plata perdida. A todos les contesté que iba a dar un poco de tiempo a que la chica aparezca. Publiqué que hay una recompensa. Ojalá le llegue mi historia, ojalá que la lea, que se ponga en contacto. Tengo fe. Todavía conservo la esperanza”.









