"Era mi amigo": la confesión de Vanina y el trauma de una tucumana en San Valentín
"Fue horrible", reconoce la joven, quien compartió su historia junto a Daniela y lo insoportable de que le hablen de su ex, y también Guillermina con un detalle "romántico" que la tomó por sorpresa. ¿Cómo se conquista en Tucumán?
Puede fallar.
Llegó el Día de los Enamorados y es muy importante tener en cuenta, a la hora de conocer a alguien, cómo abordar la charla sobre una ex pareja reciente. “A mí me pasó con un vaguito que conocí y lo conocía a mi ex más reciente. Toda la noche estuvo hablándome de mi ex, a pesar de que le dije muchas veces que no quería hablar de él. Todo el tiempo de una u otra manera era hablarme de él. Fue muy angustiante”, le cuenta Daniela a el tucumano. Por supuesto que después de esta experiencia, Dani no volvió a darle otra oportunidad a ese “amor fallido”.
Pero no fue la única experiencia que vivió Dani: en este caso fue una primera cita con un taxista que no terminó de la mejor manera: “Charlando me invitó a tomar algo por primera vez. Como no tenía planes, fui. Cuando me llevó de vuelta al depto notaba que él tipo estaba como excitado, en lo que estábamos charlando dentro del auto, él me pregunta si yo me depilaba abajo por que a él no le gustaban las mujeres con pelos. Yo lo miré y le dije: ‘¡Qué lástima! Yo estoy llena de pelos todo el cuerpo’. Me bajé y me cagaba de risa de su comentario tan pelotudo. Y me fui a ver con otro ¡que sí le gustan los pelos!”.
En el campo de los románticos, ahora es Guillermina quien recuerda con mucha risa una cita que terminó con un detalle “romántico” bastante inusual, pero que le resultó bastante divertido: “Llegué al depto y había un camino de forros hasta la cama donde formaban un corazón… En el medio había un alfajor de los que me gustan, y debajo del alfajor había una nota. Tenía un dibujo de corazón en la portada y al abrir decía ‘Vale por un 1 kilo de helado’”.
En otra ocasión, Guillermina recuerda que amaba escuchar a un vecino tocar el violín. Estaba enamorada de sus melodías que podía apreciar entre las paredes. Un día llegó la esperada invitación a tomar algo en su casa. Ella aceptó, sin saber que tenía dos gatas: “Soy alérgica, ya se imaginarán como terminé, me tuvo que ir a comprar cosas a la farmacia”.
Por último, en esta segunda entrega de experiencias de tucumanas en el Día de San Valentín, aparece y remata Vanina, quien no puede olvidar el desastroso resultado de haber aceptado acostarse en su primera cita con un chico que en ese momento era su amigo: “Sí, era mi amigo. Pero fue horrible. Y no solamente porque duró 4 minutos, sino porque repetía mi nombre sin parar durante el acto y me dejó traumada. Ya no quería que nadie me llame por mi nombre después de eso”.









