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"Se cayó en la calle": la última esperanza de una tucumana para recuperar lo que tanto esfuerzo le costó

HISTORIAS DE ACÁ

Ro Gasco, como tantas personas que vivimos a mil, salió al mediodía de Laprida al 400, dobló por San Juan, luego siguió por 25 de Mayo y cuando llegó a la 9 de Julio se dio cuenta de lo que había pasado. Todo lo que lloró, su ruego a quienes lean esta nota y una reflexión que nos obliga a pensar qué estamos haciendo con nuestro tiempo.

Ro no pierde las esperanzas.





Mientras el centro de San Miguel de Tucumán se poblaba de al compás de San Valentín, este último martes al mediodía se le estrujó el corazón a Ro Gasco. ¿Qué fue exactamente lo que pasó? Apurada, con mil cosas del trabajo en la mente, siempre apretada con el tiempo, a las corridas como tantas tucumanas y tucumanos vivimos, la joven arquitecta salió caminando de Laprida al 400, caminó hasta la calle San Juan donde dobló, siguió a pie por la 25 de Mayo al 300 y cuando llegó a la 9 de Julio se dio cuenta de lo que había pasado: perdió en un PenDrive todo el trabajo de su vida, todos sus proyectos, todo el tiempo, todo el esfuerzo, minutos, horas, días, semanas de ese esfuerzo que se cayeron en algún momento del recorrido mencionado por las calles del microcentro tucumano.

Este martes entre las 12 y las 14 puede haberse caído el PenDrive. Tenía información muy importante para mí, de mi trabajo de meses. Vivo de los proyectos que tengo en ese PenDrive y como era mucho info no llegué a guardar todo en la nube. Los nombres de los archivos son Obras Públicas, Desarrollo Social, Estudio, Honda, etc”, publicó Ro en sus redes sociales, luego de romper en llanto ante la posibilidad concreta de no volver a recuperar nunca más lo que tanto le ha costado, lo que el dinero no puede comprar, lo que las palabras no pueden expresar.

“Había laburos de meses, años... Guardé ahí lo poco que pude recuperar de una compu que se me rompió el año pasado. Algo había guardado en la nube y algunos archivos no. Tengo laburos actuales, con avances importantes que no guardé en otro lado así que dependo de eso para seguir. Yo sé que es como buscar una aguja en un pajar, pero no podía no agotar la última instancia que, de hecho, para esto son las redes, ¿no? Después de llorar mucho ayer, decido usar este medio como última esperanza de dar con alguien que pueda encontrarlo”, agregó. Y remarcó: “Es un PenDrive marca Kingstone negro”.

A la espera de que el milagro suceda, de que vos que estás leyendo esta nota hayas visto un PenDrive con todo lo que contiene en la calle y lo hayas levantado y te preguntes de quién será, Rosa Gasco ha dejado una reflexión que nos obliga a detener por un momento la vorágine del tiempo en el cual vivimos y es la siguiente: “Moraleja: no trabajar tantísimo y haciendo varias cosas a la vez como hablar por teléfono apretando el celu con el hombro, con una mano peinarte para salir rápido, con la otra guardando archivos para cerrar la compu y guardar un PenDrive. Cuando pasan estas cosas que sacuden te hacen pensar, ¿vale la pena todo esto? ¿Vale la pena tanto estrés? ¿Vale mi salud laburar de 9 a 9? ¿Vale el dinero tanto como para dejar olvidado en el tiempo las amistades, los momentos, el disfrute, leer un libro, conectarse con uno mismo?”.

Y concluye: “Todos sabemos la respuesta retórica pero la realidad de la vida es que uno anda corriendo atrás del tiempo, tratando de llegar con todo, cumplir con todo, ser perfecto en un mundo que nos demanda eso: producción. Y así, como un PenDrive, la vida se nos diluye entre las manos”. ¿Viste un PenDrive negro en la calle ayer martes entre las 12 y las 14? ¿Por la Laprida? ¿Por la San Juan? ¿O por la 25 o 9 de Julio? Aquí está su dueña: 381-156-623375. Que aparezca.

Ro con su hermano Matías, quien la ayuda en la búsqueda como todos sus familiares y amigos.