"¡Gracias al Señor!": la reacción de una señora por la lluvia y la imagen imperdible bajo el agua en Tucumán
Bajaron 20º en un par de horas y la gente en la calle parece más buena, todo es diferente cuando no hace calor. La felicidad ja ja ja, me la dio tu amor… ¡VIDEO!
Cielito lindo.
Algún día los notables académicos egresados de nuestra excelsa Universidad Nacional de Tucumán publicarán un ensayo sobre la real incidencia en el humor de los tucumanos y tucumanas que tiene el clima en nuestra vida diaria.
Mientras tanto, nosotros somos quienes habitamos esta sociedad. Cuando Tucumán es un horno, el humor se nos altera, la mirada se nos crispa, la bocina suena más de lo habitual, habitamos el improperio, mandamos al taxista a un lugar poco agradable, caminamos pegajosos, sudamos, transpiramos y si te agarra un bache para qué profundizar.
Hasta que llega el alivio. ¿Cuántas veces hemos mirado al cielo en los últimos días? El martes ya había amagado una ventisca falsa como tu promesa en San Valentín, el miércoles volvió a despejarse, hoy a primera hora amagaba con otro día infernal pero de pronto flash: el azul del cielo se ploteó, todo fue gris, ella lloró, yo lloré, todos volvimos a mirar al cielo gris y por fin se desplomó: agua, al fin agua, lluvia, bendita lluvia, cuánto te esperamos.
“Es un alivio total, estábamos desesperados de que llegue la tormenta. La última semana fue horrible, fueron semejantes calores. Tenía que hacer trámites, sí o sí salir a la calle, pero fue insoportable hacer filas con 40º. Ayer los jubilados, hoy mismo, a la mañana. tantísima gente en el Correo aguantando el calor. Más de 44º sufrimos, y ahora estamos fresquitos, esperando el alivio, ¡gracias al señor!”, suspiró una señora en Plaza Independencia.
“Cambió el cielo, bajó la temperatura, hacía falta el agua, era un horno Tucumán. Ahora estamos mejor con agüita fresca, hacía falta”, remarcó otro muchacho, mientras comenzaban los preparativos de la reasunción de Juan Manzur como gobernador de la provincia en el Teatro Mercedes Sosa.
Mientras los funcionarios y funcionarias llegaban al acto, en la misma plaza se dio una imagen imperdible: un grupo de jóvenes, todos con camisa blanca, se refugiaron del agua bajo el mismo árbol para no mojarse y disfrutar del radical cambio de temperatura: en estos momentos hacen 22º, la gente en las calles parece más buena, todo es diferente cuando no hace calor.








