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"¿No es tu perrito?": Moro, un milagro después de nueve meses en Tucumán

FINAL FELIZ

Corría el mes de junio cuando Guadalupe dejó en la casa de su pareja a su perro beagle. “Volvimos y ya no estaba. Lo busqué por todas las casas, lloraba todas las noches, pero no aparecía". ¿Qué pasó?

Moro volvió a los brazos de Guadalupe.





Corría el mes de junio cuando Guadalupe dejó en la casa de su pareja a Moro. “Volvimos y ya no estaba. Se había escapado. Cuando volvimos esa noche, no lo encontramos. Hice la publicación en Facebook, lo busqué por todas las casas, lloraba todas las noches, por donde caminaba lo buscaba con la mirada, era terrible”.

Mientras la publicación de junio de 2022 se viralizaba a pedido de Guadalupe, las notificaciones en su celular siempre generaban lo mismo: primero la ilusión y después la decepción. “Les pedí a todos mis amigos: ‘Compartan, por favor, que no se pierda la publicación’. Todo el mundo me mandaba fotos de otros perritos como Moro, de otros beagles, pero no, no era. Los otros perritos tenían muchas manchitas; Moro, no”.

Pasó el invierno, llegó la primavera, las flores y los perritos comenzaron a poblar las calles, pero no hubo noticias de Moro y la publicación comenzó a perderse al compás de las esperanzas de Guadalupe: “Lo primero que pensé fue: ‘Alguna familia lo tiene. Y como es muy bueno no me lo devuelven más. Moro es muy amigable. Y yo había perdido la esperanza. Pasaron nueve meses, imaginate”.

Hasta que llegó el día de ayer miércoles. Guadalupe estaba en Agua Dulce, a 35 kilómetros de la ciudad de Banda del Río Salí, cuando le sonó el teléfono una vez más. Era un mensaje de su amiga Pamela que vio las fotos de un perrito de 1 año y 8 meses que había vuelto a perderse y había sido encontrado por los vigías de la Banda. Pamela le escribió: “Lupe, ¿no es tu perrito?”.

“Cuando me llegué el mensaje me desesperé. Era él. Era Moro. No lo podía creer. Estaba lejos, pero dejé todo lo que tenía que hacer. El camino de ripio, nada importaba. Me agarró la desesperación y lo único que quería era llegar y que me lo entreguen. Durante todo este tiempo había estado con otra familia que también había ido a buscarlo, pero se dieron cuenta que era mío cuando vino corriendo a mis brazos, saltando y llorando. Les mostré la publicación de junio y lo recuperé”, le cuenta esta mañana Guadalupe a eltucumano.

Desde anoche, la joven volvió a recuperar la sonrisa, la parte que le faltaba: “Los vigías me pidieron que publicara que Moro ya estaba conmigo porque había muchos oportunistas que lo reclamaban. Ahora ya estoy tranquila. Anoche ya durmió conmigo, le puse un collarcito para las pulgas y hoy lo llevo al veterinario. Y acá está conociéndose con un pastor alemán que tengo y es re celoso. Acá están los dos. Acá está Moro. Lo veo y no lo puedo creer. Volvió. Después de nueve meses, Moro volvió”.