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"¡Era una calavera!": 30 años después, la visión terrorífica que un tucumano no puede olvidar

PARANORMAL

"Acelerá sin mirar por el retrovisor": el relato de Tucumán Paranormal que pone los pelos de punta a cualquiera.





Las historias relacionadas a la noche tienen esa mezcla de misterio, ansiedad, y curiosidad… y este es el caso de Armando, un tucumano que decidió revelar para una comunidad virtual una situación que vivió hace más de 30 años pero que difícilmente pueda dejar atrás. “Nunca la olvidaré”, asegura.

“Allá a fines del 89, me recibí de profesor de historia y de profesor de artes de karate recuerdo qué tenía una academia y un grupo reducido de amigos y alumnos éramos 11 en total. Un día después de terminar una práctica nos quedamos contando anécdotas de cosas extrañas que nos habían sucedido alguna vez y a las que no le encontrábamos lógica y les conté mi relato” reveló, comenzando a recordar la primera vez que le tocó confesar la noche de terror que había vivido.

“Yo tenia gran curiosidad por conocer algunas provincias de nuestro país, pero como mochilero, y por varios años hice este tipo de travesías, siempre aprovechando las vacaciones. Recorrí todo el norte y centro del país acompañado por mi mochila, un mapa y una brújula. Cuando me tocaba caminar de pueblo en pueblo, preferiblemente lo hacía de noche porque era más fresco y siempre algún camionero me llevaba” se acuerda, evocando seguramente tiempos de mucha juventud encima.

“Un día decidí regresar a Tucumán por cuestiones de salud de mi mamá, yo siempre estaba cerca de alguna estación de servicio. Cierto día pasadas las ocho de la noche se detiene un vehículo, era un hombre joven como de 37 o 40, y esté me pregunta para dónde iba, yo le dije que a Tucumán y se ofreció llevarme”

“Este hombre me contó que él era funcionario de la Policía y que él no le gustaba manejar de noche por la ruta, que se vio obligado hacer ese viaje porque su esposa estaba en trabajo de parto y le avisaron tarde. Me preguntó si sabía conducir le contesté que sí y me pidió que lo ayudara por lo que intercambiamos lugares y me puse a conducir”. Hasta ese momento, todo parecía ir bien en el viaje de Armando, hasta que una figura le hizo cambiar de idea.

“Divisamos la figura de una mujer parada en la orilla contraria de la ruta, con un niño en los brazos. Llevaba un vestido que le cubría los pies. Pasamos sin detenernos, el funcionario me dice ‘Viste la señora en la banquina’... le respondí que si... y me pide que me detenga y retroceda diciendo que puede ser que lleve al niño enfermo así lo atiendan. Eso sí... me dijo que la pase para que ella quede casi frente al auto y que ponga la luz alta. Eso hice, retrocedí y me detuve dejando a la señora a metros del vehículo, el policía sacó su arma y estaba atento a los alrededores sin salir del auto”, nos explicó, sobre las medidas de seguridad que el oficial de policiía decidió tomar al respecto de la desconocida mujer.

“Yo recuerdo que llamé a la señora… ‘Señora, ¿para dónde va? ¿Tiene algún problema el niño? ¿está bien? Venga, la llevamos’. La mujer no hacia ningún movimiento, solo estaba parada a la orilla de la ruta. Luego de varios llamados la señora se mueve y comienza a caminar hacia el vehículo, pero muy lentamente, cuando había dado algunos pasos y estaba a casi a la mitad, se le vio la cara. En ese momento vimos que lo que venía caminando era una calavera” se acordó en el grupo tucumano del terror.

“A mí me dio un escalofrío tremendo y quedé estático, el policía gritaba ‘¡Arrancá, arrancá! y yo no respondía hasta que este hombre me agarro del brazo y me sacudió fuertemente. En eso reacciono y arrancó el vehículo, el funcionario me decía no mires por los retrovisores y concéntrate en el camino no te salgas de la ruta y respirá profundamente. Después de dos horas estábamos entrando a la cuidad y nos detuvimos en una avenida iluminada”

Los ojos

Ya en zona segura, los atemorizados hombres pudieron generar su reflexión al respecto: “A mí lo que más me impresionó fue ver esa calavera, y no es que era una calavera totalmente huesuda con dos agujeros en la orbitas oculares como la vemos en los museos o libros de ciencia, esta calavera tenia globos oculares, o sea tenia ojos, pero solo el globo ocular. Desde ese día no volví a salir más a la ruta, esa experiencia me dejó mal por un tiempo y nunca la pude olvidar” finalizó el relato anónimo.

En ese sentido, es posible pensar que esta historia tiene mucho de fantasía. Sin embargo, solo pensar en la posibilidad de una noche así, llena de pánico a cualquiera.