"Cuando su mamá fallece": la revelación más difícil sobre Luisito y lo que vivió en la peatonal Mendoza
La historia del muchacho que toca la pandereta y canta cuartetos movilizó a muchos tucumanos. Débora y Lucía, de Buscando Sonrisas, revelaron qué le pasó en Banda del Río Salí, la pensión y dónde vive. VIDEO
Luisito quiere vivir mejor.
Luisito es el muchacho que muchos tucumanos conocen por su música en las peatonales del centro. Sobre la Mendoza, llegando a calle Junín, en el banco de madera ubicado en la entrada del Conejo Loco, ahí está con su pandereta y el cuarteto.
Es la música que Luisito escuchaba en su casa de Banda del Río Salí, la casa de toda la vida, con su papá, con su mamá docente, y con sus hermanos. Hasta que murió la mamá. “Cuando fallece su mamá, que era maestra, su papá rehace su vida, vende la casa donde se criaron todos los hermanos y queda Luis en la calle. Atenderlo a él requería mucho tiempo y parece que no había tiempo para él”.
Débora, acompañada de Lucía, es quien habla este martes con latucumana de mañana con Ana Pedraza. Débora es la creadora de Buscando Sonrisas, un voluntariado que reúne a más de 50 personas que asisten a más de 60 familias con hogares precarios y a más de 450 personas en situación de calle como Luisito, quien solo duerme en una pieza de San Martín 135, en condiciones indignas para cualquier persona, pero mucho más por su enfermedad.
“A Luisito lo conocemos en la pandemia. En ese momento, todos tenían que estar en sus casas pero él no tenía dónde estar. Ningún albergue lo recibía. No lo dejaban entrar por el olor de sus úlceras. Nos explicaba llorando que el olor era del mismo remedio que es muy fuerte y que él usa por el problema que tiene en las dos piernas”.
La nota publicada en la edición del lunes en eltucumano ha movilizado a muchas personas, quienes se han preguntado sobre el rol del Estado y qué pasa con su pensión por discapacidad. “Luisito está cobrando una pensión, pero no la goza él. La está cobrando otra persona. Él es el titular pero otra persona tiene el dinero de él: es su papá en Banda de Río Salí”, explica Débora.
¿Cómo Buscando Sonrisas conoció la historia de Luisito? “Lo conocimos en la calle, entablamos un vínculo miércoles a miércoles y lo asistimos. Buscamos ese lugar en la San Martín primera cuadra, pero no es el lugar apropiado para él. Es una pensión muy económica por el estado en el que está. Ahí duermen muchas personas desde la pandemia. En los albergues no reciben a parejas, no los reciben. Tampoco con niños. Muchas personas no querían dejar a sus niños o a su marido. Y fueron ahí: la pensión es de piso de madera, pero con agujeros, se ve todo para abajo”.
Por su parte, Lucía agregó: “A Luisito los conocemos todos. Pero en el Centro de Salud hay personas con el mismo problema. Acá tenemos a Débora que con su esposo se toman el tiempo de ir, de bañarlo, de curarlo. Todo lo hacen porque el Hospital les cierra la puerta. A personas de la calle no los dejan ingresar”.
“Gracias a gente como Débora, junto a nosotros que somos voluntarios, y al tucumano que es muy solidario, podemos ayudar. A veces nos cuestionan por qué sacamos fotos. Es para mostrar que el calzado, la colcha y la mercadería llega a las 450 personas en situación de calle y a las más de 60 familias con su hogar precario que no llegan a fin de mes porque son changarines o se han quedado sin trabajo como familias con niños en la Plaza Bulnes. Hicimos la campaña y los sacamos de la calle”, agrega Lucía.
“Venimos con el voluntariado desde 2017, pero yo lo hacía solita con mis amigos. Ahí quedó Buscando Sonrisas. Armé una página, un Facebook, un Instagram. Cuando me di cuenta, éramos muchos. En pandemia teníamos un comedor, quedó parado por falta de insumos, pero luego volvimos a salir. Qué mejor que darle a la gente que ya conozco, que te recibe muy bien. Cocinamos en la casa de Lucía y a todos nos gusta salir a la calle y darle esa palabra de aliento, además de su bandeja de comida. Nos reunimos los miércoles en Plaza Belgrano y desde ahí nos vamos a diferentes puntos”.
Por último, una reflexión más sobre Luisito, la historia que presentamos este martes: “Lo van a ver en la puerta del Conejo Loco de la Mendoza. Se va tarde. A las diez de la noche recién lo van a encontrar en esta pensión de donde hay que sacarlo. Se viene el invierno. Es peligroso que esté en la calle. Ya le robaron sus cosas. Hasta le robaron la pandereta y por eso él golpeaba con dos botellas de plástico hasta que un tucumano solidario le compró una pandereta y volvió a hacer música. Entre todos podemos ayudarlo, entre todos podemos ayudar a que Luisito tenga una vida digna”.
Mirá la entrevista completa y cómo ayudar:
Teléfonos: 381-3949560 (Débora) 381-3575743 (Lucía).
Direcciones donde dejar donaciones: Santa Fe 816 (estacionamiento abierto las 24 horas), Crisósostomo Álvarez 728 y Moreno 250 (eltucumano).








