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"Nos dimos cuenta quiénes son los verdaderos amigos": cómo viven la amistad los tucumanos en el exterior

Día del amigo

Están exparcidos en distintos puntos del planeta, pero siguen manteniendo lazos afectuosos con sus amigos en Tucumán. Historias de amistades que trascienden las fronteras: "Acá descubrimos la amistad sincera".

Romina y su amiga se despiden en el aeropuerto.





Los bares, las plazas, los boliches, los parques, cada 20 de julio todo Tucumán y el país explotan con los festejos por el Día del Amigo. Dice la efeméride y el relato oficial que el 20 de julio de 1969 la misión estadounidense Apolo 11 colocó a los primeros hombres en la Luna: los astronautas Neil Armstrong y Edwin F. Aldrin. El argentino, Enrique Ernesto Febbraro, se encontraba mirando su televisor en blanco y negro cuando vió la imagen de los astronautas sobre el suelo lunar. Alucinado, Febbraro, tuvo la idea, en ese preciso momento, de promover el 20 de julio como el Día del Amigo, ya que el alunizaje del módulo era un gesto de amistad desde la humanidad hacía el universo. 

Desde entonces, cada año en nuestro suelo, pero también en los suelos de otros países, los 20 de julio, caiga el día que caiga, se celebra la amistad. Sabemos que, para los tucumanos y tucumanas, los vínculos amistosos son muy importantes. Basta recorrer cualquier día de la semana las calles céntricas para ver grupos de amigos reunidos y disfrutando. Quienes visitan nuestro suelo, también se percatan de esta cualidad.

Emigrar, por el motivo que sea, significa desarraigo. La amistad es una de las cosas que quienes se van, extrañan de Tucumán. “Mis primeras amistades aquí fueron extranjeras, es decir realicé primero amistades de Perú, Colombia, Venezuela y por último de Chile. Son medio cerrados en comparación con nosotros que somos más directos, sinvergüenzas, fáciles para hacer amistades”, cuenta Salome, una tucumana que hace tres años se encuentra viviendo en Santiago de Chile.

Hoy, en muchos lugares del mundo es un día laboral más. No hay ningún motivo especial para festejar. Pero no importa que suelo estés pisando, los tucumanos llevan el festejo en su sangre y lo imponen donde sea que estén. “El primer año recuerdo que para ellos fue un día normal, y empecé con la iniciativa de celebrar lo bonito del Día del Amigo, de reconocer, cultivar y mantener vivo ese lazo especial que se genera”, cuenta Salome. 

“En Italia, el Día del Amigo se festeja el 30 de julio, pero no lo festejan así tanto como nosotros”, dice Brenda Correa, que se encuentra en Italia junto a Daniel Berrondo. Él se fue en junio del 2021. Allá la espero hasta el mes de noviembre del mismo año. Una vez allí, siguieron su relación y se casaron. Ese fue uno de los momentos más importantes de sus vidas. También fue uno de los momentos donde más sintieron la ausencia de sus afectos. “Hubo momentos donde extrañamos muchísimo a nuestros amigos, el momento de nuestro casamiento que fue tan importante para nosotros, me hubiera encantado que estén mis amigas para que compartan conmigo este momento. Gracias a Dios pudimos compartir en Tucumán, pero ese fue uno de los momentos en los que sentía que más las necesitaba y que me hubiera gustado mucho que estén”, recuerda Brenda. Sin embargo, los vínculos de amistad que formaron allá se convirtieron en familia: “Hace dos años que estamos acá, nos casamos y nuestros padrinos de matrimonio fueron un amigo de Daniel y una amiga mía que ya consideramos familia. Siempre estuvieron y están con nosotros preguntándonos todo el tiempo si necesitamos algo, organizamos cenas para vernos, hablar y no sentirnos solos. Yo los considero mi familia ya”. 

Brenda y Daniel el día de su casamientos con sus padrinos.

Romina Pedraza es tucumana y hace un año y medio vive en Isla de Mallorca, España. Se encuentra muy feliz, pero una de las cosas que más extraña son sus amigas de Tucumán. La tucumaneidad está en todas partes y formó un grupo de amigos con tucumanos que también han emigrado. “Aquí con los tucumanos es realmente muy bueno vivirlo, es más intenso ya que, estando lejos de nuestro lugar, nos sentimos más a gusto juntos. A mí me pasó de conocer tucumanos aquí que no conocía en Tucumán. A veces vienen de otro país y compartimos aquí, vamos a la playa, nos divertimos, reímos, compartimos vivencias, todo lo que nos pasa en el exterior y coincidimos en muchas cosas. Extrañar es uno de los puntos en común que tenemos. La fiesta ahí, la forma en que nosotros vivimos”, cuenta. 

“Para mi cada persona es única y singular y ningún amigo es igual a otro”, dice Romina. Y es que, pese a la distancia, las nuevas tecnologías permiten vivir la amistad más allá de la distancia. Extrañar quizá un poco menos, sostener un vínculo, tener el cariño y la confianza del otro a través de la pantalla. “Vivimos la amistad a distancia con las redes sociales, las videollamadas de whatsapp, los mensajes, mostramos dónde estamos viviendo, los lugares que estamos conociendo. Aquí nos dimos cuenta quiénes son los verdaderos amigos, preguntándonos cómo estamos y nosotros a ellos”, dice Brenda.

Romina, por su parte, reconoce la dificultad de la distancia, pero también su valor: “Algunas veces siento mis relaciones de amistad a distancia muy complicadas por los cambios y diferencias de horas, cuando yo me estoy por acostar, ellos siguen haciendo su actividad, y cuando yo me levanto, ellos se están por acostar y cosas así. Pero cuando hablamos y nos hacemos el tiempo, porque tenemos que hacernos el tiempo para coincidir, nos damos cuenta que son solo kilómetros, porque cuando hablas y te reís y compartís tanto ahí como aquí, te das cuenta que ese cariño continúa, incluso, más persistente”, y agrega: “Vivir la amistad de lejos es muy particular y muy especial, por ejemplo, el jueves aquí no se festeja pero tengo mi instagram y todos suben fotos y si te agarra algo adentro que decis, tenes que respirar profundo porque te encantaría vivirlo pero sabés que ya va a haber tiempo para eso. Vivirlo ahora a través de videollamadas, eso hace amena la distancia”.

Cuando Romina estaba en Lules le tocó despedir a una amiga de toda la vida que se fue a España. Ella no sabía en ese momento que años más tarde se reencontrarían. “Ella se vino primero, luego saqué pasajes, me agarró la pandemia y yo aún no podía viajar. Ella pasó la pandemia aquí en España y siempre me alentaba, nunca nos dejamos de comunicar. Hasta el día en que llegué yo y el encuentro fue re lindo. Me encontré con una Cami que conocía las calles como si fuera Lules. Aquí no vivimos cerca pero de vez en cuando nos juntamos para una charla o un café, cada una hace su vida pero nos damos el tiempo para eso. Estar lejos y tener a gente aquí así como Cami es muy importante”.

“Creo que lo que más nos pasa es que acá descubrimos la amistad sincera a través de qué es lo que significa la amistad que es la confianza, el afecto que tenés hacia el otro. Que es tu amigo el que tenés lejos”, se sincera Daniel junto a Brenda.

Camila y Romina en su reencuentro en España.