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"La perrita estaba desesperada": el chofer de la línea 11 que tomó una decisión conmovedora en Tucumán

SOCIEDAD

Después del conflicto que tuvo en vilo a miles de pasajeros, la vida comienza a cambiar con pequeños grandes gestos que emocionan en tiempos cargados de noticias difíciles. Mirá lo que pasó.

Las fotos son de Fátima Nieto.





Es mucho más que un gesto. Es dar vuelta la página. Es volver a confiar en que no nos van a dejar a pata. Ni a nosotros ni a nuestros animales. Es la caricia que una grieta impensada en Tucumán necesitaba para sanar la herida.

A nadie le gustó quedarse sin bondi, que lo bajen antes de la parada, esperar dos horas, tres, cuatro. A nadie. A nadie le gustó ver la ciudad con los colectivos parados en las calles ya hartas de tanta violencia, grito y golpe.

Todo ocurrió en un colectivo de la línea 11, todo sucedió cuando una perrita desesperada empezó a ladrar y a dar vueltas cerca de una parada del recorrido. Asustada, no aceptaba ayuda. Desorientada, no sabía hacia dónde ir. 

Entonces el chofer del colectivo les pidió permiso a los pasajeros, se bajó para subirla en la unidad, la acarició, la calmó y, como si fuera poco, se la llevó a su casa y la adoptó. Es un gesto, sí. Faltan más gestos así, claro. Que los colectivos funcionen bien de una vez por todas, por supuesto. Pero es un lindo acto de amor, ¿o no?

Las fotos son de Fátima Nieto.