"Es enfrentarse a la noticia más dura de tu vida": tengo cáncer de mama… ¿y ahora qué hago?
Palpar un bulto durante la ducha. Ver una protuberancia, secreción o color extraño frente al espejo. Incertidumbre, miedo y muchas preguntas… ¿Cómo lidiar con el cáncer de mama? ¿Qué es la cirugía oncoplástica? ¿Los implantes pueden causar la enfermedad?
Y un día, todo lo que creíamos saber, cambia, se mueve, tiembla. El diagnóstico menos pensado llega en un consultorio médico como cualquiera. Y las preguntas más urgentes comienzan a llegar a quien recibe la noticia y a su familia; preguntas que aterrizan en sus vidas en medio de una inmensa confusión.
Comenzar a transitar una enfermedad siempre es complejo, pues todas las fichas del tablero deben reorganizarse. El problema es que, cuando hablamos de cáncer de mama, para algunas personas el camino se pone demasiado incierto y borroso. Por eso, en pleno Octubre Rosa, los profesionales de la salud tucumanos quieren alentar a las mujeres en este proceso que arranca, muchas veces, en la intimidad de una ducha.
Paola Sabbag es licenciada en psicología por la Universidad Nacional de Tucumán, con un magister en la universidad complutense de Madrid. Desde su profesión, se dedica hace muchos años a recibir pacientes con cáncer, contando con una gran experiencia en terapia psicológica para mujeres que atraviesan el cáncer de mama: “Un diagnóstico de este tipo, como muchos otros, puede afectar seriamente el funcionamiento psicológico de una mujer, y eso pone en peligro la salud física. Es muy importante que se animen a buscar ayuda. A veces, este diagnóstico llega de manera tan sorpresiva que provoca desconcierto emocional y no saben a dónde ir, cómo sigue, qué hacer… es enfrentarse cara a cara con la posibilidad de morirse. Es un impacto fuerte en el bienestar psicológico de la paciente” expresó a eltucumano, sobre ese primer gran golpe al recibir la noticia.
La profesional de la salud mental, en ese sentido, considera de vital importancia el acompañamiento psicológico para afrontar este momento con calma y claridad: “Mucha gente no sabe a dónde ir ante un diagnóstico, ni tampoco que el acompañamiento psicológico puede ser un recurso adecuado. En los últimos años, muchos médicos ya lo tienen presente y lo recomiendan”
Con respecto a lo que percibe día tras día en su consultorio, la psicóloga remarcó: “Este diagnóstico es uno de los mensajes más angustiantes que puede recibir una mujer y esa angustia puede impactar en otros lados. El estado de la salud mental es importante para atravesar los tratamientos. No sólo es enfrentarse a la noticia más dura de tu vida, sino que toca enfrentarse a la obra social, al agobio y la confusión. Muchas pacientes que no fueron mamás ante el diagnóstico, ya tienen la posibilidad de congelar óvulos, y ese es un tratamiento muy cruel y costoso también. Te hace plantearte cosas que quizás antes no te habías planteado. También comienzan a enfrentarse a la confusión frente a sus relaciones personales… en cómo decírselo a sus hijos, a sus parejas, a sus padres, piensan mucho en el dolor que le van a producir a otros”.
Algunas pacientes deben afrontar dilemas que antes del cáncer no habían tenido que plantearse como, por ejemplo, la decisión sobre ser madres o no. La decisión de quién cuidará de sus hijos. O enfrentarse cara a cara con el apoyo real de su pareja, de sus hijos, de sus padres, de sus compañeros de trabajo, de sus amistades. En ese sentido, la psicóloga explicó que, en medio de la dureza de todo lo que se vive a raíz de la enfermedad, es fundamental la contención: “Muchas veces, el mismo tratamiento es más agresivo que el diagnóstico porque no se pueden exponer a los virus o compartir lugar con gente que tiene alguna enfermedad. Ni hablar de los cambios en el aspecto físico. Muchas se desconocen totalmente, van saliendo un montón de símbolos propios de la enfermedad que son factores que contribuyen a que las pacientes tengan estrés, ansiedad y hasta depresión. Hacer terapia es sentirse acompañadas y guiadas por sobre todas las cosas”.
“El estado mental en medio de la enfermedad puede llevar a que la paciente tome decisiones que no están buenas para ella. Se olvidan de cosas básicas como comer, dejan de hacer actividades físicas, comienzan los problemas para dormir, se distancian de familiares y amigos por estar extremadamente sensibles. Con un tratamiento psicológico apuntamos a que las mujeres puedan bajar un poco sus niveles de ansiedad, se adapten y se anticipen a su tratamiento, que aprovechen todas las fuentes de apoyo social, psicológica y medica que estén disponibles porque, muchas veces, no lo ven y no están bien informadas. No es lo mismo una paciente bien informada sobre su situación, sus tratamientos y sus consecuencias, que una paciente que no. Sin información es una paciente que se entrega a la enfermedad”, comentó.
Una de las etapas más difíciles en el cáncer de mama es la quirúrgica. Lo que acostumbramos a ver en las imágenes de las personas que atraviesan la cirugía es esa cicatriz que simboliza la ausencia de un pecho, de una mama, o de las dos. Para muchas pacientes, esta es una suerte de marca de guerra, un recuerdo de haber atravesado y superado un momento muy complejo. Para otras, puede representar un trauma.

En Tucumán, el médico ginecólogo y mastólogo Santiago Arredondo trabaja de una manera que está en boga a nivel mundial hace poco menos de diez años: cirugía oncoplástica. ¿Qué significa? Que la paciente entra y sale del quirófano con la misma apariencia en sus mamas: “Cuando al cáncer tiene que ver con órganos ocultos, el paciente no se entera que lo ha perdido porque nunca lo veía. Cuando hablamos de las mamas, tienen un valor muy fuerte e impactante en las mujeres. Las cosas han cambiado mucho en los últimos 20 años, hay una gran mejoría en los tratamientos para la sobrevida de los tratamientos del cáncer. Antes, el tratamiento era luchar para sobrevivir al cáncer. Hoy en día ya se ha comprendido que la parte cosmética representa algo en la esfera psicológica - emocional de la paciente, que no es solo una cuestión estética, sino que hace a su estado inmunitario y a su vida”.
“Antes, el estándar era perder el pecho, ahora se ha pasado a la cirugía conservadora. Sin perder la sobrevida, conservar la glándula mamaria. La paciente entra con los dos pechos y sale con los dos, de su misma forma y tamaño”, destacó Arredondo acerca de esta nueva práctica quirúrgica.
Consultado sobre la posibilidad de desarrollar algún tipo de cáncer a partir del uso de los implantes, el médico explicó que, si bien es una posibilidad, esta es bastante acotada, ya que nada tiene que ver con una enfermedad oncológica hormonal: “Es cierto que las prótesis pueden generar un cáncer, pero no es el de mama, es aproximadamente una de cada 30 mil pacientes. Es una enfermedad que se desarrolla a partir del tejido que envuelve a la prótesis, un tejido fibrótico. Es lo que el organismo aísla como una cápsula. Ese tejido a veces forma un linfoma anaplástico de células gigantes, que es maligno, pero se cura en un 95% de casos”.
Analía es una tucumana que llegó a este médico tras haber sufrido traumáticamente una primera consulta con otro mastólogo: “El primer médico me hablaba de una mutilación de pecho. Él, en cambio, me habló de otra manera. Primero, me sugirió que saquemos las dos lolas, y segundo, me dijo que era una cirugía preventiva y que iba a salir del quirófano con dos prótesis idénticas a mi tamaño. Nunca tuve que pasar ese trauma de verme sin las lolas frente al espejo. Es clave como se comunican las cosas. No es lo mismo un médico que te dice que te va a mutilar que uno que te dice que te va a hacer una cirugía preventiva”.
Este mismo médico es el que recomendó a la paciente realizar una extracción de ovarios, ya que el cáncer de mama al ser hormonal, en un gran porcentaje puede extenderse a estos órganos: “Yo no recomiendo a todas mis pacientes que hagan una mastectomía bilateral (sacarse ambos pechos), sino que me baso en su genética, en la posibilidad de que la paciente desarrolle un cáncer en la mama opuesta. Hoy en día ya sabemos que muchas pacientes con este cáncer lo son por alteraciones en los genes. Entonces, si es joven y tiene menos de 40 años, es probable que sea genético, por ejemplo. Cuando es así, podemos saber si estos genes están alterados, y confirmar que esa paciente tiene 90% de chances de hacer cáncer en la mama restante y un 40% de posibilidades de hacer cáncer en los ovarios. Y al sugerir extraer estos órganos que todavía están sanos, explico que es un método preventivo”.
Esta gran polémica de extraer órganos que todavía están sanos sigue siendo una discusión en la medicina, pero que se conoció y despertó interés en el mundo hace algunos años cuando Angelina Jolie contó que iba a proceder a realizarse esta mastectomía doble, por poseer los genes que probablemente le producirían un cáncer de mama a futuro. El doctor Arredondo, desde su consultorio privado, explicó que de cada 10 pacientes que recibe, al menos una de ellas debe ser derivada a otro tipo de estudios por encontrar alguna anomalía en sus mamas: “Hasta mi pueden llegar derivadas por otro colega, o directamente son mis propias pacientes de ginecología”.
“Cuando me toca a mí encontrar algo así, precoz, en las pacientes es lo ideal, no podemos decir que la curación es del 100%, pero sí que está prácticamente garantizada. Tengo muchas mamás que quieren traer a las hijas al control desde chicas, yo les digo que, dos años después de la primera menstruación, ya tienen que ir al ginecólogo, pero no es lo mismo el control que debe llevar una adolescente de 14, 15 años, que el de una paciente de 25 que ya tiene exámenes complementarios, ecografías mamarias, papanicolau, ecografía de útero, y, mucho menos, es lo mismo para pacientes mayores de cuarenta años. A partir de esa edad, ya toca un examen clínico, luego una mamografía. En pacientes con riesgo elevado, los estudios se hacen dependiendo de cada caso. Una paciente con hermana con cáncer desde joven, por ejemplo, deberá empezar a los 25 a hacerse estos estudios que otras deben empezar a sus 40”, explicó.
Para él, el doctor se expresó sobre el Octubre Rosa y, si bien destacó la importancia de la difusión, se mostró inconforme con uno de los puntos de la campaña : “En los medios se promociona mucho que los controles mamográficos sean entre los 40 y los 70, pero, en mi opinión, hay que seguir con los controles, porque la expectativa de edad de la mujer hoy está en 85 años y si el cáncer aparece a los 71 lo podemos tratar y que ella llegue a su expectativa de vida en vez de llegar a los 76, 77. Todas deben hacerse los chequeos anuales”.








