"Nada lo puede explicar, solo un milagro de Dios": la increíble historia de Mirko, el niño tucumano que deja a todos con la boca abierta
Tenía 2 añitos cuando sus padres descubrieron lo que le pasaba. Viajaron a Buenos Aires, ingresaron al quirófano y le dieron la noticia. ¿Quién es este pequeño con aura propia en Los Salvajes? La palabra del profe Luis Cuellar: "A mí me quemó todos los papeles, nunca vi algo así".
El profe Cuellar con Mirko.
Tenía dos añitos Mirko y algo le pasaba. Quería jugar con los amiguitos en los cumpleaños y se agitaba. Le leían un cuento para acostarlo a dormir y se agitaba. Estaba sentado viendo los dibujitos y se agitaba. Algo le pasaba y era el corazoncito que latía con un ritmo inusual, con un cuadro claro de arritmias.
A esa edad, tan chico, a Mirko le descubrieron que lo que tenía era una fístula en el corazón y que el único camino era trasladarlo a Buenos Aires para una operación a corazón abierto. “Todos los estudios lo indicaban así. Sentadito o acostado, Mirko sufría arritmias y había que operarlo. Los padres sabían que no había otra opción”.
Pero fue cuando llegó el día de la operación, ya en Buenos Aires, cuando otra cosa también pasó. “Los padres lógicamente estaban asustados con la operación, pero cuando llegaron al quirófano, a minutos de la operación, vieron a los médicos que empezaron a hablar. Habían hecho los últimos estudios de rutina para la operación, pero de repente se dieron con que no tenía nada. La fístula que tenía en el corazón y le producía arritmias no estaba más. ‘Un milagro’, dijeron los médicos. ‘No tenemos forma clínica de explicarlo’, explicaron los médicos. ‘Un milagro, esto es un milagro de Dios. Es la única forma de explicarlo’, explicaron los médicos”.
Quien habla este viernes a la tarde con eltucumano mientras Los Pumas juegan contra Nueva Zelanda es un hombre más terrenal, más cercano, más nuestro, y con el corazón tan pero tan grande que le cambió la vida a Mirko: es el profesor Luis Cuellar, el creador de Los Salvajes, la escuela de atletismo para chicos y grandes de Tucumán.
Si el profe Cuellar habla sobre Mirko es porque desde la tarde que lo conoció no sale de su asombro. “Mirko ahora tiene 5 años. Una tarde yo estaba entrenando a Los Salvajes en el Parque 9 de Julio, en la zona del Palacio de los Deportes. Estaba entrenando a los chicos cuando a 20 metros veo a un chiquito solo. Ese chiquito estaba mirando lo que hacíamos y haciendo lo que hacíamos”.
“Cuando seguí con la clase y empezamos a correr, unos metros atrás, veo que ese chiquito venía corriendo por detrás nuestro. Nosotros íbamos a un trote fuertecito y este chiquito nos seguía el ritmo. Los dejo a los otros chicos seguir corriendo y yo me le acerco y le preguntó: ‘¿Y tu papá?’. Él me responde: ‘Allá viene’. Y le insisto: ¿Y qué estás haciendo?’. Y escuchá la respuesta que me da: ‘Quiero correr con ustedes. Me gusta como ustedes corren, como el pelo se hace para atrás cuando corren’”.
El profe Cuellar, con los ojos grandes bien abiertos por ese niño que le hablaba, le preguntó ante la presencia del papá, de Tato: “Mirko, nosotros somos Los Salvajes, ¿vos querés correr con nosotros?”. Maravillado por el nombre de la escuela de atletismo, Mirko le dijo que sí, pero con una salvedad: “Cuando me enteré de la historia de Mirko, de lo que le había pasado en el corazoncito, obviamente le aclaré al padre que para entrenar con nosotros tiene que estar totalmente curado. Esto requiere de chequeos, control, y solo así entrenarlo con tranquilidad. Créase o no, Mirko se ha integrado tan fácil que ya está haciendo trabajos técnicos y hay más”.
“La ternura, la pasión que él genera, nunca la he visto en ningún otro niño que he entrenado en mi vida. Nunca. De todos los cientos y cientos de chicos que he tenido en estos años, puedo decirte que Mirko tiene un brillo propio. Es un líder natural. Es un chiquito de Los Aguirre y le pide al papá, que es un padre muy presente, que lo lleve a La Costanera a entrenar con Los Salvajes. Se mueve como uno más. Tiene un aura única”, se emociona el profe Cuellar.
“Es que pensá que es un chiquito que pasó de estar al borde de la muerte a convertirse en un líder grupal de chiquitos como él. Todos se quieren sacar una foto con Mirko. Hasta Don Sánchez, de 82 años. Yo lo miro a Mirko y veo cosas difíciles de explicar. Es un chiquito con el que se me han roto todos los esquemas, con el que se me quemaron todos los libros”, reconoce Cuellar.
“La última de Mirko fue la que hizo para el Día del Niño en La Costanera. Solito, sin que nadie le dijera nada, trajo una botella de vidrio donde tiene sus ahorros. ‘Es para compartir con mis amigos’, me dijo. ¿Y los padres? ¿Qué te puedo decir? Para ellos es un milagro, es un milagro que se haya curado así y que esté corriendo. Tendría que haber sido operado a corazón abierto, no hay lógica, en todos los estudios salía la enfermedad y se dan con que no. Hay cosas que solo Dios las puede explicar y justo llega Mirko a nuestras vidas, a la de los atletas, a hacer atletismo, justo Mirko llega a Los Salvajes que también dejamos el corazón".

Mirko, primero de la izquierda, con sus amigos de Los Salvajes.

Mirko con Don Sánchez, el atleta de 82 años, y el profe Cuellar.
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— Alfredo Aráoz (@AraozAl) October 20, 2023








