"Cada vez que llego siento su amor": la promesa de Ana Pedraza a su abuela y a La Morenita
Cada diciembre, la conductora de TV prensa y La Tucumana de Mañana pedalea 200 kilómetros desde Monteros hacia Catamarca. La fe y el amor por su abuela son su motor.
Anita Pedraza en Catamarca.-
Mi abuela me dijo que tenía muchas ganas de que vayamos juntas a la virgen, porque cuando yo era muy chica ella me llevaba, pero por una cosa u otra de la vida no fuimos, entonces ella se enferma de leucemia y muere y nunca pudimos hacer ese viaje juntas, entonces a mí me quedo un dolor en el alma de no haber podido llevarla a ella a la Virgen de Catamarca y es así como empiezo esto de ir en bicicleta 200 kilómetros.
Un 8 de diciembre de hace muchos años, Ana Pedraza sufrió un accidente con su familia en La Reducción y, por ese motivo, su abuela la cuido y la crio. “Mi mamá quedo mal, con el tiempo se recuperó, pero por eso mi abuela fue como mi madre”, cuenta Anita.
Juntas construyeron un lazo muy fuerte, se habían prometido ir a la Virgen del Valle a Catamarca, pero su abuela murió antes de cumplir la promesa. Dos años después, Anita agarró la bici y subió la montaña. La primera vez fue el 7 de diciembre de 2021. “Este año ha sido muy difícil porque no anduve en bici casi. Tuve en contra la lluvia y el viento, que ha hecho mucho más lento el llegar a Catamarca. Lo que a mí me ha hecho perseverar ha sido el amor hacia mi abuela, el regalo que yo le quiero hacer es llegar por ella”, confiesa recordando la travesía que vivió hace unos días.
Anita es muy activa, tiene una energía particular, pero admite no tener la preparación física para subir 200 kilómetros por la montaña. Sin embargo, la fe por La Morenita y el amor hacia su abuela le dan la fortaleza en cada tramo. “Yo hago actividad física, pero no tengo un entrenamiento para hacer eso. Hace tres años hice el primer viaje con mi hermano, y dos veces al año voy, pero todo es un regalo a mi abuela, un regalo que yo le hago por no haber podido viajar cuando ella estaba viva, y lo más fuerte es que cada vez que yo llego en bicicleta, yo siento que ella me espera, siento su presencia, siento su amor, entonces todo el esfuerzo que yo hago vale la pena porque la empiezo a sentir. Mi abuela murió hace cinco años y cuando yo llego a la catedral siento que me espera, siento su presencia, su amor. Lo hago por ella, más allá de mi fe, que soy devota de La Morenita, lo hago también como una ofrenda al viaje que no hemos podido hacer juntas”, cuenta.

A la virgen desde que voy tengo un pedido muy especial y siempre tengo dos o tres cosas que llevo. Cuando yo llego me invade la energía, ese lugar tiene mucha energía, es de creer o no creer, pero tiene una energía que te envuelve, no sé si es la fe de tanta gente que va ahí, pero a mí me envuelve, me conmueve hasta las lágrimas que me cuesta armarme. El llanto no es tristeza, es conmovedor es algo que no sé cómo explicar.
En la subida, cuando Anita siente que no da más piensa en su abuela, pero también en la sonrisa de sus hijos, “porque a ellos también los ofrezco a la virgen cada vez que voy así que pienso en ellos”.
En este gran acto de fe, en abril de este año, mientras subía el cerro la conductora sintió a su abuela. Sintió como la acompañaba en este viaje que se habían prometido hacer juntas: “Pasamos unos gauchos que iban en Sulky llegando y cuando los pase la sentí a mi abuela, ahí me quebré y tuve que bajar en medio del cerro a llorar porque era como que la sentía que estaba a la par mía, esa fue la primera vez que la sentí al llegar, siento su presencia, siento que me acompaña. Es muy profundo para mí”.









