Maze 2K: "Eso de buscar lo universal, termina lavando la música"
Con la reciente salida de 'Changuerío', el último lanzamiento del rapero tucumano, aprovechamos la ocasión para una hacerle una entrevista. | Por Jerónimo Cipriani
En el contexto de la reciente publicación de ‘Changuerío’, hablé con Maze 2K. Rapero de la nueva escena hip hop de Tucumán que a consciencia, se embarcó en la misión de capturar la esencia local para fabricar la identidad de una obra musical ambiciosa que se extiende en una trama de artistas y músicos reunidos para construir algo mayor.
- ¿Vas a presentar el disco?
- Voy a hacer capaz una escucha del disco, pero más íntimo. Quiero estar tranquilo. Y el año que viene la idea es hacer con banda, todo, todo.
- Hiciste un disco largo a diferencia de los otros.
- Sí, para mí es como soltar un montón ya. El año que viene no sé si voy a hacer esto de que el 16 de diciembre sale un proyecto, porque es como que estás corriendo contra el reloj por una fecha que pones vos mismo, por ahí como que uno se sube a la ola de la industria que es muy exigente. Y hay veces que te pasas de rosca, ¿viste? El año que viene voy a disfrutar más el proceso, sin duda.
- ¿Esta vez te has sentido un poco más presionado? Yo creo que sí motiva el hecho de tener un proyecto en el cual sos dueño y tener plazos para sentirse motivado. Atarse nada más que a las ganas puede tirar el proyecto para abajo, aunque también puede funcionar eso de dejar que las cosas maduren a su tiempo, sin estar apurados por algo externo e impuesto.
- Sí, total. Es un equilibrio y yo por ahora estoy trabajando sin manager ni siquiera. Entonces vos tenés que ocupar esos mismos roles y tenés que tener el equilibrio perfecto en donde saber que no te dormís, que estás laburando, que estás activo y estás estudiando. Constantemente nutriéndote y produciendo. Y bueno, poder ver el límite, que como es algo que me gusta, es muy fino el límite de cuando uno ya se pasa. Es como cuidarse, digamos.
Y es un proceso largo, entonces hay muchas letras o canciones que capaz que han salido alguna vez en el estudio porque estaba con un amigo y me dijo “che, tengo este beat”, y de repente estaba otro amigo y me dijo “che, yo me quiero sumar”, y bueno, eso quedó como un proyecto viejo de hace tres años y lo volví a agarrar y retomarlo y renovarlo y pulirlo y contextualizarlo, justamente para que no pierda esa frescura, pero que todo tenga…, no sé, en el rap hay veces que está esta frescura versus lo estricto que se pone uno.
Con la lírica, con el delivery de la rima, hay un desafío, o sea, es como llegar a un punto medio. Creo que tiene que ver mucho la música que uno escucha, cómo uno se nutre de eso, porque al principio uno piensa que cada vez vas rapeando mejor porque podés tirar más palabra por minuto. Después te das cuenta de que no, que para el oído del espectador es muchísima información, que los silencios son importantes, que las variaciones, que las melodías, que hay tantas cosas, creo que es eso.
Tengo mucho privilegio de que en mi casa haya una cuna cultural importante de música, de cada uno de los integrantes de mi familia tengo una data distinta que me ha ido llegando, y bueno, de amistades, de todo. Creo que todo se va formando, pero pienso que de ahí uno va agarrando un poquito siempre de cada experiencia. Porque si es como el arte por lógica, es raro.
- ¿A qué te refieres con eso?
- Creo que tiene que ver mucho esta cuestión de cómo empecé. A mí me pasaba que lo hacía como jugando. De changuito yo agarraba las canciones y les cambiaba la letra, pero mantenía la melodía que ya existía. No era como hoy, que entrás a YouTube y buscas un beat para poder rapear, improvisar y experimentar.
En mis primeras canciones era todo muy un juego. Las empezaba, las hacía y las subía inmediatamente, era lo más fresco que existía ese proceso de que en un día las grababa con el celular y las subía porque no había nada más que eso. Mi objetivo, que era divertirme, estaba cumplido.
Ahora cuando hago una canción pasa por muchísimos filtros en donde se va modificando y la idea se va puliendo.
- Hablaste de un entorno musical familiar nutritivo. Contáme de eso.
- Tengo esos recuerdos de música muy variados. Por parte de mi hermana era una cuestión más rock nacional clásico, así como Spinetta, Charly, Fito. De mi hermano recuerdo más como las cuestiones más de la Bersuit y Pink Floyd. De mi mamá y mi papá es muy muy variado. Los Beatles, Mercedes Sosa, Serrat.
Era muy diversa esta cuestión que iba alimentándome de música. Es muy loco cuando lo podés visibilizar u otra persona te marca distintas influencias que van dejándose ver en algunos procesos. Siempre está bueno, es como que volver a escuchar esas canciones y conectar de otra forma.
La conexión con el rap más particularmente es por mi hermano que tenía el cd de Eminem Así como me mostraba un disco de Pinky Floy, me mostraba Molotov o Eminem. A mi llamaba más la atención Eminem por esta cuestión de ser changuito y jugar con las palabras, no sé, me pasaba algo.
- ¿Cómo recordás ese primera conexión fuerte con el rap?
- El recuerdo que me nace ahora es una vez que íbamos en el auto con mis viejos en un viaje largo no me acuerdo a dónde. Yo me estaba durmiendo, empieza a sonar Molotov y yo me despierto. Y no sé, era como una adrenalina que tenía esa fuerza que tiene el rap que me divertía mucho de changuito. Me despierto y empiezo a cantar con mi hermano con mucha complicidad.
- Más allá de las cuestiones técnicas, entre lo primero que publicaste y lo que publicaste ahora, ¿qué crees que ha cambiado?
- Creo que ahí no existía un objetivo. Ahora es como otra conciencia de decir “estamos escribiendo la historia de un género tan joven y de la cultura de nuestra provincia en un género que este año cumplió 50 años”. Entonces es muy loco eso de que seamos parte de una manera tan presente. Ahora soy consciente de muchas cosas que en ese momento no existían, que simplemente era hacerlo y que no había tantas preguntas. Ahora es como una conciencia más del artista que se pregunta “¿Por qué estoy haciendo esto?”. Mucha introspección en el laburo, de ser responsable con el mensaje que uno deja.
También distintas herramientas que van apareciendo más allá de la música, herramientas teatrales. Me gusta poder ver la música con imágenes; producir la intro, los interludios o el outro de mi disco, en donde intento llevar a la música a una obra o algo más cinematográfico. Me gusta mucho poder mezclar las distintas artes.
Cuando estaba empezando en 2019 la carrera de teatro también empecé en la música diciendo, “voy a hacer música”. Ya improvisaba y toda esa cuestión hace rato, pero me refiero a hacer música específicamente. Fue un proceso que fue madurando tanto musicalmente como artísticamente.
- De alguna manera se fue metiendo un poco el teatro dentro de la música bien ibas estudiando.
- Total, sí. Y el año pasado ya me recibí de actor y bueno, ahora como que uno puede visibilizar un abanico de tonos, registros, colores, no sé, distintas herramientas. Yo no conocía lo que era una estructura de una canción. No sabía de verso, estribillo, puente. Era simplemente hacer. Y mi amigo Max, músico, me decía, qué loco tus canciones que me gustan porque es fuera de la estructura tradicional. Y para mí era muy gracioso porque yo no conocía la estructura, simplemente lo hacía. Y bueno, alguien que la conocía podía llegar a apreciar lo mío porque se escapaba de lo tradicional. No sé, como cosas que se dan, ¿viste?
Ahora también aparece lo colectivo. Mis primeros trabajos, mis dos primeros EP, son míos solos. Los productores, las colaboraciones aparecen, pero en las letras soy yo solo. Pensé “bueno esto, me representa, pero como que siento que necesito que tome más fuerza, necesito más voces que representen lo mismo que yo”: una identidad joven, un artista que tiene muchos sueños. Así es como nace tanto ‘La Cara del Norte’, que es como hablar de Tucumán, es el proyecto, el EP que salió el 16 de diciembre de 2022.
Fue juntar a muchos raperos y decir, somos la voz, algo muy fuerte. La es salida es colectiva, entender eso. La Cara del Norte es hablar de lo nuestro, de nuestras referencias. Toda la vida nos hemos criado escuchando canciones más de afuera, podemos empezar a hacer canciones hablando de lo nuestro y que te acordés de una canción que diga algo de la Plaza de Independencia y te acordés cuando vos estabas ahí.
Changuerío es más en primera persona. La situación de estos artistas tucumanos y cómo se la rebuscan, y los sueños, y las complejidades que tienen.
- Al haber tantos productores ¿Cómo hiciste el cohesionar los 25 tracks?
- Esa era la mayor preocupación, porque no sé si es una elección trabajar con tantos productores particularmente, sino que en estos últimos dos o tres años, como en el rap se hace, pasó esta cuestión de comprar beats.
Beats instrumentales que he conseguido a $500 hace dos años, a $1000 hace un año, $1500 o $2000 hace poco, o también de gente con la que he trabajado, hay de todo un poco.
Los beats que he comprado, la verdad que eran simples o monótonos y yo los coproduzco y les intento poner distintos sonidos que les den variaciones, agregar más instrumentos, invitar a instrumentistas a que toquen. Distintas formas de poder darle la vuelta de tuerca.
Me encantaría también poder hacer un laburo extenso con un productor, porque ahí son dos cabezas trabajando en un mismo sonido. Pero bueno, Tucumán tiene una cosa de que te quita, y de eso que te quita, vos elegís si te está quitando o dando algo. Tenés que ser multifacético, con muchos roles y estar ahí como autodidacta. Me encantaría poder tener la plata para laburar con un solo productor todo el año, pero ha sido trabajar con muchos productores y en mi cabeza unirlos. Es como un esquema mental que me hago, que tengo de todo el disco y cómo pueden coincidir los universos de los distintos productores de distintas provincias, de distintos contextos. El trabajo central del disco está en el mensaje.
De ahí trabajo para ir conectando las distintas musicalidades. Con el acompañamiento de otra gente, por ejemplo, Allbardo1, un amigo con el que he estado mezclando y masterizando la mayoría de los tracks. Mucha cuestión de preguntarle a amigos, pasarle y preguntar qué opinan, hacer escuchas, como curadorías del disco con ayuda.
- Hablemos de la “tucumaneidad”. Creo que es algo que tenés muy presente en tu música y en tu forma de producir lo que la rodea.
- No puedo no pensar que estamos atravesados por un contexto. Es raro que no suceda, ni bueno ni malo, pero para mí es de suma importancia que tu arte hable de tu identidad, que diga de dónde sos, qué haces, qué sueños perseguís o qué vivís día a día. Inconscientemente, por lo que uno consume que generalmente más de afuera, desde el porteñocentrismo, hasta Estados Unidos y Europa, está la cuestión de que te olvidás de tus palabras, incluso hay gente que quiere escapar de ese regionalismo, de la lengua autóctona, de esas palabras que tenemos nosotros.
Una vez fui a una radio y me estaban tirando palabras para improvisar y uno dice achilata y otro dice “no, no, porque es muy de acá y este programa para el país”. Lo tira medio en chiste medio en serio, porque al final no usamos esa palabra, y yo pensaba: “Loco, entiendo que es de acá y que mucha gente no la puede entender, pero justamente hablemos de eso para que se conozca que es la achilata”. Nosotros hemos aprendido las costumbres de otras provincias u otros países, cosas que acá no vemos, pero que sabemos por la música de otros.
Tucumán tiene un montón. Algo muy concentrado y en esa compresión existe un calor, un concepto raro, mucho odio que confunde muchísimo. Hay un concepto desfasado en donde hay de juzgar a las cosas que salen de acá, en el arte sucede muchísimo.
Hace unos tres años, en esta camada joven increíble que está saliendo, empiezo a ver una cuestión que ya no es “hacerle el aguante a un amigo”, sino que es ir a escuchar la música de un artista porque te gusta.
Eso de buscar lo más universal, termina lavando la música. No tiene contexto, una obra sin contexto, no sé. En el arte que yo consumo la identidad es un factor primordial. Para mí tiene que ver, y no hay que culpar, con la educación hegemónica. Podemos ser conscientes de que existe un dialecto regional que se llama norteño y por ahí nos han enseñado que hablamos mal, no hablamos mal, así es nuestra identidad y tiene su historia. Tiene que ver mucho con la educación que hemos tenido y esa tendencia a tirarnos para abajo y pensar lo local como algo choto. Es difícil de cambiar, pero es estamos en eso.
- Último: artista, canción y disco tucumanos para recomendar.
- Disco: 'Brown Jesus' de Rare Fresh.
Canción: Zizu - D GOACHIM. Ahí aparece como D Goachim, pero ahora es Juan En Si.
Artista: LaRuth.








