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¿Por un vestido? El escándalo que envolvió a una tucumana de la alta sociedad

HISTORIA

De cuando el color de un vestido causó una detención y un escándalo en medio de la plaza Independencia.





Mujeres transgresoras, si las hay. Y en Tucumán tienen trayecto de larga data. En cada uno de los conflictos y luchas sociales que han transcurrido en este país, han existido grupos de mujeres dispuestas a poner (y mucho) de su parte para integrar los cambios históricos, a pesar de que quienes cuentan la historia han decidido visibilizarlas muy poco.

Tiempos revueltos sin duda fueron los que se vivieron durante las guerras civiles en nuestro país, mientras se buscaba darle ese marco de orden a una Argentina nueva y en formación, fundamentalmente entre 1814 y 1880. Las disputas entre los unitarios y los federales durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas dejaron muchísimos saldos y anécdotas históricas en todo el país, inclusive en Tucumán.

Uno de los señaladores más sencillos para saber de qué lado de la mecha se encontraba una persona, era el color que portaba. El color rojo, identificaba a los federales, y el color celeste, a los unitarios. Por esos años, la guerra ideológica también estaba presente, y fundamentalmente tenía que ver con el color de la bandera que se planteaba de un lado y del otro. Mientras el (entonces) presidente Rosas mantenía un azul marítimo, los unitarios implementaban su celeste característico en su bandera, fueron aclarando poco a poco el azul que representaba la insignia presentada por Manuel Belgrano.

Hace algunos días, el internauta Miguel Corbalán Norniella compartió en el grupo “Fotos antiguas de Tucumán” la imagen de doña Brígida Zavalía de Alurralde, con una interesante anécdota que mezcla de todo un poco: la valentía femenina, la guerra civil, la disputa de poder, el autoritarismo gubernamental, y la tensión en las ideas:

“Corría el año 1851 y Doña Brígida Zavalia de Alurralde, por pedido de su marido, que era simpatizante de Urquiza se atrevió a usar un vestido celeste durante una misa del Gobierno en una apacible mañana de domingo, cuyo uso Rosas tenía proscripto. Cuando Brígida cruzaba la plaza Independencia así ataviada, la alcanzó a ver el ministro de Gobierno el doctor De Gondra, que inmediatamente ordenó en el acto a cuatro soldados la prisión para la salvaje unitaria, por permitirse tal ostentación. La medida no se llevó a cabo por intermediación del gobernador Celedonio Gutiérrez quien era muy amigo de los Zavalia”.

Además del interesante relato, el tucumano compartió esta anécdota con una imagen de doña Brigida, conocida mujer de la sociedad tucumana de mediados del siglo XIX.

 

“La anécdota quedó durante muchos años conectándose en la provincia. La foto es de Doña Brígida ya anciana en 1870”

 De como el celeste se convirtió en una idea mucho más allá del color de una bandera

Un dato a tener en cuenta, es que la polémica por el uso del color celeste, se reavivó hace algunos años, a razón del G20, el foro intergubernamental de coordinación económica y financiera internacional, cuando desde el CONICET se entrevistó a Pacho O’Donnell, escritor, investigador y médico argentino. Allí, explicó el origen detrás del uso de este color para representar a la bandera, en comparación con lo que muestra el archivo histórico: “La discusión sobre los verdaderos colores de la bandera es fomentada por la poco definida descripción de su creador: una banda sería blanca y otra azul celeste (la enseña original tenía solo dos campos). Esa polémica nunca fue banal. Eran dos proyectos de país los que confrontaban. Los unitarios la concibieron celeste, ese era el color que los identificaba en tiempos de la Confederación. Portar alguna prenda de ese color podía costar un severo castigo (…) Es de imaginar que cuando finalmente se impusieron en las cruentas guerras civiles los unitarios liberales hicieron del celeste el color ya no partidario sino nacional. De allí la ‘celestización’ de nuestra bandera. Los federales, cuyo color distintivo era el rojo punzó, en cambio, reivindicaban el azul acentuado para las franjas que encerraban a la blanca, no solo para diferenciarse de sus adversarios sino también por considerar que ese había sido el deseo de Belgrano”.

Celeste, azul o rojo, lo real es que aunque corran mediados del siglo XIX o un primer tercio de este siglo XXI, la tensión ideológica siempre parece estar presente en Argentina, en Tucumán, y en esa gloriosa e histórica plaza Independencia.