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"Empezaba a brotar una nostalgia": el viaje fotográfico de Pablo al Tucumán de los noventa

Historias de acá

Pablo Del Pozo vive escindido entre Buenos Aires y su Tucumán querido al que supo registrar décadas atrás con su cámara. Ahora inicia el viaje a un pasado colmado de recuerdos y de imágenes: la terraza del aeropuerto, San Javier, el funicular y el avión de la tragedia de Lapa.

Vendedor de Telekino en el microcentro tucumano en 1994. Foto: Pablo Del Pozo





El tren comienza su movimiento paquidérmico y mecánico cuando Pablo Del Pozo atiende el teléfono. Está yendo desde la estación de José León Suárez a Capital Federal a encontrarse con una amiga. Ella viene de visita a Tucumán y quiere aconsejarla para que no se pierda ningún detalle de esta que es su provincia; el territorio siempre anhelado de la infancia y parte de su juventud. El tren avanza por las vías, pero Pablo viaja hacia atrás montado en las alas del recuerdo y vuelven los paisajes que supo retratar con su cámara de fotos en 1994: la plaza de San Pedro de Colalao, la avenida Belgrano con los cerros nevados de fondo, la vista desde la terraza del aeropuerto Benjamín Matienzo, el Cristo de San Javier, el funicular, una mujer que encandila la mañana y el rostro de un vendedor de Telekino. Un universo de postales suyas y nuestras que tienden un puente imaginario entre allá y acá; entre aquel pasado que se cuela en las rendijas del tiempo y este presente que no se detiene.

“Estaba estudiando medicina en Tucumán y vivía con la cámara en el bolso… una camarita común, pero eran muchas las ganas de retratar la ciudad y, por donde iba, me detenía y sacaba algunas fotos… Son fotos un poco casuales, quizás por eso ahora se las valora más. Era esa locura que tenía entonces, lo que me faltaba quizás era plata para tener más rollos”, recuerda el hombre de 49 años aquellas incursiones fotográficas con la vieja Minolta que le habían regalado para uno de sus cumpleaños. La cámara portaba rollos de 135 milímetros; de esos cilíndricos cuyos recipientes de plástico negro se usaron en los noventa para transportar el bicarbonato del “Coca y Bica” y que supieron ser la carcasa de los decodificadores truchos para ver los partidos del fútbol argentino y los canales porno.

Avenida Belgrano 2020, un enero con el Aconquija nevado. Foto: Pablo Del Pozo. 

Pablo vive una vida escindida entre su Tucumán natal y Buenos Aires, donde ahora reside. Su familia partió a la capital en 1979 cuando él era un niño, pero nunca perdió el contacto con su provincia a la que regresaba todos los años por un par de meses para visitar a tíos y abuelos. En 1993 y con la excusa de zafar del CBC introductorio de la Universidad de Buenos Aires, se vino a estudiar medicina: “Toda mi familia es de Tucumán y yo he vivido mucho tiempo ahí. En ese entonces volví para estudiar y constantemente vuelvo a la provincia. Soy medio nostálgico del Tucumán de antes y de la forma en que se vivía antes. Cuando ves que las casas de tus abuelos y tíos van desapareciendo, recurrís a la fotografía para recordar cómo eran esos lugares”.

El de 1994 fue un año bastante agitado en Argentina. Ese fue el año en que se realizó la reforma constitucional. El año del último mundial que jugó Diego Maradona. El año del atentado que voló la sede de AMIA. El año en que asesinaron al ponderado rey de la noche Poli Armentano. Y fue el año en que Pablo perdió a su abuelo Ezequiel. Para entonces, ya era un gran aficionado a la fotografía que tenía una rutina bien aceitada: salía en bicicleta o a pie a recorrer la ciudad desde la avenida Belgrano hasta la calle Rondeau en Barrio Sur. Siempre con su cámara a cuestas y atento a los paisajes urbanos que se iba encontrando en el camino: “Los noventa están muy presentes en mí vida, no porque me hayan deslumbrado, sino porque, en esa época, ya empezaba a extrañar cosas vinculadas a mi niñez que ya no estaban: el aeropuerto viejo ya no existía, al Parque 9 de Julio ya le habían cambiado los juegos… Ya empezaba a brotar una nostalgia. Era una época de caminarlo mucho a Tucumán. Era un Tucumán más tranquilo en el que se podía andar por cualquier lado”.  

Una mañana en el teatro San Martín. Foto: Pablo Del Pozo. 

De ese año conserva una serie de fotos que revelan parte de aquel Tucumán de los noventa: las yungas rodeando el funicular, el Cristo Bendicente de San Javier, el aeropuerto Benjamín Matienzo, el barrio Ciudadela visto desde arriba, el casino, la Expo, el edificio del correo y la álgida vida comercial del microcentro de la ciudad, entre tantos otros escenarios cotidianos. Postales a las que se refiere con cierto pudor profesional, ya que estudió fotografía en Morón hace quince años y sabe que técnicamente podrían ser mejores, pero es consciente también de que su mayor valor reside en ser actuales portadoras de una añoranza muy suya: “Me gustaba mucho el Tucumán de la primavera cuando empezaban a florecer los lapachos porque la ciudad cambiaba mucho. Yo sacaba esas fotos y después iba a Buenos Aires y se las mostraba a mis amigos. Al no haber redes sociales entonces, eran como la prueba que yo llevaba para que conozcan mi provincia. Tengo muchas fotos, sobretodo, de lugares… Más que fotos familiares”.

“De Tucumán siempre extraño lo mismo: la libertad con la que me movía entonces; la libertad en todo sentido. Tengo mucha familia y muchos amigos allá y creo que hay una forma de vida que no encuentro acá, de juntarse un jueves o un miércoles, por ejemplo. Yo allá siento una libertad diferente… Extraño la libertad de antes, pero también disfruto la que hay ahora”, reflexiona mientras el tren sigue su tránsito, de estación en estación, dejando atrás paisajes tan efímeros como ajenos; postales que sabe condenadas a la fugacidad irredenta del olvido.

El edificio del correo. Foto: Pablo Del Pozo. 

Pablo compartió un álbum con esas fotos de la provincia en 1994 en el grupo de Facebook Fotos Antiguas de Tucumán del cual es asiduo colaborador: “Veía que había muchos familiares y amigos que publicaban y comentaban ahí, empecé a chusmear el sitio y me encantó. Me gustan mucho las fotografías históricas, me parece muy loco ver el Tucumán antiguo de las 20 manzanas. También me encanta escribir, creo que me expresó mejor de esa manera que con las fotos. La escritura sirve para fijar algunas cosas en la memoria para que no se pierdan. La historia permite saber cuál es el vínculo con la foto. En mí caso, el afecto que tengo por algunas fotos es por las que cosas que viví de chico”.

Entre las tantas fotos que publicó en el grupo, hay una que tiene un singular valor histórico: la imagen del Boeing 737-204C matrícula LV-WRZ que el 31 de agosto de 1999 protagonizó uno de los mayores accidentes en la historia de la aeronáutica argentina: el tristemente recordado vuelo 3142 de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA). En uno de sus tantos viajes a Tucumán, Pablo estuvo arriba de ese avión pero nunca llegó a viajar: “Yo estuve en ese avión, pero me di cuenta muchos años después revisando fotos, ahí fue que le vi la matricula. Estaba yendo a Tucumán y la azafata dijo que teníamos que pasarnos de avión por una cuestión de exceso de equipaje y ahí fue que le saqué la foto”. Azar o destino, la historia personal y las grandes efemérides colectivas, trágicas o felices, se suelen cruzar. Los retazos de pasado capturados por su cámara son partes dispersas de un rompecabezas propio que tiene mucho de lo nuestro.

La terraza del aeropuerto Benjamín Matienzo. Foto: Pablo del Pozo. 

En diciembre pasado Pablo volvió a Tucumán y, por primera vez, lo hizo en tren. Cuando estaba llegando, se sorprendió al encontrarse detrás de la ventanilla con un lugar que le era demasiado familiar: la casa de su tía. Ahora, mientras el tren continúa porfiando en llegar a su destino (otro tren y otro destino), se debate entre la nostalgia de aquel tiempo ya vivido y un ansia de futuro henchida de pasado. Por eso, ante la pregunta de si regresaría a vivir a la que todavía es su provincia, no duda un segundo: “Con locura te diría que sí… Si tuviese la posibilidad, no lo pensaría dos veces… Creo que la mía es la historia de siempre: se extraña lo que no se tiene”.