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"Perdí las esperanzas, pero no la fe": el trasplante de órganos que le devolvió la vida a Ximena y su deseo más profundo

donar vida

Ximena Conte recibió un riñón el 15 de septiembre de 2023, tras dos años en la lista de espera realizándose diálisis. En el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos cuenta su historia. "Si los familiares de mi donante están viendo esta nota, me encantaría poder encontrarme con ellos". Video.

Ximena Conte.-





“La donación de un órgano nos permite realizar un trasplante que es reemplazar un órgano que ya no funciona, un órgano que ya ha agotado las posibilidades medicas de recuperar el funcionamiento y, la única opción es retirar e implantar un órgano sano para que continue el funcionamiento y, salvar la vida y la calidad de vida”, afirma el médico Gabriel Roldán, referente del Programa de Salud Renal de la Provincia, en medio de una actividad de concientización por el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos en plaza Independencia. 

Allí se encontraba Ximena Conte como testimonio vivo de que la donación salva vidas, de que la donación salvó su vida hace ocho meses atrás, un 15 de septiembre de 2023. Ximena recuerda con claridad esa noche previa a la cirugía: eran las 12:30 de la madrugada cuando su teléfono sonó. “Estás en tercer lugar, hay muchas posibilidades que te trasplanten mañana muy temprano”, le dijo una voz al otro lado del teléfono.

Ximena no tenía muchas esperanzas, ese llamado lo había recibido varias veces, pero nunca se había concretado. A las 6 de la mañana, su teléfono volvió a sonar: “Quedaste en primer lugar, ya te venís”, le dijo la misma voz con la que había hablado unas horas antes. Dos horas después, Ximena estaba en plena cirugía, ese día su vida cambió y volvió a nacer.

El órgano que le trasplantaron fue un riñón. Durante muchos años Ximena fue hipertensa, pero no lo sabía. La enfermedad se le manifestó de forma asintomática, por lo que podía tener la presión alta pero su cuerpo no le daba señales, “ni un dolor de cabeza”, le cuenta a eltucumano. Hasta que un día todo cambió: “Empecé a orinar con mucha espuma, me empezó a picar mucho todo el cuerpo y finalmente vomité durante tres días”.

La mujer fue internada de urgencia y su diagnostico fue “insuficiencia renal terminal”. Nadie podía creerlo. La noticia tomó a Ximena de sorpresa, todo en su vida iba bien y en tres días le anunciaron que tenía una enfermedad terminal. Luego, empezó el proceso de diálisis que “es la única forma de que tengas vida, a través de una maquina”. “La máquina es invasiva, pero es lo único que nos salva la vida”, afirma.

El próximo paso fue hacerse estudios pre trasplantes y entrar a la lista de espera del INCUCAI. “En un momento perdí las esperanzas, pero no la fe”, confiesa Ximena, y es que ya habían pasado más de dos años haciendo diálisis a la espera de un riñón.

“La vida a todos los trasplantados nos cambia, la diálisis es invasiva para nuestro organismo en forma física y psicológica. La diálisis es un tratamiento y el trasplante es otro, que tenemos que seguir para seguir con vida”, cuenta. Ximena es mamá, tiene dos hijas adolescentes y durante los años de diálisis se volvió una madre ausente, entre el trabajo y las 4 horas de tratamiento no tenía tiempo de ver a sus hijas. 

Gracias al trasplante Ximena recuperó su vida. Hoy su deseo es poder comunicarse con la familia del donante, un joven de 18 años que murió en un accidente: “Mi trasplante fue el 15 de septiembre de 2023, si los familiares de él me están viendo me gustaría que nos podamos ver y comunicar”, dice.

Donar órganos es donar vida. Desde la Ley Justina, promulgada en memoria de Justina Lo Cane, una niña de 12 años que murió esperando un trasplante de corazón, todos los argentinos mayores de 18 años son donantes a menos que dejen expresa voluntad de lo contrario.