"Nos interpela y sensibiliza": el fanzine en Tucumán, una rebelión analógica en tiempos de personas crueles
Una forma de expresión íntima y sin censura que gambetea los tentáculos del algoritmo y el bombardeo de fake news. Con papeles, tijeras y toners recargados, el fanzine tucumano celebra este domingo su día: “La realidad está en la calle y ese es el entorno natural de los fanzines”.
Con la textura del papel barato y la seductora fragancia de la tinta, el fanzine propone una auténtica rebelión analógica contra el algoritmo, el aluvión de fake news y las constantes operaciones de los medios hegemónicos. Palpable, artesanal, pedestre, autogestivo y contracultural por naturaleza; este formato que cuenta con una larga tradición en la provincia invita a despegar por un momento los ojos de las pantallas para reencontrarnos con expresiones íntimas y genuinas sin censuras ni mediaciones del mercado. Este domingo 17 de noviembre, desde las 17 y hasta las 23, en Santos Discépolo (La Rioja 219), el fanzine tucumano celebrará su día con un evento de entrada libre y gratuita que conjuga feria, música en vivo, talleres y una experiencia gráfica. ¡Larga vida al fanzine!
Cuando cursaba el secundario en el Instituto Técnico, Ezequiel Campos conoció El Yunque -la revista institucional editada por los editada por los estudiantes- y en ese encuentro descubrió que, cuando hay algo que decir, siempre se encuentra la forma de hacerlo. En ese descubrimiento anidaba el germen de su inmersión en el universo de los fanzines donde encontró una autentica forma de expresión. Desde entonces, Ezequiel se ha convertido en un referente de este formato en la provincia. Ha editado (a veces solo y a veces acompañado) los fanzines Papaya! (2008), La Hoja en la Ventana (2010 – 2020, literario ácrata), Pagafantas Fanzine (2015, humor), Naranja es el color de mi corazón enfermo (2015, microzine de aforismos), Algunas notas sobre imaginar personas (2017), Miguitas en Suelo (2019, microzine de poesía), Sobakasu (2021, reseñas de bandas japonesas), Un puñado de haikus (2022, haikus), Vida de Gatos (2023, zine-album con dibujos de su hija en pixel art) y Completa con ají, así te quiero (2023, poesía gastronómica), entre otros. También brinda talleres y es uno de los miembros fundadores del Sindicato del Fanzine, con quienes organiza el Día del Fanzine desde 2019.

Para Ezequiel, el fanzine puede ser un antídoto efectivo contra el dominio de las pantallas porque “nos interpela en este mundo hiperconectado y nos sensibiliza”. El formato no sólo propone un regreso a lo analógico, sino que, además, fomenta una conexión profunda con uno mismo. Se trata de una forma de expresión que circula a contramano de la tan mentada calle on line: “Eso los hace muy valiosos en este contexto de bombardeo constante de noticias manipuladas y fake news. La realidad está en la calle y ese es el entorno natural de los fanzines: la calle”.
-¿Cómo conociste el fanzine?
Mis primeros acercamientos a un fanzine se dieron en formatos que quizá no son los que se asocian a los mismos, pero que luego fácilmente coinciden en varios aspectos. Cuando ingresé al Instituto Técnico, entre todas las tradiciones del colegio estaba la revista El Yunque, que salía por lo menos una vez al año y traía reseñas históricas de la institución, poesía, y lo más festejado y esperado por todxs que eran las caricaturas de lxs profesorxs. Todo este contenido era generado por y para lxs alumnxs, el diseño y la impresión la gestionaban ellxs al igual que la distribución.
Mi viejo trabajaba en una imprenta y también me acercaba algunas revistas que se imprimian ahi, claramente amateurs, sobre folklore con cancioneros y una que me marcó particularmente que fue Trompetas Completas.
Aunque estas publicaciones no se autopercibian como fanzines, cumplían con sus principales características: autogestionadas, hecho por no profesionales, sin limitaciones editoriales externas a sus autores, entusiasmo y trabajo apasionado.
-¿Qué te atrajo del formato?
Todo esto sucedía en mi adolescencia y me interpeló de forma crucial. Me fui dando cuenta que cuando se tiene algo para decir los recursos y los medios tienen que pasar a un segundo plano. Se hace con lo que se tiene y con lo que se pueda encontrar, pero se hace. En esa época también estaba dando mis primeros pasos con la guitarra y formando mis primeras bandas punk y hardcore, escena en la cual ya encontré fanzines fotocopiados sobre música, reportes de la escena punk de otras ciudades, vegetarianismo, literatura marginal, etc. El DIY o “hazlo tú mismo” me atravesaba y nutrido por estas experiencias comencé a editar con algunos amigos. Lo primero que hicimos fue un panfleto en contra de los circos con animales que repartimos afuera de la carpa, en recitales y por la calle. Luego vinieron mis primeros fanzines y acá sigo, editando nuevas cosas de tanto en tanto.
-El fanzine tiene una larga trayectoria en la provincia ¿qué particularidades tienen los fanzines tucumanos?
Al igual que otras expresiones contraculturales, los fanzines tucumanos denotan principalmente cuestiones que tienen que ver con el territorio en el que surgen y sus marginalidades. Por ejemplo, la forma de escribir puede ser tal cual como se habla, con toda la riqueza que otros sectores pueden considerar algo “ordinario”. Los temas que tratan, las imágenes y el imaginario crudo/poético hacen que vos veas un fanzine de acá y lo reconozcas como local o al menos norteño, pienso.

-¿Cuál crees que es el rol que cumplen en nuestra cultura?
Son estas formas las que hacen que el rol o los roles que cumplen sean mostrar un registro del presente desde las voces marginales o minoritarias, ser un recurso al alcance de casi cualquier persona para expresarse con casi cualquier fin (arte, denuncia social, investigación, periodismo, etc.), ser una alternativa a los medios de comunicación dominantes en todo sentido, justamente, al poder abordar temas que estos últimos no quieren abordar.
También me parece importante resaltar que hacer un fanzine permite al autor plasmar su identidad, sus opiniones, sus vivencias y su mundo interno de una manera íntima. Esta práctica puede reforzar la autopercepción y fomenta una conexión profunda con uno mismo.
-Cómo describirías la actualidad del fanzine en Tucumán ¿Qué tipo de contenidos se pueden encontrar?
Lxs fanzinerx siempre están más o menos activos, es cuestión de buscarlos. Desde el Sindicato del Fanzine tratamos de promocionar todo lo que va sucediendo al respecto, ya que muchas las actividades como talleres o ferias pasan inadvertidas para el público no especializado. El Día del Fanzine volvió a cobrar mucho impulso desde el 2022 y de ahí hemos coordinado distintas ferias en otros eventos o recitales. La verdad que se han visto zines desde el Festival de Cine Tucumán hasta en las escuelas.
Al ser una herramienta tan libre los contenidos son variadísimos. Siempre hubo mucho fanzine de historieta y manga, también literarios, de periodismo musical under (como Punkdemia), de arte e ilustraciones, fotografía, política, activismo ecológico, LGBTQI+, veganismo, cultura pop. Uno de mis zines favoritos de todos los tiempos es Historias de un Mozalbete, que cuenta las experiencias tragicómicas por las que atraviesa un trabajador gastronómico, noticias curiosas del mundo que tengan que ver con este trabajo y también algo de denuncia sobre las injusticias del rubro.
-¿Cuál es el público del fanzine en la provincia?
El público del fanzine se me hace que es gente que está ligada a la cultura de alguna forma, o que participa de algún tipo de militancia, jóvenes, sobre todo. Es común que los fanzines se intercambien, por ejemplo, en vez de venderse. Sin embargo, lxs fanzinerxs siempre van llevando sus copias por fuera de los círculos especializados (por decirlo de alguna manera), justamente para expandir o contagiar la llegada.
Las ferias que se montan dentro de otros eventos no-culturales también han servido para llevar los fanzines al público que de otra forma nunca los hubiese conocido.
-¿Qué papel tiene actualmente un formato como este teniendo en cuenta las grandes transformaciones en los hábitos y en los consumos?
-El fanzine es un regreso constante a lo analógico, si o si tenés que sacar la mirada de la pantalla del celular para tocarlo, leerlo, descifrarlo y disfrutarlo. En ese sentido no cambió mucho, pero si quizás cambió en el contenido. Antes era posible encontrar información allí que hoy en día está en Internet, pero, al mismo tiempo, esa info que nos da internet hace que el fanzinerx ponga en sus zines data mucho más específica o de primera mano que solamente vas a encontrar ahí.

-¿Cuál es la función política de este formato en un contexto como el actual?
La función tradicional del fanzine ha sido siempre la de ser la propia voz de sus autores, sin intermediarios, sin censura y alejados de los medios de comunicación hegemónicos. Esto los hace muy valiosos en este contexto de bombardeo constante de noticias manipuladas y fake news. La realidad está en la calle y ese es el entorno natural de los fanzines: la calle.
Por otro lado, el fanzine es anticapitalista en el sentido de que nadie hace un fanzine para ganar plata. Las motivaciones son otras como el placer de difundir algo que nos gusta, expresarnos a través del arte, denunciar o informar sobre cosas que nos interpelan o, simplemente, jugar con las posibilidades que nos da como herramienta de expresión.
También me gustaría recalcar la importancia de las ferias de fanzines como lugares de encuentro cara a cara entre humanos, liberados del algoritmo omnipresente. La feria de fanzine es un lugar de resistencia donde se aprecia la diversidad de voces, la creatividad e intercambio de ideas. Nos interpela en este mundo hiperconectado y nos sensibiliza ante lo que nos comparte el otrx, algo tan necesario en este tiempo que ha hecho a las personas muy crueles.
El Día del Fanzine
El Día del Fanzine vuelve a la carga de la mano del Sindicato del Fanzine. La novena edición del encuentro que reúne a fanzinerxs de la provincia, producciones locales, nacionales e internacionales, tendrá lugar este domingo desde las 17 en Santos Discépolo (Rioja 219) con una consigna clara: el fanzine y la lucha contracultural están más vivos que nunca.
El Día del Fanzine (DDF) es principalmente una feria donde se busca reunir a fanzinerxs de todo tipo, también hay música, talleres, mesa gráfica, encuentros y reencuentros entre personas. Se realiza en Tucumán desde el año 2010, casi todos los años, e incluso más de una vez por año sin fecha fija. Hacia el 2019 dio origen al grupo organizador “Sindicato del fanzine”, un colectivo aficionadxs, fanzinerxs, hacedorxs, lectorxs y coleccionistas de fanzine, quienes aportan juntxs para hacer un evento único en el NOA. La mención Sindicato, alude de manera simbólica al sentido de pertenencia que otorga un mismo interés: el amor a los fanzines.
El evento es gratuito tanto para los asistentes como para fanzinerxs, se sostiene a través de rifas, preventa de stickers, colaboraciones y aportes voluntarios. De esta manera se busca fomentar el libre acceso a la cultura y la solidaridad entre todxs.









