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Sexo o alquimia: el tantra como camino de transformación

TANTRA

¿Es el sexo solo un acto recreativo o reproductivo? ¿O puede ser también una puerta hacia la transformación personal y espiritual? Estas preguntas movilizan a quienes exploran el tantra, una antigua vía de autoconocimiento que propone una mirada consciente y alquímica sobre la sexualidad. Por Carolina Guchea, terapeuta sexual holística.





Para mí es lo mismo. La diferencia está en el estado de consciencia del encuentro.
Y la consciencia no es algo místico solamente: también surge de la información que recibimos del entorno. Entonces, un encuentro sexual puede ser solo un acto recreativo o reproductivo si esa es la información que circula para vos. Pero también puede ser un acto alquímico y de transformación si te abrís a esta otra información.

La alquimia involucra una visión del mundo que conecta la transformación de la materia con la transformación espiritual y personal. Es la transmutación de la materia a un estado más esencial o más puro.

Desde la visión tántrica, coger es hacer alquimia con el ser humano. Es la forma que nos brinda la naturaleza para hacer emerger la esencia de lo que somos. Para ello, el sexo es la puerta de entrada al mundo espiritual o a los secretos de la matriz universal.

Pero nos han llenado de condicionamientos sobre esta puerta de entrada. ¿Por qué será? Y así, ya ninguno de nosotros mira el sexo como un portal, sino como una meta, un objetivo en sí mismo. ¡Y nos quedamos al principio de todo!

El sexo, en su aspecto primal, vital, te permite soltar tu identidad, mostrarte desnudo, mostrar tu aspecto más denso y generar así un movimiento neuroquímico apto para entrar en la unidad sutil y amplia de los amantes cuando se están conectando sin mente. Y sucede el amor como un estado de entrega y presencia.

En realidad, esto siempre sucede.
Quizás no de forma consciente y por eso no le damos importancia.
Pero sí vibracionalmente: algo se abre, algo penetra, y donde había dos ahora hay UNO. Y hacemos alquimia… solo que sin consciencia no hay fuerza total de manifestación. Y del encuentro sale lo que sale: a veces hijes no buscados, a veces drama, a veces miedo, etc.

La alquimia es nuestra naturaleza de ser humanos, pero tenemos que despertar de la fragmentación que han producido en nuestros cerebros y en nuestra biología las telenovelas, Walt Disney y el porno —por nombrar a algunos de los grandes "maestros" del sexo y el amor de nuestra cultura—, sin hablar de la Iglesia, nuestros padres y las escuelas.

El tantra comprende la bondad y la naturaleza del acto sexual. Y al hacerlo consciente, el/la practicante no es avasallado por su biología, sino que aprende a sostener y elevar esa energía para extraer la información vital que ese acto tiene para el universo interno de la creación que somos.

Lo interesante para mí es que todos somos alquimistas en potencia.
Todos tenemos cuerpos y psicoemocionalidad para excitar la materia y ver qué aparece cuando esta desaparece, a partir de estar presentes en el placer como una práctica meditativa.
No por sahumerios y “om”, sino por consciencia y presencia.

Mas no podemos hacer alquimia si el acto dura apenas 15 o 20 minutos… a menos que ya seas una gran o un gran hechicer@.
La alquimia es un proceso lento y preciso. Se trata de mantener una sustancia en un calor constante que no desborde ni queme la materia.

Por eso hay que recordar cómo es el sexo alquímico: sus ritmos, sus tiempos, sus vibraciones.
Hoy hay mucha información disponible por todos lados para recuperar nuestra naturaleza sexual.

Y para quienes estén en Tucumán o alrededores…
¡Estoy yo!