Top

Natalia Lipovetzky inaugura El paisaje de la vida: una constelación de cerros, signos y memorias

ARTE CONTEMPORÁNEO EN LA CASA MUSEO DE LA CIUDAD

La artista tucumana presenta una muestra que combina pintura, instalación y astrología en un diálogo íntimo con el Taficillo. Una propuesta curada por Guad Creche que transforma la Casa Museo en un mapa cósmico-terrenal.

Natalia Lipovetzky. Casa 1





Este jueves 4 de septiembre, a las 20:00, la Casa Museo de la Ciudad abre sus puertas a El paisaje de la vida, la nueva exposición de Natalia Lipovetzky (Lipo) organizada por SERNA Galería y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. La muestra se podrá visitar con entrada libre y gratuita hasta el 29 de septiembre y despliega un universo visual que mezcla lo ancestral, lo celeste y lo material en una propuesta que late entre la tierra y el cielo.

Un mapa astral pintado sobre lienzo

Lipo pinta el Taficillo como quien lee una carta natal. No con planetas abstractos, sino con montañas que respiran y piedras que hablan. El paisaje de la vida es una exposición que surge tras dos años de estudios astrológicos y seis meses de trabajo curatorial, un proyecto que convierte el espacio expositivo en un horóscopo pictórico, donde cada obra responde a una casa zodiacal.

En la primera sala, una piedra tallada se presenta como umbral: el elemento terrestre, el comienzo de todo ciclo. En la segunda, doce pinturas nocturnas del Taficillo dialogan con la astrología en clave poética. Cada cuadro es un cuerpo celeste encarnado en el paisaje, un fragmento de cielo extendido sobre la tierra.

El cielo no es un espejo lejano, sino una prolongación de la tierra”, dice el texto curatorial, y basta observar las telas para entenderlo: hay fuego y nubes que se expanden, hay luces que tiemblan como estrellas en la noche, hay cerros que laten como organismos vivos.


Natalia Lipovetzky. Casa 9, 2025. Acrílico sobre tela. 40 x 70 cm



Entre Aries y Capricornio: la geografía como carta astral

Las obras no ilustran constelaciones, sino que las evocan en su vínculo afectivo con el cerro. Pintar el Taficillo de noche, rodearlo, velarlo, es un ritual. Natalia lo habita, lo escucha y lo transforma en lenguaje visual. En este zodíaco andino, la cumbre es el Sol y la ruta un ascendente. Cada cuadro es como una fotografía de larga exposición, donde el tiempo se comprime y se vuelve color: verdes que vibran como Júpiter, marrones que anclan como Saturno, azules que sugieren Neptuno y rojos que arden como Marte. Los cielos que miran desde arriba dialogan con las piedras que esperan abajo: macro y microcosmos en una misma trama.


Natalia Lipovetzky. Casa 3, 2025. Acrílico sobre tela. 40 x 70 cm

Un lenguaje entre lo humano y lo más-que-humano En la cosmovisión andina, los cerros no son paisajes: son entes vivos con historia, carácter y memoria. La muestra recoge esa mirada y la combina con la astrología no como predicción, sino como herramienta de lectura del presente. ¿Es posible —parece preguntarse Lipovetzky— representar sin dominar? ¿Escuchar la voz del cerro sin convertirlo en recurso? Estas preguntas atraviesan la exposición y nos interpelan en un contexto donde el antropocentrismo y el extractivismo suelen opacar cualquier otra forma de relación con la naturaleza.

Conversaciones con las piedras: un libro que abrió camino

Antes de que el Taficillo se convirtiera en protagonista, Lipovetzky mantuvo un diálogo íntimo con las piedras. Ese vínculo quedó plasmado en “Conversaciones con las Piedras” (2021), un libro que reúne retratos dibujados de piedras recolectadas a lo largo de los años, acompañados de leyendas que funcionan como epígrafes. 

En la página 39 aparece una frase que podría leerse como manifiesto: “el arte es poder”. No como dominio, sino como fuerza activadora, como gesto que transforma la materia en lenguaje. Las piedras —con miles de años de memoria— se convierten en interlocutoras, en soportes que hablan. En la muestra, esa misma relación se proyecta hacia el cielo: el diálogo ya no es con una piedra, sino con un cerro y sus astros.


Natalia Lipovetzky. Casa 5, 2025. Acrílico sobre tela. 40 x 70 cm


Natalia Lipovetzky

Lipo nació en Buenos Aires en 1975, pero vive en Tucumán desde los cinco años. Es Licenciada en Artes por la UNT y ha transitado múltiples disciplinas: performance, instalación, pintura, escultura y video. Su trayectoria incluye residencias como URRA (2016) y Pujinostro / Beca OEI Ecuador (2017), así como premios en ArteBA y numerosas exposiciones nacionales e internacionales. Hoy vive y trabaja en un paraje rural, donde su práctica se nutre de la observación de la naturaleza, la astrología y la experimentación.

Guad Creche 

Guad Creche (Salta, 1985) es curadorx de arte independiente y docente. Su trabajo se centra en el acompañamiento de procesos artísticos críticos o experimentales, y en la exploración de las tensiones entre lo local y lo global, con un enfoque en identidades diversas y prácticas contemporáneas desde la región del NOA argentino. Es creadorx de la Jornada de Arte, Ciencia y Feminismos, un espacio de diálogo interdisciplinario con perspectiva de género, y del Museo del Devenir, un proyecto de investigación y archivo sobre arte cuir en el norte argentino, enfocado en la performance.