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Bhavi en Tucumán: trap medieval, bufones de la corte y un panchuque de 22 puntos

MUSICA

Este viernes 5 de septiembre quedará tatuado en la memoria trapera de Tucumán. No sólo porque Bhavi volvió a la provincia con su Bhavilonia Tour, sino porque lo hizo en pleno Septiembre Musical, ese ecosistema sonoro en el que conviven mundos opuestos: la ópera Carmen de George Bizet en el Teatro San Martín, las peñas folclóricas, el indie que suena en los bares de Barrio Norte, y ahora un castillo de beats levantado en el corazón de la noche. | Por Marx Bauzá

Bhavi la rompió en Tucumán. Foto: X





Este viernes 5 de septiembre quedará tatuado en la memoria trapera de Tucumán. No sólo porque Bhavi volvió a la provincia con su Bhavilonia Tour, sino porque lo hizo en pleno Septiembre Musical, ese ecosistema sonoro en el que conviven mundos opuestos: la ópera Carmen de George Bizet en el Teatro San Martín, las peñas folclóricas, el indie que suena en los bares de Barrio Norte, y ahora un castillo de beats levantado en el corazón de la noche, a metros del estadio decano.

Bhavi —Indra Buchmann Tiribelli en su documento— el trapero belga argentino trajo algo más que un recital: levantó una corte medieval de luces y beats, con una puesta en escena que recordaba las cortes medievales, bailarines que parecían bufones y un aura de ritual electrónico que convertía a Diva’s, la meca LGBTIQ+ de Tucumán, en un salón real. Rasuk Producciones puso toda la carne al asador: un meet & greet íntimo con el artista, aforo colmado y una técnica impecable que hizo vibrar hasta las paredes del boliche.

Bhavi saltó al escenario con el magnetismo de siempre, ese que lo llevó de ser un pibe que subía tracks a Soundcloud a convertirse en bandera del trap argentino. Desde el arranque quedó claro que esto era más que un show: era un viaje estético, un teatro de lo urbano donde los coros de la gente eran tan importantes como sus versos y su colgante rojo y dorado con la heráldica de un verdadero duque.

Hubo lugar para un repaso generoso de su carrera. El público coreaba las canciones como si fuesen himnos de cancha. Tucumán hizo flamear la bandera del trap argentino, con las manos arriba, como quien recuerda la fundación de una patria trapera.

Pero Bhavi no se limita a la euforia. Se sabe que destaca por su voz y personalidad. Hubo momentos de lirismo, como cuando cantó esa colaboración con Jorge Drexler, en la que el uruguayo se dejó atravesar por el autotune para rapear sobre ritmos urbanos. Allí la atmósfera bajó y se hizo íntima, ansias, placer expectante y un público sorprendido de que la poesía también se filtre entre los graves.

El Bhavilonia Tour es eso: un péndulo entre la fiesta de la corte europea y la teatralidad poética. La puesta en escena recordaba a las cortes de palacios europeos, pero con un twist criollo: cadena de oro al cuello, bufones y el rugido del trap como estandarte. En ese cruce vive el encanto de Bhavi: un artista que puede invocar la épica medieval mientras te invita a poguear con una base electrónica.

El público fue parte fundamental de la velada. El clima era de fiesta total, un aquelarre urbano donde todos parecían encontrar su lugar.

Y porque Tucumán siempre sabe escribir su propio epílogo, la noche terminó lejos de los reflectores. Cerca de las cuatro de la mañana, Bhavi se acercó a un drugstore de la 25 de Mayo casi San Martín para probar el clásico más democrático de la ciudad: el panchuque con lluvia de papas. Frente a la mirada animada de su corte de plebeyos, el artista le puso “22 puntos” al icono cultural y saltó de alegría en plena calle, decretando que el nuestro supera al pancho electrónico de Buenos Aires y al “panchuker” de otras provincias. Germán, el panchuquero de la madrugada, estaba de festejo: era su cumpleaños. El aplauso y las loas fueron generalizadas, como si la ciudad entera se hubiera puesto de acuerdo en celebrar esa coincidencia.

Bhavi vino, trapeó, coronó y se comió todo el panchuque. Esa fue la verdadera Bhavilonia: un reino efímero levantado por una noche en Tucumán, donde el trap se mezcló con la poesía, la teatralidad medieval y el sabor simple de la calle.

* Marx Bauzá.

Periodista cultural y cantante de trap.