"Fue un ambiente hostil": quién es Enzo Aguilar, el tucumano oriundo de Leales que triunfa de la mano de Beto Casella
Nacido en un pequeño pueblo del interior tucumano, llegó a Buenos Aires casi por casualidad y terminó construyendo una carrera en televisión, radio y streaming.
Enzo Aguilar. Foto Infobae.-
Enzo Aguilar nació en Esquina, Leales el pueblo tucumano de apenas 3.500 habitantes, donde desde chico soñó con trabajar en televisión. Admirador de figuras como Tato Bores, Antonio Gasalla, Olmedo y Porcel y Susana Giménez, creció con la idea de dedicarse al humor y al espectáculo. En 2020 viajó a Buenos Aires con un plan simple: ver obras de teatro, inspirarse y regresar a Tucumán para montar sus propios shows. Sin embargo, la irrupción de la pandemia cambió sus planes y lo obligó a quedarse en la capital.
Durante el aislamiento comenzó a generar contenido en TikTok como una forma de entretenerse. Sus videos de humor rápidamente empezaron a circular y uno de ellos fue compartido por Lali Espósito, lo que impulsó su viralización y lo puso en el radar de productores televisivos. Ese momento marcó un antes y un después en su carrera: poco tiempo después fue convocado para participar en el reality El hotel de los famosos, que se convirtió en su puerta de entrada a la televisión nacional.
A partir de esa experiencia, Aguilar fue consolidando su presencia en los medios. Desde hace un par de años integra el panel de Bendita, el programa que conduce Beto Casella en Canal 9, y también participa en la radio Rock & Pop en el ciclo Nadie nos para. En paralelo, desarrolla su faceta teatral con un espectáculo unipersonal y amplió su trabajo en plataformas digitales como conductor del programa de streaming ¡Qué tupé!, que comparte con Charlotte Caniggia por eltrece Prende.
En una entrevista con Clarín, el artista contó su historia y cómo supo desde chico que iba a trabajar en los medios de comunicación:
Enzo siempre supo que quería actuar o trabajar en los medios de comunicación, pero nunca tuvo las herramientas ni el entorno para seguirlo: “Fue un ambiente hostil para crecer, ni mi familia ni en el pueblo hacían nada artístico. No había ninguna actividad cultural para desarrollar y yo tenía muchas ganas. Yo estaba seguro que me iba a dedicar a esto, lo tenía muy claro”.
Sin embargo, el no callar su deseo y su orientación sexual le valió bullying en la escuela. “Yo iba a jugar, a divertirme con mis amigas, y los varones solo jugaban a la pelota. Yo lo odiaba y lo odio con todo mi corazón. Solo soy hincha de Racing porque me comí un chongo que era de Racing, imaginate. Los chicos gays en la escuela siempre eran los señalados. Y después comenzó esa parte difícil que fue la secundaria”, relató el joven.
A pesar de que ir al colegio era duro, Enzo encontró la manera de escapar. Desde los 14 años, tomó la iniciativa de empezar a hacer proyectos artísticos y su pueblo lo acompañó.
Así, comenzó a escribir obras de teatro y reunir a sus vecinos para que, no solo las vieran, sino que también actuarán en ellas.
“La gente iba porque no había nada para hacer. Y me empezó a gustar. Era muy raro porque dirigía a mis vecinos que tenían 60 años y me hacían caso. De repente el pueblo que al comienzo me la hizo muy difícil, se dio vuelta. Y ya a los 18 o 19 años montaba obras grandes y la gente me ayudaba con todo”.
Finalmente, tomó la decisión de viajar a Buenos Aires.
Sin embargo, la estadía debía ser corta, ya que voló simplemente para audicionar para Drácula, el clásico musical de Pepe Cibrián que cumplía 30 años.
Sin saber cantar ni bailar y con la poca plata que había ahorrado trabajando como mozo, llegó a Buenos Aires en 2020 y, tras una semana, se anunció la cuarentena estricta por el COVID-19 y no pudo regresar a Tucumán.
“Cuando se me terminó la plata me fui a vivir a la casa de una conocida hasta que me dijo que ya no podía quedarme. Y ahí empezó el peor año de mi vida en todos los aspectos. Si me preguntan cómo fue, fue desesperante. Mi prioridad era comer. Y trabajé de un montón de cosas. Pero también me enseñó un montón, ahora no me preocupan las mismas cosas. Aprendí a quitarle el precio a las cosas, a ocuparme de lo que de verdad es necesario”, recordó.
-¿Cómo fue el paso a comenzar a hacer videos en TikTok?
-De chiquito escribía obras de teatro a manera de catarsis, cuando estoy triste o cuando me pasa algo muy heavy. En mi cabeza soy muy buen escritor. Y en ese momento escribía monólogos de cosas que me molestaban en la pandemia y los hacía TikToks. Hasta que un día se hizo viral, y otro día otro... Y, finalmente, la que ayuda a que todo este maravilloso sueño se cumpla es Lali (Espósito), Santa Lali. Hice un video hablando de ella y tuvo la generosidad de compartirlo en sus redes. Y ahí una productora que estaba haciendo el casting del Hotel de los Famosos entró a mi perfil. Y ahí sí es cuando todo cambia.
-¿Cómo fue la experiencia en el reality?
-Fue increíble porque si bien a nivel rating no funcionó porque lo pasaron de horario y hubo un episodio muy feo (la denuncia de abuso de Juani Martino a Flor Moyano), siento que a mí me ha funcionado muchísimo. Conocí un montón de gente, compañeros, productores, técnicos, esos primeros contactos... Y fue súper importante porque era mi primera experiencia en la televisión.
La llegada de Enzo Aguilar a Bendita TV y su relación con Beto Casella
Ni bien salió del Hotel de los Famosos, a Enzo le llegó el mensaje que realmente cambiaría su rumbo.
Carolina Wyler, esposa de Beto Casella, lo vio en el reality y le comentó al conductor que le parecía una buena persona para sumar a su equipo. Entonces, el conductor lo buscó en redes, le envió un mensaje por Instagram y lo invitó a participar de un programa de Bendita TV: “Yo muerto, pálido. Estaba en el tren y pegué en un grito, grito fuerte de felicidad. Era mi programa favorito, pasé toda la adolescencia mirándolo”.
“Llamé a mi familia para decirles que empezaba a trabajar todos los días en Bendita. Estaba muy seguro, yo sentía que era obvio que iba a trabajar ahí, ese era mi trabajo. El primer día, imaginate el nivel de obsesión, que me sabía textualmente los chivos. Fue hermoso, todo re lindo. Beto me lo hizo pasar súper ameno, tranquilo. Y cuando terminó me dijo, ‘bueno, ahora arreglás qué día volvés en la semana'”, recordó.
-¿Cómo es tu vínculo con Beto Casella?
-Yo digo que es el hombre que más tiempo me duró en la vida. Es un tipazo laburando, un tipazo como concepto, es bueno en muchas aristas de su vida. No te la hace pasar mal como jefe y me atrevo a hablar por mis compañeros. Trabajé a la noche en Bendita y sigo trabajando de lunes a viernes, cuatro horas, en la radio, y es ahí cuando conocés a una persona. Y con cualquier cosa que le pase en la vida, buena o mala, no se la agarra nunca con sus compañeros. Va y se divierte. Y es un placer. Tengo la vara muy alta y, cuando algún día cambie de jefe, me va a costar mucho.
-¿Cómo viviste la larga pelea de Beto con El Nueve, con los reclamos y después el faltazo?
-Fue complicado, incómodo. No fue un problema en específico que un día detonó, fue un duelo largo en general, de todos y con todos. Yo notaba que algo raro pasaba, porque era este programa que miré toda la vida y que amaba con todo mi corazón, del cual nunca hablé mal ni voy a hablar mal. Simplemente, uno como laburante, querés que al menos se cumplan las cosas esenciales. Y, cuando eso comienza a fallar, ahí estás en un problema y fue de público conocimiento. Y Beto lo hizo muy bien, que fue recoger el guante por todos, con el problema de cada uno. Y fue una olla que explotó de la peor manera que fue el faltazo que hicimos todos y derivó en este cambio de canal.
-¿Cómo recibiste la noticia del cambio de canal? ¿Beto te eligió o vos pediste sumarte al nuevo proyecto?
-Lo hablamos mucho en la radio, él confía mucho en nosotros y nosotros en él. Lo llamaban de todos los canales, tuvo reuniones, hasta que un día nos lo contó. Y me dijo que contemplaba que yo estuviera en el equipo pero me dio la libertad de elegir si quedarme en El Nueve o venir a América con él. Y esto me ofrecía un desafío nuevo, un público nuevo. La gente que es de América es de América, es casi pasional. Y me interesaba que esa gente sepa que existo en la televisión como desafío. Y después en lo económico, las condiciones eran mejores.
-¿Cómo te llevás con el hate?
-Nada me importa menos la vida. Lo viví en otro momento con gente con carne y hueso. Lo que pueda decir una persona detrás de un teléfono me chupa bien un huevo. Me importa muy poco lo que puede pensar la gente de mi trabajo. Yo me siento recontra querido por el público de la televisión. Voy a un boliche y no me conoce nadie, pero voy a un bingo y me siento Sandro. Entonces me siento con mucha libertad porque entienden mi código de humor. Me fue muy difícil encontrar el punto justo. En una charla con mis amigos soy malo, un malo criticón. Pero intento no hacerlo al aire. Sino te pasa como Luca Martin que creés que es el mismo código que el streaming, te sentás en un panel y te hatean por boludo.
Más que televisión: los demás proyectos de Enzo Aguilar
En 2025, Enzo dejó su lugar en Los profesionales de siempre (El Nueve) con Flor de la V para sumar un nuevo desafío: el streaming. Así condujo ¡Qué tupé! junto a Charlotte Caniggia en ElTrecePrende durante todo el año y se prepara para comenzar una nueva temporada este 2026.
“Fue fantástico. Y suma la amistad que nosotros ya teníamos previamente, la quiero mucho. Me animo a decir que soy la persona que más estuvo trabajando con ella sin que se vaya, porque la pasamos muy bien. Era como muy cómodo ir a trabajar, yo intento que así sea mis trabajos”, resaltó Aguilar.
-Decís que estás muy feliz en este momento… ¿estás en pareja?
-Estoy bien. Me da miedo decir que estoy bien en muchas cosas porque se viene el batacazo malo, la peor catástrofe del mundo. Pero sí, estoy bien. Estoy en un vínculo que ni en pedo creía que iba a tener. Y, como todo en la vida, que las cosas te sorprenden, me sorprendió una persona. Es español y yo siempre critiqué muchísimo a las relaciones a distancia. Y la vida, una vez más, me tapó la boca, me mostró una persona que no es de este continente y fingí demencia. Cuando me di cuenta, estuve pasando Año Nuevo allá. Yo ya me tiré al vacío. Va a doler esto, va a doler muchísimo, voy a gastar plata en terapia por esto, ya lo sé. Pero en este momento estoy muy bien del corazón.
-Estás bien en el amor, estás en la tele, en la radio, en el streaming y próximamente en el teatro. ¿Qué más te falta?
-Me da miedo, no quiero que quede como que está todo bien en mi vida. También intento, a conciencia, ocuparme de mi familia. Pero, en este momento, estoy muy agradecido de cómo se viene dando este 2026. Sí me falta conseguir un marido millonario, que sea dueño de un canal, je.








