"Nunca nos sentimos discriminados": la historia de Juan Ignacio, el niño de Concepción que enamoró a todos bailando en los corsos de Aguilares
El pequeño de tres años llenó de ternura a miles de tucumanos con sus pasos en el corsódromo. En diálogo con eltucumano.com, su papá contó la historia detrás del video viral, y como es vivir siendo una persona de talla baja.
Juan Andrés Galvan y Milagros Emilse Luna, acompañando a Juan ignacio en cada paso.-
Juan Ignacio es un niño de tres años de Concepción diagnosticado con acondroplasia. Es una personita de talla baja, inquieto, inteligente y muy querido por todos los vecinos. En los últimos corsos de Aguilares se lució en el corsódromo y el video ya tiene cientos de comentarios y miles de “me gusta” de tucumanos que se enternecieron con sus pasos.
En diálogo con eltucumano.com, su papá, Juan Andrés Galván, contó con orgullo que la vida de Juan Ignacio “es como la de cualquier otro niño de su edad”.
“A él le encanta bailar, lo llevamos a los corsos desde que tiene un año y seis meses. El primer año pasó en andador porque ni siquiera caminaba, el segundo pasó caminando, y ahora ya se lució”,contó orgulloso.
Este año, en el corsódromo de Aguilares, Juan Ignacio se adueñó de la escena. “Cuando lo vemos lucirse en las cosas que hace nos sentimos súper orgullosos. Este año lo pusimos en el corsódromo y empezó a bailar de punta a punta. Se bailó todo. La gente, admirada, le sacaba fotos todo”.
Juan Ignacio junto a Gimena Mansilla, intendenta de Aguilares.-
El pequeño viaja junto a sus padres periódicamente a Buenos Aires para controles médicos en el Hospital Garrahan. “Cada cuatro meses va a controles en Buenos Aires, al Hospital Garrahan. Ahí le controlan el crecimiento, su columna, porque tiene una escoliosis avanzada”, explicó Juan Andrés.
A pesar de los desafíos médicos, su papá asegura que buscan que tenga una infancia plena. “Yo a él no lo privo de nada, si quiere bailar que baile, cantar que cante como cualquier niño de su edad. Lo único que él tiene es que es chiquito, talla baja. Es un niño súper inteligente, súper despierto”, afirmó.
Juan Andrés también habló sobre el acompañamiento y el respeto que recibieron en su ciudad: “Nunca nos sentimos discriminados. Gracias a Dios acá en mi ciudad, Concepción, no sufrí nada. La gente me supo ver y respetar de la mejor manera. Y a Juan Ignacio estoy haciendo que sea igual que yo, que sea fuerte”.
Sin embargo, admite que el inicio de la escuela le genera cierta preocupación: “Seguramente ahora que comienza la escuela no va a faltar el niño que le haga burla. Me da un poco de miedo, pero bueno, hay que tratar de llevarlo y hablarlo”.
La historia de resiliencia también atraviesa al propio Juan Andrés, quien fue parte del seleccionado argentino de fútbol de talla baja. “Yo gracias a Dios hice una vida normal, estuve en el seleccionado argentino de fútbol de talla baja. Y cuando vino mi Juan Ignacio, hice un paso al costado para disfrutarlo más a él”, contó.
Juan Ignacio con sus papás en Aguilares.
El cariño de la gente es constante. “Él es re comprador, la gente se acerca, se quiere sacar fotos, lo quiere besar. A nosotros nos encanta que la gente lo quiera. Tratamos de no mezquinarlo, pero siempre lo cuidamos bien”, explicó.
Sus padres, Juan Andrés Galván y Milagros Emilse Luna, son vendedores ambulantes en Concepción, donde trabajan vendiendo algodón de azúcar y pochoclos. Con esfuerzo y amor, acompañan cada paso de su hijo








