"Sigo soñando que está vivo": mágica, la historia del gallo tucumano que persiguió a Jorge Luis Borges
El escritor de El Aleph vivió una verdadera pesadilla durante una visita a nuestra provincia. El rescate maravilloso del escritor tucumano Pablo Romero. ¿Qué pasó?
la profesora tucumana Nilda Flawiá y el escritor Ezequiel de Olaso en San Javier. Foto: La Gaceta.
En el jardín de la República que se bifurca, cual Funes, el memorioso, el escritor Jorge Luis Borges recordó una visita a a Tucumán que lo acompañó para toda su vida.
En el laberinto de los sueños, una y otra vez volvía al notable escritor de El Aleph una imagen: un gallo tucumano.
El escritor tucumano Pablo Romero, autor de Palabras tectónicas, compartió la maravillosa anécdota: "La literatura argentina tiene muchos animales, pero pocos tan inesperados como el gallo tucumano que persiguió a Borges".
"Borges visitó la provincia en cuatro ocasiones para dictar conferencias desde 1950 hasta 1978, pero ya había conocido Tucumán de la mano de su madre", recordó el poeta tucumano.
"Borges era joven y caminaba por la calle Maipú al 400 cuando algo lo perturbó tanto que 'esa noche' dijo 'tuve sueños alucinantes como todavía los tengo a menudo'. Se trataba del reloj promocional de Orsini Fabio, una antigua relojería en cuyo cartel se alzaba un gallo de chapa", detalló.
Se trataba de un cartel con el famoso gallo y el reloj de la joyería francesa Chantecler, todo acompañado por la firma: "Orsini H. Fabio, relojero de alta precisión".
Pablo Romero, en su publicación de Instagram, agregó: "Borges recordó la anécdota durante su última visita en el año 1978: "Tucumán es la causa de mis pesadillas, porque sigo soñando que el reloj está vivo".
En diálogo con la profesora tucumana Nilda Flawiá y el escritor Ezequiel de Olaso en San Javier, Borges recordó: "Era monstruoso ese gallo. Tanto, que esa noche tuve sueños y alucinaciones, como todavía los tengo a menudo. Tucumán es, en cierto sentido, causa de mis pesadillas porque sigo soñando que ese atroz reloj está vivo".
Además, el autor de Ficciones expresó durante su última visita en 1978: "Tucumán me ha asombrado y me llenó de honores. "Me siento muy bien en Tucumán. En las provincias el castellano que se habla es más suave que en Buenos Aires. Me voy el miércoles, pero quizá todo tenga el sabor de una despedida, porque ¿quien podría asegurar que volveré?".
¿Conocías esta anécdota?








