Diciembre, o el mes de las preguntas sin respuestas
Llega el último mes y comienzan a surgir los síntomas del fin de año: manifestaciones, la plata no alcanza y el laberinto del microcentro. El clima es particular en el cielo y en la tierra y en la gente, también.
Científicos lavando platos. Fotografía de https://www.facebook.com/actucumanos/
Existe una pista esclarecedora de la llegada de diciembre y es el deseo de "felices fiestas" del taxista cuando te bajás del auto, de la vendedora de ropa cuando le comprás una remera, de la cajera del súper después de que te ayuda a embolsar tu compra.
Si no te avivaste con los saludos, el calor, ni con la decoración navideña, diciembre te regala otra pista: los reclamos. Hace unos días, Mauricio Macri cumplió su primer año de gestión. A pesar de que se calificó con un ocho, las últimas mediciones indican un 82% de descontento. Descontento y reclamo.
Las manifestaciones en diciembre tienen, principalmente, motivos salariales y laborales. Bancos cerrados, calles cortadas, bombas de estruendo, colectivos, motos y policías evitando el paso de los vehículos, marchas, banderas, canciones, campañas en las redes. Desde hace unas semanas, más que el calor, signa el suelo tucumano un clima de protesta constante.
Esta mañana, el centro tucumano se convirtió en peatonal; pero no por las ventas. En años anteriores, las calzadas se ampliaban para esta época en vistas a la circulación de peatones con fiebre navideña. Hoy, los comerciantes manifestaron su preocupación por la recaudación: en noviembre, el consumo bajó un 10% en la provincia en comparación al mismo periodo de 2015. Esperan que la situación remonte la semana próxima.
El laberinto del microcentro se produjo por la exigencia salarial de algunos gremios, que reclaman bonos navideños de entre $2 mil y $5 mil. El lío se empeoró por el paro bancario que afectó a parte del sector.
Un maestro en Tucumán gana en promedio $10 mil. Un camionero, como mínimo, $11 mil. Un docente universitario arranca en $4 mil, mientras que los no docentes de la UNT no bajan de $10 mil. Los bancarios, cualquier bancario, cobra un básico de $19 mil. Una empleada doméstica gana $7 mil y un empleado de comercio tucumano $12 mil.
¿Ganancias? Los asalariados no generan ganancias. Sobre todo si con su sueldo cubren los gastos básicos: alquileres, comida, servicios, y uno que otro gusto de vez en cuando. Cualquier aporte extra, sobre todo en los tiempos que corren, resulta de gran ayuda para que un trabajador disfrute de las Fiestas. La elevación de la vara para el pago de Ganancias, que se inició en el Congreso pero que afecta a todos, también forma parte de los reclamos de los trabajadores.
Hasta el momento, los bonos se otorgan y se seguirán otorgando. Los aumentos salariales se otorgan y se seguirán otorgando, al igual que los aumentos: este jueves el Concejo capitalino tratará la suba del boleto y, de aprobarse la propuesta, desde enero podremos viajar nueve veces con cien pesos.
Del otro lado de la valla, se confirmó un recorte del 60% en el ingreso a la carrera de investigación del Conicet. Hoy, con velas, la población tucumana se manifiesta en la plaza mientras que en Buenos Aires tomaron la sede.
Mientras que los trabajadores no docentes de la Universidad Nacional de Tucumán cobrarán bonos de entre $2 y $8 mil, la cosa no es pareja: los docentes de la UNT no recibirán nada.
Todos y cada uno de los trabajadores cumplen funciones esenciales para la vida diaria: bancarios, camioneros, empleados de comercio, personal doméstico, docentes universitarios, maestros, barrenderos, basureros, profesionales e investigadores. Todos y cada uno de los trabajadores merecen ser retribuidos por su labor.
¿Pero por qué, si un bancario recibirá su bono, si un empleado de comercio recibirá su bono, un docente no? ¿Por qué, si hay dinero para otorgar a diferentes gremios de trabajadores argentinos, no hay dinero para sostener el número de investigadores del Conicet? ¿Por qué, a pesar de que todos los trabajos son importantes, siempre prevalecen algunos sectores? ¿Por qué, dentro de esos sectores, la educación nunca parece ser la prioridad?
Además del calor, la decoración navideña, los saludos prematuros y el clima de protesta, me surge otro síntoma más de la llegada de diciembre: el de las preguntas sin respuestas.








