La Unión de Rugby de Tucumán, un cabaret al rojo vivo
Intereses personales, egolatría y mediocridad son los ingredientes que ponen en jaque el presente y el futuro del rugby tucumano
El nombre “cabaret” describe a una taberna (generalmente nocturna), con espectáculos, conflictos, infidelidades y un tire y afloje entre los clientes con los comerciantes. La Unión de Rugby de Tucumán se convirtió en eso durante los últimos años. La sede de Lisandro Carrizo 888 tiene cada vez más conflictos internos, donde la traición y los cambios de posturas son una constante. A nueve días de la finalización del año aún no se definió al reemplazante de Fernando Martoni en la presidencia y los candidatos están en dudas. Todo resulta incierto.
El lunes pasado por la noche, se realizó la asamblea para elegir al nuevo mandamás, pero todo terminó mal. Los candidatos fueron Pablo Garretón y Santiago Taboada. El primero señaló que solamente se hacía cargo del puesto si había unanimidad en los votantes, pero no la hubo y todo pasó a cuarto intermedio para el próximo 26.
A priori, uno piensa que Taboada quedaría como único candidato y terminaría asumiendo al cargo, pero no. De golpe se sumaron dos tapados que pueden hacer que el conflicto se agrande: Franco Veglia y Jorge Juárez Chico. Lo curioso de todo es que Veglia no fue propuesto por su propio club, Universitario (quienes no quieren saber nada con su candidatura), sino por Gregorio García Biagosch, presidente de Tucumán Lawn Tennis ¿Por qué? Algunos conocedores especulan que el urólogo fungiría el cargo al sólo efecto que su vice, Pablo Kantarovsky, sea el que maneje todo.
Veglia apunta a la vicepresidencia primera de la Unión Argentina de Rugby como compañero de fórmula de Raúl “el Ruso” Sanz en 2018. El ex Secretario de la UAR en la década anterior quiere volver y comenzó a juntar reclutas para conseguir apoyo.
El panorama se complicó y el futuro cada vez es más incierto. Los últimos diez años de la URT se vieron plagados de errores dirigenciales que perjudicaron cada vez más al rugby: el torneo perdió nivel, fue agotador y extenso por demás, la Selección Naranja en los últimos dos años dejó de lado la mística y la gente ya no acompaña. El cabaret está al rojo vivo y cada vez es peor. Que el último apague la luz. Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.








