Algunos hábitos que los espectadores deberían cambiar
El público argentino es uno de los fervorosos, aunque a veces esta pasión lo lleva conductas inapropiadas.
Foto de Agustina Font para Colirio Pa Que Vean
Muchos músicos afirman que el público argentino es uno de los más apasionados y fieles del mundo, por lo que en algunos casos se programan giras internacionales que llegan al país a pesar de no ser tan rentables como otros mercados. La adrenalina y el fervor que le imprimen las masas locales a cada espectáculo han llegado a popularizar canticos alrededor del mundo como el famoso “Aguante Megadeath” sobre el reef de guitarra de “Symphony of Destruction” de la banda de metal norteamericana.
A veces ese fervor de los concurrentes lleva a incurrir en actitudes que son molestas para los que se encuentran arriba y abajo del escenario. Un ejemplo de esto fue la visita de Nirvana en el año 1992, en la que los músicos casi suspenden su show después que el público tirase monedas contra la banda soporte, Calamity Jane. Finalmente los músicos terminaron subiendo a escena para realizar un espectáculo de cuarenta minutos en el que interpretaron canciones inéditas ─hasta ese momento─ en su mayoría. Un caso más extremo fue lo que sucedió con The Cure en el 87, cuando los músicos debieron tocar entre corridas policiales, autos prendidos fuego en las afueras del estadio y perros muertos de los efectivos de seguridad después que un gran número de seguidores de la banda no pudiese acceder al estadio. Esto mantuvo alejada del país a la banda inglesa por, al menos, 20 años.
El calendario grande de la música tucumana tuvo ayer su primera fecha de 2017: Carajo en el Club Estudiantes. Al igual que en muchos shows se pudo ver ciertos comportamientos molestos por parte del público que estaría bueno ir abandonando:
Suciedad y desperdicio de cerveza
El primer hábito a corregir es la manía de tirar para arriba los vasos y latas, a veces llenos otras no. Una lata que cae desde una altura media sobre la cabeza de un espectador puede generarle un golpe o cortadura que le impida disfrutar del show. Sumado al desperdicio innecesario de cerveza que conlleva este acto.
Hablar durante todo el recital
Otra costumbre molesta que, generalmente sucede en cenas show y en conciertos de las bandas más populares, son las personas que no paran de hablar durante todo el espectáculo. En el caso de los grandes eventos esto se torna molesto para quienes están escuchando atentamente la música y, si la sala es pequeña, también se puede ver la incomodidad del músico cuando esto sucede.
Co-protagonismo excesivo
En los teatros se puede observar una de las peores costumbres: el co-protagonista desde la butaca. Existen artistas a los que les gusta interactuar con su público y plantean unas breves charlas con los oyentes. Nunca falta el espectador con exceso de confianza y ganas de ser el centro de atención que toma esta invitación como una puerta de entrada para adueñarse del show, siempre desde el cómodo lugar de su butaca y a los gritos.
Ver a través del celular
Una tendencia global es la de fotografiar y filmar todo el show, algo que si lo hace una persona puede pasar desapercibido, pero cuando entre el escenario y tus ojos se encuentran ocho celulares de por medio se puede tornar muy molesto. En relación a esto, la finlandesa Björk hizo un particular pedido en unos de sus recitales: "¿Puedo pedirles un favor? Quiero verles la cara. Este es un concierto en vivo, no es un disco compacto de música (con mis canciones)", dijo al ver que gran parte del publicó se encontraba grabando el espectáculo con sus dispositivos móviles.
Desprecio a las bandas teloneras
Por último, un hábito que se debe modificar para mejorar la propia experiencia en los shows es la de llegar tarde y no escuchar a la bandas teloneras. Conocer a las bandas locales del lugar en el que se desarrolla un show es un plus importante para la experiencia que se vive esa noche como espectador y también es un respaldo para los jóvenes artistas que están comenzando su carrera. A fin de cuentas, The Beatles también fue, en algún momento, una banda local poco conocida de una ciudad llamada Liverpool.








