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Cabezas no está solo (y los demás tampoco)

A 20 años del atentado a la libertad de prensa más siniestro que tuvo el país desde la vuelta de la Democracia, los reporteros gráficos de provincia se unen con la cámara en alto.

La ilustración es captura de pantalla del video que realizó Paola Nucci en el acto de esta mañana.


Esta mañana salió sol en Tucumán. Y, como en el resto del país, hubo quienes conmemoraron, acompañaron juntos desde su memoria, los 20 años del asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas. Se descubrió un monolito que lleva impresos el rostro del fotógrafo y una leyenda digna de recordar. Pero quizás ese monumento no fue lo más trascendente del encuentro.

Hace tiempo, cuatro o cinco meses atrás, el fotógrafo tucumano Jorge Olmos Sgrosso, asociado de ARGRA, golpeó las puertas de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán para llevarle la propuesta al intendente Germán Alfaro. Alfaro aceptó. Y entre las idas y vueltas, se definió que la ubicación del monolito sea sobre la calle Chacabuco al 700, frente a la facultad de Artes, donde se dicta la única carrera universitaria de fotografía del país.

Un ratito después de las 10, se quitó el velo blanco que cubría el monumento de acrílico, de un metro y medio de alto, sencillo, donde se puede leer la siguiente frase que pertenece al padre del fotoperiodismo, Henri Cartier-Bresson: “Es monstruoso que el dedo sobre el gatillo sea la respuesta al dedo sobre el obturador. Qué abominable salvajismo”. Ese salvajismo fue, en palabras de Olmos Sgrosso, “el atentado a la libertad de expresión más siniestro que tuvimos desde el retorno de la Democracia”. Y tal como pidió el maestro fue abominado, condenado, señalado.

Cómo pasa el tiempo. 20 años del asesinato de Cabezas. Un poco de eso le preocupa a Olmos Sgrosso. Quizás teme que con el correr del tiempo quede en el olvido. Por eso se mueve, por eso gestiona, por eso, tal vez, no se le ocurre más que mandar bien lejos al jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, cuando este mediodía publicó un tweet donde felicitaba (¿felicitaba?) a los reporteros gráficos, sin nombrar siquiera a Cabezas. Algo que hizo en un tweet posterior.

Jorge no está solo en el sentimiento. Para este caso, la indignación de los fotógrafos lo acompañó. Y esa unidad vocacional entre reporteros gráficos -con naturales diferencias, pero sólida al fin- es algo que los periodistas de acá tenemos que aprender. El monolito que recuerda a Cabezas cumple una función importante; la presencia, la memoria, pero, no está en el monumento la noticia de hoy.

Rostros nuevos de fotógrafos y fotógrafas. Algunos pertenecientes a una nueva generación, con inquietud de mil tomas. Algunos consagrados, con la precisión del vaquero en el duelo. Viajeros, maestros de la fotografía acá y allá, incluso. Otros vocaciones, luchadores de alma de click. Unos contratados y poco cansados de su empresa, otros precarizados con el bolsillo chiquito, otros freelance, como Paola Nucci quien realizó el video, sentido, humano e informativo, que encabeza esta nota. No creo que todos se lleven bien. Son fotógrafos y quien haya tenido un fotógrafo cerca sabe lo especiales que suelen ser. Tal como pasó en la Bienal de fotografía, tal como pasó hoy a la hora de estar unidos, hay una conexión envidiable entre los foto reporteros de la provincia. Hay movimiento, hay lucha. Hay quienes otra vez gritaron ¡presente!