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Una lista para jamás olvidar quiénes queremos ser

Opinión

Punto por punto anoté las características que me agradan de las personas, quizás con el fin de saber cómo quiero ser en la vida, de usar a la palabra como un espejo que muestre mi ideal.


Cuando era niño, una vez año, volteaba el cajón de la mesa de luz sobre la cama y uno por uno observaba los objetos desparramados, como si fuera un tesoro. Envoltorios de caramelo, autitos sin ruedas, papeles, cajitas de cirgarrillos, monedas y vaya a saber qué más. Mi juego era recordar de dónde venía lo que tenía en las manos. Con tan pocos años en la Tierra, quizá era un juego fácil. Y se volvía más sencillo -y maravilloso- cuando no me acordaba el origen y, entonces, sin ningún problema me lo inventaba. Qué clara la tienen los niños: siempre creen en ellos mismos.

Hoy encontré un texto que escribí unos años atrás y me sentí ese niño de nuevo: me vi en un recuerdo. Se trata de una lista que escribí en 2014, al volver de un viaje a Cusco. Punto por punto anoté las características que me agradan de las personas, quizás con el fin de saber cómo quiero ser en la vida, de usar a la palabra como un espejo que me muestre en mi ideal. Hoy la releí, acostado en la cama, con la cabeza en la almohada, y sentí que brotaba un compromiso conmigo mismo, con el camino marcado, la vía al recorrer y todos los puntos que voy a agregar en la vida. La lista es esta:

-Me gusta la gente que se amanece tomando alcohol; me gusta el alba.

-Me gusta la gente que trata a un pobre con respeto y me encanta la gente que lo hace desde adentro de una villa.

-Me gusta la gente que prefiere el colectivo al auto, la guitarra a los auriculares, un escenario a la televisión.

-Me gusta la gente que programa su viaje en el viaje.

#sinfiltro

Una foto publicada por Julio Valenzuela (@juliorvalenzuela) el


-Me gusta la gente que escucha música con el volumen bien alto, que baila de una punta a la otra, que no se calla, que hace kilombo.

-La gente que llora con o sin razón.

-La gente que llora con o sin compañía.

-La gente que llora, que se seca las lágrimas y después sonríe.

-Me gusta la gente que no se enloquece por el dinero, aunque lo tenga. Que prefiere los colores del arco iris en sus ropas a los tonos de los billetes en su cartera.

-La gente que se olvida del reloj, que juega con papelitos, que se olvida su sombrero, que regala lo que lleva puesto; que disfruta de lo importante, como un plato de arroz con queso rallado sobre la mesa.


El gato de la @mabygiran

Una foto publicada por Exequiel Svetliza (@pollosvetliza) el


-La gente que comparte lo que piensa y que quiere escuchar algo que no sabía.

-La gente que duda de lo que sabe, que quiere nuevos gustos de helado, que elige encontrarse en la esquina de un barrio.

-La gente que camina sonriendo, que corre la pelota que se va al lateral, que saluda al colectivero.

-La gente que tiene algo copado para contar.

-La gente que se ríe todo el tiempo.

-La gente que usa distintos tonos de voz.

-La gente que guarda algo escrito a mano en algún lugar oculto.

-La gente que apaga el celular al entrar al cine o al teatro y que lo guarda en el bolsillo cuando se sienta en una mesa.

-La gente que abraza por cariño, que ama con devoción a sus hijos.


Felipe en hamaca. #hijo #niño #boy #hamaca #familia #famyli

Una foto publicada por diegoaraoz (@diegoaraozpic) el


-La gente que le habla a la pantalla de la computadora.

-La gente que dice "buen día" cuando se despierta.

-La gente que se abraza bien fuerte con un amigo que no ve hace mucho.

-La gente que conversa largo con alguien que no conoce.

-La gente que quiere cambiar las reglas, que inventa nuevos juegos, que camina por los rieles de la vía.

-La gente que sabe el pasito de los Wachiturros, el de los Chakales (♫♫ Quedate aquí, ♫♫ o vete de mi lado ♫♫) o el de algún grupo cumbiero.

-La gente que se emociona rápido, que perdona rápido, que actúa rápido.

-La gente que dice "salú" bien seguido.

-La gente que llora con La vida es bella.

-La gente que ríe con ALF.

-La gente que le hace caso al corazón, a los consejos de un desconocido y a sus viejos.

-La gente que mira a los ojos mientras habla.

-Pero por sobre todas las cosas, me gusta la gente que en cada acto de vida da un paso más para ser una persona de bien, como lo hacen tantos amigos y afectos que me rodean.