Top

Deportes y mujeres: desigualdades legendarias que son intolerables

opinión

Entre lo que podemos y no podemos hacer.


Se ha oído hablar muchas cosas sobre el ambiente deportivo de nuestra provincia, pero los comentarios más destacados, en cuanto se refieren a la mujer, siempre deambulan entre lo que pueden y no pueden hacer. 

Dejando de lado que ya no vivimos en el siglo XX y sumado a los múltiples avances tecnológicos y humanitarios que vivimos en estos tiempos, nos resulta difícil poder asumir esos comentarios como parte de una idiosincrasia lógica y moderna. 

Tenemos que tener en cuenta, que el machismo y el feminismo, están marcados por una línea ideológica que divide a la sociedad con mucha fuerza y que no solo fomenta posturas extremas, sino que anula toda neutralidad que pueda llegar a existir. Desde el punto de vista deportivo, Tucumán no pierde su protagonismo en el tema.

Existen asociaciones como la LTF (Liga Tucumana de Fútbol) o la AFTBB (Asociación Femenina Tucumana de Basquetbol) a las cuales, hoy en día, no se les da la fuerza de participación que, en realidad, merecen. Sumado a esto, la cobertura de los medios informativos, a diferencia del círculo masculino, no cubre la totalidad de noticias que suceden en el ámbito femenino. Sin embargo, durante los últimos años, se empezó a notar un cierto crecimiento este aspecto. Empezaron a surgir artículos deportivos relacionando a la mujer y su rol en el deporte. También surgieron muchas más entrevistas a mujeres destacas en las diferentes actividades físicas. El rol de la mujer empezó a tomar más fuerza pero se siguen viendo ciertas desigualdades que son intolerables y que merecen desaparecer.

Las autoridades de muchos clubes, en su mayoría hombres, no fomentan la participación de niñas ni jóvenes para los distintos deportes, y a diferencia de los que luchan por la inclusión, terminan fomentando la desigualdad de géneros.  Pero esto, no solo ocurre por un aspecto ideológico o político, sino que está ligado a lo económico.

Las diferentes instituciones  apelan a que los equipos  femeninos no recaudan los mismos ingresos que los equipos masculinos  y bajo este argumento deciden solo dar participación a los hombres.

Muchas veces, dentro de las organizaciones deportivas, las oportunidades de participación para los grupos de mujeres se realizan bajo el pensamiento machista lo que significa que la “La industria femenina” empieza la función.  La motivación  que tiene los dirigentes muchas veces es para utilizar la imagen de la mujer y poder embellecer y el deporte como por ejemplo la típica chica que sostiene el cartel en las peleas de boxeo o que acompaña al piloto de carreras, las mujeres botineras, etc.

Otro tema a pensar y debatir, es la postura  que aún sigue rondando en el  pensamiento colectivo: ¿el deporte masculiniza a las mujeres?  Desde el aspecto social  la respuesta se encuentra en la cultura que nos representa como país y sociedad.  Se cree que todo depende del deporte en el que se incurra: el futbol es para varones, el ballet es para las mujeres.  Y así siguen las tradicionales posturas.

Lo que existe de trasfondo en estos temas, son las diferentes historias de vidas que fueron marcadas por estos estereotipos.  Mujeres que desde niñas veían los partidos desde las afueras de las canchas, hermanas que eran dejadas de lado por sus hermanos mayores, entre tantos ejemplos.

Así, la existencia de formas negativas se traduce en prejuicios hacia el desarrollo de una determinada modalidad deportiva que ocasiona una reducción drásticamente de apoyo social, económico y político. Sin lugar a dudas todo desemboca en la desigualdad de géneros.

Por suerte, estas formas antiguas, están quebrándose pero de forma lenta.  Se sigue con una lucha que parece nunca llegar a su final  pero que es constante y determinante. Las mujeres siguen buscando la igualdad de sueldos, el valor del talento y el reconocimiento deportivo.

En conclusión, tradicionalmente la mujer fue excluida de la práctica deportiva porque no cumplía con el estereotipo del  género y  se creía que no reunía las condiciones necesarias para practicar determinados  deporte. Sin embargo, la evolución del rol femenino está  rompiendo con las actitudes machistas. Una batalla que no solo depende de los esfuerzos femeninos, sino del apoyo incondicional de las familias y de los amigos.