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Bienvenidos a la Copa Libertadores

Noche histórica

Atlético jugó de igual a igual contra el campeón brasilero, pero no lo supo resolver.


Si bien el Decano tuvo que saltear dos fases previas para hacer el histórico ingreso a los grupos de la Copa Conmebol Libertadores, hoy comenzó a jugar la parte fuerte del torneo continental más importante de todos. Y claro, la bienvenida tenía que ser acorde a la situación, y la suerte, destino o el bolillero decidieron que su rival sea nada más, ni nada menos que el campeón de Brasil: Palmeiras.

La noche fue ideal y tuvo todos los condimentos de un encuentro típico de Copa Libertadores, aunque hubo algunos extras los cuales muchos quedaron sorprendidos: ¿el Palmeiras haciendo tiempo en el Monumental? Sí, así fue. El poderoso equipo paulista y uno de los grandes candidatos a quedarse con el torneo, se dedicó, en gran parte del partido, a dejar que los minutos corran de la forma más típica. Cómo será el respeto que se ganó Atlético, y sobre todo jugando en su fortaleza de 25 de mayo y Chile, que Fernando Prass, arquero de los brasileños, tuvo que ser amonestado por la gran cantidad de tiempo que hizo.

Eso no fue todo lo que se vio. Así como ocurría en las décadas anteriores, donde el Independiente de Bochini se hacía invencible en la “Doble visera”, o el Boca de Román, Palermo y compañía que logró ser casi indestructible en la Bombonera, o por qué no Peñarol en el estadio Centenario en sus grandes momentos; el Monumental se volvió el bunker ideal para una noche de Copa. Las tribunas de bote a bote, las banderas, los globos, la gente presionando y alentando, típico de los equipos coperos que jugaron el certamen toda la vida.

La frutilla del postre tampoco podía faltar a la histórica jornada futbolera que vivió Tucumán: el árbitro que ayuda a los grandes. El paraguayo Mario Díaz de Vivar se dejó manejar por el Palmeiras a gusto y placer. Poco pudo hacer para no expulsar a Vitor Hugo en el primer tiempo, pero desde ahí nada más. Fernando Zampedri se cansó de recibir patadas de los centrales. Hasta un codazo del arquero, como para marcarle el terreno hasta el final. Dejó que todos los jugadores brasileños hagan tiempo de la forma que se les antoje, y luego no lo vio reflejado a la hora de adicionar. Porque hasta se dio el gusto de sacarle a Atlético la última chance: cuando el Pulga Rodríguez se disponía a patear el tiro libre final, esperó que Michel Bastos arroje la pelota atrás, PR7 la busque y cortó el juego cuando el jugador tucumano dio el pase para que tiren el centro. Paupérrimo lo del árbitro paraguayo. Pero esto es la Copa y en este baile se metió el Decano.

La fiesta comenzó y ahora Atlético tendrá la doble responsabilidad, al menos, desde ahora hasta mayo. Porque tendrá que afrontar dos duros torneos de forma paralela y esto termina siendo desgastante. El campeonato de Primera no hay que descuidarlo y no porque el Decano sea uno de los animadores, sino porque aún tiene que sumar para mantener la categoría. Si bien faltan pocos puntos para salvarse, la idea siempre fue la de dejar un buen colchón de puntos para lo que viene. Pero claro, la Libertadores siempre es tentadora. “Si Independiente del Valle, que no lo conocía nadie, llegó a una final arrancando desde la fase previa, ¿por qué no nosotros?”, soñaba un hincha en los pasillos del Monumental. ¿Fantasía o realidad? Habrá que jugar y demostrar si puede.