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Porqué sube el dólar

Opinión

El licenciado en Economía Horacio Rovelli (UBA) analiza las variables que condicionan el precio de la divisa norteamericana en nuestro país. "Es una cuestión de que país vamos a ser", postula en esta columna de opinión.


Con la tenacidad y paciencia del artesano, el equipo que dirige el ministro Martín Guzmán logra postergar para el año 2024 el pago de la amortización del capital tanto de la deuda externa en jurisdicción extranjera, 21 bonos por 66.137 millones de dólares y, por extensión por la cláusula RUFO[1], también extiende los vencimientos con los tenedores de títulos públicos de deuda con jurisdicción nacional que asciende a 41.715 millones de dólares que es ley.  Por eso ahora el camino es reestructurar el acuerdo con el FMI en el mayor plazo posible, abonando los aproximadamente 300 millones de dólares por trimestre como se viene haciendo y no pagar nada de capital hasta el 2025.

Los capitales financieros se mueven por su propia cuenta (autónomo de los gobiernos, incluso del de los EEUU) y saben que la Argentina no está en condiciones de amortizar capital de la deuda, pero la situación es similar a la de al menos otros 50 países y, ellos son administradores de fondos y lo que menos quieren es lidiar con una cadena de default, porque los dueños de las divisas que ello administran van a querer retirar esos recursos, entonces van a tener que mal vender activos para poder cubrir dicho retiro y, ante el primer problema,  se produce una estampida de fuga.

Por lo tanto, el pago de los intereses de los 152.000 millones de dólares que es la masa crítica por la suma adeudada al FMI y a los bonistas (en jurisdicción local y extranjera), devengará en total unos 11.200 millones de dólares desde septiembre de 2020 hasta diciembre 2024, suma que se debe pagar con la recaudación de impuestos y derechos de exportación (retenciones) ante un superávit comercial esperado de no menos de 15.990 millones de dólares para este año 2020 (repitiendo la  cifra en que las exportaciones superaron a las importaciones en el año 2019) y en los años subsiguientes. 

Y decimos esto porque la Argentina que es solo el 0,3% del PIB mundial, es el decimo exportador de alimentos y el tercero en soja, ante un mundo en que en mayor o menor medida tuvo que aislar a su población y garantizarle el sustento por una parte y, por otro lado, estructuralmente, la República Popular China y los súper habitados países del Este asiático saben que han destinado en los últimos años un gran porcentaje de su población rural a urbana y a su vez han mecanizado e industrializado la producción sobre todo de carne aviar y porcina, el hacinamiento de los animales provoca la mutación de los virus y de éstos al hombre, por lo tanto, para evitar el problema, van a importar sistemáticamente parte de las proteínas que consumen, fuera de su región y, la Argentina con sus actuales 37,5 millones de hectáreas cultivables y para cría de animales es un referente obligado a tener en cuenta. 

Ahora bien, si ese es el estado de situación y su posible evolución, el superávit comercial referido y los menores pagos de la deuda (básicamente intereses) hasta diciembre de 2024, implican que la oferta de divisas supera y superará a la demanda, por lo que deberían converger el tipo de cambio oficial de 77,77 pesos por dólar y el paralelo en cualquiera de sus formas (contado con liqui, dólar bolsa, informal, etc.) y sin embargo eso no está ocurriendo y la pregunta es porqué. 

QUÉ PASA CON EL PRECIO DEL DÓLAR

Hay varios factores que se conjugan entre sí.  

En primer lugar los que estuvieron comprando dólares, sobre todo los grandes compradores, los 100 que adquirieron en menos de cuatro años de la gestión de Cambiemos 24.679 millones de dólares y lo fugaron, si bien es cierto que no se dieron a conocer los nombres sabemos dos cosas, la primera, que los que le compraron los dólares al BCRA para fugar fueron los bancos, principalmente los privados más grandes (Galicia, Macro, Santander, Bilbao Vizcaya, City, HSBC, BNP Paribas, Patagonia, Supervielle), y segundo, en todas las investigaciones anteriores que realizaron distintas comisiones investigadoras del Congreso de la Nación había tres empresas con sus principales socios y Ceos que encabezaban la fuga: los Arrieta-Blaquier del Ingenio Ledesma; los Magnetto, Aranda, Rendo, Herrera de Noble y Pagliaro del Grupo Clarín;  y los Rocca, Betnazza y Zavaleta del Grupo Techint.

Es más, son tan miserables que los Rocca de Techint que no dudaron apenas comenzó la pandemia en echar a 450 trabajadores e insisten, con los trabajadores que quedaron, en hacerlos trabajar en condiciones de inseguridad laboral por el covid -19. Peor si cabe es el caso del Ingenio Ledesma, con seis mil trabajadores en Villa Libertador General San Martín en Jujuy, al 18 de agosto 2020 tiene por el flagelo 11 muertos y 306 infectados. Estos son los grandes fugadores y su única obsesión es que el salario en su empresa sea, medido en dólares, menor que el salario en Brasil. Por su parte, el grupo Clarín que tiene su mercado cautivo en la clase media que se subordina ideológicamente al gran capital, presiona al gobierno por ser el poseedor del 5G que es  la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil y, como el gobierno no se lo cede, tiene una prédica constante contra la administración nacional

Pero siendo una parte importante de la burguesía Argentina, no son todos los empresarios locales y como “negocios son negocios”, obviamente que el potencial que implica la demanda de alimentos posicionaría a los productores agro industriales que incluso se unieron y armaron su propia propuesta para los próximos años, generando con su actitud una fisura en la ex Mesa de Enlace, donde los sectores más reaccionarios de la Sociedad Rural Argentina quedan marginados y, lo mismo pasa en la misma Unión Industrial Argentina cuyo Presidente y su familia política polarizan la prédica en que el futuro es nuestro.

El problema es que la economía complementaria es China, y si bien la Embassy no vio con buenos ojos que la Argentina se haya retirado del Grupo de Lima, que no haya reconocido al gobierno golpista de Jeanine Añez en Bolivia, así como si reconoce como gobierno legítimo al de Nicolás Maduro en Venezuela, el acrecentamiento comercial y de inversiones con el país asiático, a lo que se suma la renovación de los swaps chinos y sin quedar sujeto a revisión por el FMI, excede su nivel de tolerancia.

Los principales referentes de la convocatoria del 17 de agosto 2020 fueron los grandes medios de comunicación y figuras de segundo orden, todos ellos asiduos concurrentes a la Embassy y no solo los 4 de julio u otra fecha conmemorativa de esa nación. Es más, ninguno de ellos haría nada sin consultarle previamente al embajador y demás empleados de la Embassy. 

Por lo tanto el dólar es el reflejo de una puja mucho más gravitante que la oferta y la demanda, es una cuestión de que país vamos a ser.

Si se elige el propuesto por la Embassy y en segundo término por los grupos encabezado por Ledesma, Techint y Clarín, la combinación de devaluación y suba de la tasa de interés producirá de hecho un aumento de los precios, y eso implicará menores ventas y menor consumo, profundizando la depresión económica y el padecimiento de nuestro pueblo, sin trabajo y el poco que se genera mal remunerado.

Si se elige el camino de defender el mercado interno y la inserción internacional que le corresponde a la Argentina, el hostigamiento de los nombrados en el párrafo anterior va a ser permanente, que vamos camino a ser Venezuela y otras canalladas por el estilo van a ser su prédica diaria.   

A Juan Domingo Perón le gustaba decir: “La economía nunca ha sido libre: o la controla el Estado en beneficio del Pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste. A Perón y al peronismo también lo acusaban de todo para derrocarlo en 1955.

Por lo tanto un gobierno nacional y popular debe emprender un camino distinto que parta de fortalecer al Estado y eso se consigue con medidas firmes, cobrando impuestos y disciplinando (con pena y multa) la evasión, los sobre precios, el desabastecimiento, etc.

Un Estado fortalecido puede estimular a la exportación mediante la suba de ciertos reintegros y la baja de determinadas retenciones a economías regionales; reactivar las obras públicas con las provincias y los municipios, hay al respecto un interesante trabajo denominado “Iniciativas interprovinciales para el desarrollo” del Ministerio del Interior de la Nación que puede ser la guía a seguir; transformar los IFE (Ingresos Familiar de Emergencia) en salarios de inserción social; y sobre todo aumentar los salarios para generar un creciente mercado interno, al principio por Decreto y luego con paritarias libres.

Un país con casi nueve millones de personas que reciben el IFE porque no tienen trabajo o si lo tienen es precarizado; donde el Estado abona prácticamente la mitad del salario de 2.040.000 empleados de 242.000 empresas en un universo de 7.595.704 trabajadores en 520.507 establecimientos; donde el salario bruto promedio es de $ 58.000.- por mes y la Canasta Básica Total para una familia constituida por matrimonio y dos hijos en junio 2020 fue de $ 43.811.-; donde la industria reconoce una capacidad ociosa del 47% en promedio y, en la construcción es aún mayor el efecto; debe estimular la demanda a como dé lugar, primero aumentando los salarios por Decreto y segundo haciendo obra pública e incentivando la construcción y el comercio.

Lo decía Néstor Kirchner: “El PBI se conforma de consumo, inversión y comercio exterior. En los noventa, se probó la teoría del derrame y no funcionó. Ahora lo armamos como se arman los buenos equipos de fútbol: de abajo para arriba.Tenemos que lograr que los cuarenta millones de argentinos sean consumidores plenos. El crecimiento del consumo demanda una mayor inversión. Estos dos ítems, consumo e inversión, impulsan las exportaciones: el consumo te da mayor escala de producción y la inversión, mayor eficiencia. Ambos bajan los costos y permiten competir a nivel internacional. Así crecen consumo, inversión y exportaciones y la economía vuela”.  

Y cuando asumió el 25 de mayo de 2003 lo hizo con el 22,5% de los votos y la desocupación abierta de ese mes fue del 25%. Haciendo una política de decisiones claras y contundentes (lo primero que hizo por ejemplo fue remover a la corte menemista), con lo que no se pagó afuera de deuda aumentó los salarios y las jubilaciones y las pensiones (dio jubilaciones a los que tenían la edad y no los aportes), propició acuerdo comerciales con los países que nos compran y tenemos economías complementarias, acordó con China venta de alimentos a cambio de inversiones públicas (represas, trenes, energía nuclear, etc.), se opuso al ALCA.

Kirchner afirmaba: “El crecimiento sostenido de China, India y demás países emergentes configuran una nueva realidad internacional, de la que nuestro país debe saber sacar provecho, vendiendo cada vez más productos, primero alimentos y materias primas y luego acordar productos con mayor cantidad de mano de obra y tecnología nacional”.

“Para ello se debe contar con soberanía fiscal (incluido el Programa Financiero),  monetaria, cambiaria, fuerte intervención en resortes claves (energía y transporte), y con acuerdos comerciales, productivos y financieros en la región que permitan emplear tecnología propia” 

Y durante sus cuatro años de gobierno crecimos a tasa del 9% anual.

En la Argentina tenemos que decidir nosotros, para ello se necesita concientizar a la población y tomar medidas ejemplificadoras, de otro modo, una parte de nuestro pueblo va a creer que el camino propuesto por “Clarín” es el que vale.   

Y la Embassy y su país tienen que respetar la soberanía de las otras naciones, quieran o no quieran, porque la dominación se basa en la sumisión del dominado, el solo hecho de levantar la frente y asumir el principio de la igualdad entre pares ha sido siempre el camino de la independencia y de la justicia. 

[1] RUFO es la sigla de Rights Upon Future Offers. Se trata de una cláusula que se incluyó en los canjes de deuda de 2005 y 2010, a partir de la cual se prohíbe pagarle a los holdouts (que son los que no entran en el canje) más que los que sí lo hicieron. Por extensión implica que a los bonistas con jurisdicción Argentina se le da las mismas condiciones que a los de jurisdicción extranjera


Horacio Rovelli es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor a cargo de la asignatura Política Económica de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Miembro de la Comisión de Economía de la Fundación Estado, Trabajo y Producción (FETyP).  Vocal de la revista Realidad Económica. Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica en el Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación. Autor de numerosos trabajos publicados sobre los temas económicos y financieros.

Horacio Rovelli

Tucumano, Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor a cargo de la asignatura Política Económica de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Miembro de la Comisión de Economía de la Fundación Estado, Trabajo y Producción (FETyP). Vocal de la revista Realidad Económica. Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica en el Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación. Autor de numerosos trabajos publicados sobre los temas económicos y financieros.