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Hablar de inflación en nuestro país es hablar de pobreza

OPINIÓN

Resuelto (?) el problema del F.M.I., que ocupó prácticamente la totalidad de materia gris de los gabinetes económicos, queda un pequeño problemita: el de la inflación | Por Antonio Leone.

Imagen ilustrativa.-


Sí, ese problemita que Macri dijo que solucionaba en 5 minutos y la duplicó en 4 años, llevándola del 27% al 55,4% anual.

Hablar de inflación en nuestro país es hablar de pobreza (en estos tiempos, inclusive de hambre e indigencia). Pero si nos quedamos ahí, es una mirada incompleta, porque para entender la inflación es imprescindible hablar de la obscena concentración de la riqueza.

Se puso últimamente de moda hablar de la inflación como un “fenómeno multicausal”, queriendo decir con ello que hay muchas causas, apuntando principalmente al componente importado de la misma. Queda lindo, es cool y así uno demuestra que no comparte las salvajes teorías liberales que pretenden explicar la inflación únicamente por la emisión monetaria. Emisión que Macri llevó a cero con los resultados a la vista.

Pero detrás de las bonitas palabras sigue escondiéndose el principal responsable de la inflación: la despiadada lucha de los muy ricos contra el resto de los argentinos por apropiarse de la renta de todos.

En efecto, el componente “importado” de la inflación oscila entre el 10 o 15% de la inflación total, no más. Tanto es así que en nuestro país se da un fenómeno inexplicable: hay inflación tomando los precios en dólares. Y muy por arriba de la inflación en los EEUU. Esto fue muy notorio en los lejanos y terribles días del “1 a 1” porque eran muy sencillos los cálculos, pero siguió verificándose en todo momento.

Tome usted cualquier bien, lleve su precio a dólares americanos y observe su evolución con el tiempo. Salvo en momentos de enormes saltos devaluatorios, los precios en dólares de los bienes en Argentina no paran de subir. Aun los que son íntegramente producidos aquí.

¿Cómo explicar entonces la inflación? Simple, es una feroz puja por la distribución del ingreso, donde un reducido grupo de actores fijan arbitrariamente los precios sencillamente porque pueden hacerlo, dada la concentración de la producción en cada vez menos manos. Prácticas monopólicas u oligopólicas, dice la economía clásica. Y así logran extraordinarias ganancias, que lejos de ir a mejorar o aumentar la producción, son dolarizadas y fugadas al exterior.

Esto genera enorme desazón a los sectores con ingresos fijos, que corren detrás y muy lejos de los aumentos de bienes y servicios.

El gobierno dice ser consciente de este problema y así lo manifiesta. Se destaca en este tema el Secretario de Comercio, Roberto Felletti, que trata por todos los medios a su alcance de moderar la suba de precios.

¿Y el resto de los funcionarios? Todos bien, gracias. En especial, el responsable directo, Matías Kulfas, Ministro de Desarrollo Productivo y su gabinete, así como el Ministerio de Economía.

Me recuerda a ese cuento, que relataba el matrimonio de una joven y agraciada señorita con un señor muy mayor. La madre de la joven, preocupada por el futuro de la pareja, decide hablar con la hija:

- Felicitas, vos sabés que el sexo es muy importante en la pareja, ¿Cómo hacen en este caso?

- Todo bien, mamá. Estamos en tratamiento.

- ¿Tratamiento? ¿Cómo es eso?

- El trata y yo miento…