El autoritarismo y la complicidad del silencio
Los últimos acontecimientos ocurridos en la UNT han producido un impacto desorbitado, que generaron un profundo malestar, convirtiéndose en un boomerang. Por Susana Maidana.
Rectorado de la UNT. (Foto tomada de MediosUNT)
El 11 de abril, los candidatos a Decana (Dra. Rossana Nofal) y a Vicedecano (Prof. José Sánchez Toranzo) de la Facultad de Filosofía y Letras inscribieron sus postulaciones en la Junta Electoral de la UNT. A la mañana siguiente, el Secretario General de la UNT, Lic. Saab, sin resolución del Rector, dispuso desintegrar el equipo de personas de la Editorial de la UNT, cuya directora es la Dra. Nofal, que ha ganado su Proyecto Editorial en la Secretaría de Políticas Universitarias. ¿Podemos, acaso, suponer que se trata de una mera casualidad? ¿Es, acaso, casual que no se le haya comunicado semejante medida? ¿Acaso, mediaron argumentos académicos para tomar esta decisión?
Pareciera que el Proyecto Editorial, con publicaciones de excelencia, invitado a ferias nacionales, carecen de importancia académica cuando, en realidad, EDUNT visibiliza la producción de todos los universitarios.
Las represalias y las persecuciones políticas continuaron avanzando con otro compañero no docente, sin que exista comentario alguno de las autoridades en defensa de la ciudadanía universitaria en el siglo XXI.
Tampoco se escucharon las voces de las autoridades de la Facultad en defensa de los derechos de una Profesora Titular de la casa. ¿Acaso la defensa de los derechos humanos es meramente retórica? La mayoría de los docentes universitarios consideramos que deben respetarse universalmente.
Hace varios meses el silencio se convirtió en moneda corriente en nuestra casa y el silencio, según Wittgenstein, es un modo de hablar, es una forma de actuar. No todo da lo mismo, hay límites: con los temas académicos no se juega, tampoco se juega con el bullying, el acoso laboral, el abuso infantil, la violencia de género. Lo cierto es que la instalación del miedo genera 3 tipos de actitudes: impotencia, que inmoviliza, silencio cómplice y la resistencia, de parte de quienes están dispuestos a defender sus derechos a participar en libertad.
La única autoridad válida es aquella que mana del conocimiento porque la función fundamental de la educación es la emancipación de las cadenas mentales. Usar el poder del cajón, impedir concursos, trasladar sin funciones a las personas, decidir el futuro de los posgrados, sin interiorizarse en sus particularidades, desintegrar el equipo de EDUNT, sin consultar a la persona a cargo y sin contar con el debido consentimiento del empleado son formas de volver al pasado, instalando el autoritarismo, que tanto sufrimiento ha generado.
El futuro se construye con consensos, respeto y una escucha atenta de las necesidades de las personas con un trato humano y no colocándose por encima del otro, que tiene derechos que está dispuesto a defender y que no debe obediencia al acceder a un derecho y no a una prebenda.
Trasladar a personal no docente, amenazar a profesores para generar miedo mediante la implementación de “castigos ejemplares” a quienes no siguen el mandato oficial es muy peligroso porque rompe con los códigos democráticos que exigen la participación. ¿Acaso aquél que elige otro camino debe pagar el alto precio de perder la ciudadanía universitaria?
Hay otra forma de gobernar que no es poniéndole el zapato sobre la cabeza de la gente, armar equipos solamente con amigos o con incondicionales sino respetando, sin discriminaciones, a todas las voces porque desde la Asamblea del Año 13 se terminó la esclavitud.
Susana Maidana
Doctora en Filosofía. Profesora Emérita de la UNT.








