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¡Salud, campeón!

OPINION

Sportivo Guzmán ganó la Liga Tucumana de Fútbol, venciendo a Graneros por penales luego de empatar 0 a 0 en el tiempo reglamentario. Las claves del “Juliano” para lograr el campeonato y todo lo que tuvieron que pasar para festejar un nuevo título después de 11 años.

Foto: Maximiliano Agüero.


Se jugaba la última fecha de la primera ronda de la Liga Tucumana; Sportivo Guzmán debía ganar su partido ante Juventud Unida en Tafí Viejo para clasificarse a la Zona Campeonato. El encuentro ante la “Juve” venía siendo muy parejo; no lograban sacarse diferencias y todo indicaba que el “Juliano” iba a jugar la Zona Repechaje de la segunda ronda; hasta que, a los 52 minutos del segundo tiempo, Julián Caldez sacó un zapatazo infernal desde afuera del área, coronando uno de los mejores goles del año y logrando el objetivo de pelear el campeonato hasta el final. ¿Quién se hubiera imaginado este final?

Ese no fue, en absoluto, el único momento de sufrimiento para los de 9 de Julio. Ya en Zona Campeonato, en la quinta fecha, Sportivo se encontraba puntero en su grupo y le tocaba recibir a Atlético Concepción en su estadio. El partido terminó 0-0 pero dejó graves resultados para los dirigidos por Walter Perea. Al finalizar el encuentro hubo disturbios entre los jugadores de ambos equipos y de parte de la hinchada local hacia los del “León de la banda”; el árbitro de esa tarde, Sebastián Barrionuevo, expulsó a tres jugadores de cada lado. Sin embargo, no fue la única sanción que recibieron; ya que, luego de los descargos pertinentes, el tribunal de disciplina dictaminó la suspensión de su estadio por tres fechas y la quita de cuatro puntos al finalizar el torneo. 

Para explicar por qué el “Juliano” se quedó con el campeonato, encontraremos muchas respuestas en dos puntos específicos: la pelota parada y su arquero, Nahuel Abregú. Sobre el primer caso, los números hablan por sí solos: a lo largo del torneo, en 21 partidos jugados, convirtieron un total de 30 goles y 17 de ellos fueron por esta vía (un 56,6%). En el caso del guardameta, es el hombre récord de la Liga Tucumana: llegó a los 730 minutos sin recibir goles, un total de 7 partidos consecutivos con valla invicta, algo nunca antes logrado en la historia del fútbol tucumano.

A pesar de la sanción ante Atlético Concepción, Sportivo Guzmán logró clasificarse a los cuartos de final, donde le tocó bailar con la más fea: Jorge Newbery. El “aviador” había terminado primero en su zona y era uno de los principales candidatos a quedarse con el título. Con goles de Agustín Lazarte y Agustín Smith, ganaron el partido por 2-1 y lograron quedar entre los mejores 4 del torneo. Al finalizar el encuentro, sufrieron gravísimos hechos de violencia de parte de la hinchada rival; esto derivó en la decisión de jugar las semifinales a puertas cerradas. 

Para llegar a la final, derrotaron a San Antonio de Ranchillos por 2-1 con goles de Franco Barrera y Agustín Lazarte. Luego de idas y vueltas, se decidió que la Gran Final se jugaría en el Jorge Abel Marteau, estadio de Ñuñorco y con público de ambas parcialidades. Allí se vivió una verdadera fiesta y luego de 90 minutos apasionantes, se decidió el campeón desde los 12 pasos. Nahuel Abregú volvió a ser clave, tapando el tercer penal a Brahian Collante y sus compañeros cumplieron con su trabajo, marcaron Julián Caldez, Iván Varela, Mauricio Miranda, Gabriel Palacios y Franco Barrera. De esta manera, Sportivo Guzmán volvió a gritar campeón luego de 11 años y logrando así su cuarto título de Liga Tucumana.

El 16 de octubre, junto a los equipos tucumanos Graneros, Almirante Brown y el ganador entre Unión del Norte y Deportivo Aguilares, comenzará su aventura en la Liga Regional Federal Amateur, en busca del ascenso al Federal A.