¿Camino a una hiperinflación?
El economista tucumano Miguel Palou analiza las últimas y preocupantes cifras de la economía nacional.
Con todo el mundo hablando del dólar. Me permitiré cambiar solo un poco del eje, sobre todo porque fueron días intensos para cualquier economista que por lo general se cree que solo hace futurología respecto a la divisa americana. Seré corto. No subió el dólar, el peso se desploma. Inflación que genera caída en los saldos monetarios reales a un ritmo elevado, falta de confianza, incertidumbre, atraso del precio del dólar acumulado, cepo, desarme de fondos y plazos fijos, dólar agro y pago de intereses de leliqs (emisión). El caldo de cultivo ideal para que pase lo que anticipé días atrás y fue lo que termino pasando. El dólar aun esta barato.
Pero déjenme hablar de un proceso más general que obviamente incluye al dólar y puede ocasionar una debacle como la vivida a finales de la década del 80. Lo importante es entender que no hay gradualismo una vez que se comienza este proceso. Todo se deteriora a ritmo diario, sobre todo los salarios y la productividad.
En 1989 se registró una inflación anual de 3.079%, en 1990 de más del 2300%. Lo que se llamó la hiperinflación. Hoy parece ridículo pensar que Argentina vuelva a caer en este tipo de procesos destructivos y perversos. Pero todo es posible, sobre todo teniendo en cuenta la improvisación existente en las políticas monetarias y fiscales, con intervenciones y cepos, con parches, en fin sin estrategia.
Así es que a pesar de ni siquiera querer pensarlo, me propuse analizar números y así poder inferir ciertamente que hay un proceso muy dañino que se está gestando.
Primero, en mi columna anterior dije que había números que encendían las señales de alerta, de que quizás una hiperinflación podría estar desencadenándose. Desisto a pensar que pueda ocurrir, pero es importante ver que paso en 1989 para entender que este proceso puede aparecer brutal e intempestivo, todo se desata en cuestión de meses y la piña llega.
Para ser precisos, en abril del 89 la inflación se disparó de un 19% mensual al 31% para luego sin escala pasar a estar cerca del 80%, 110 y casi 200%. NO, NO FUE DE UN DIA PARA EL OTRO, aunque en las siempre frías estadísticas así pareciera. Había indicadores que auguraban la crisis. Sin embargo, a pesar de lo explicado precedentemente, solo algunos meses antes, entre octubre del 88 y enero del 89, la inflación estaba entre el 6 y el 9 % mensual. ¿Esos números te son similares? Sí, es la inflación Argentina actual.
Quizás alguien de unos 60 y tantos años pueda recordar, y si no te dejo un cuadro debajo.

Si comparamos el comportamiento de ese entonces con el de la inflación actual, podemos encontrar un espeluznante parecido. De hecho, podríamos, de no primar políticas que sean efectivas en estos 10 días que faltan para que termine el mes, anticipar pesimistamente un abril con una inflación de orden del 8,5%, lo que sería una confirmación más de la caída real de la demanda de dinero con el aumento de nominalidad explosivo observable.
La inflación argentina y el contexto económico de los últimos 3 meses son prácticamente iguales a los de los 3 meses previos a que se desencadene la hiperinflación. Ojala me equivoque pero Alfonsín culmino su mandato con un 580% de inflación teniendo híper. ALBERTO SEGURAMENTE LA TERMINE CON SUERTE 200% ARRIBA DE ESO (780%).
Debilitamiento como disparador
En un sistema bancario que no puede fondear ni fondearse del sector productivo, que está lleno de papeles, con plazos fijos que no rinden, fondos que se desarman, el dólar y el consumo se perfilan a ser la opción de ahorristas por excelencia, y en una economía sin reservas e inflación, son malas noticias. ¿Por qué? Riesgo de acelerar la inflación y cebar el rally del dólar.
Hoy se reúne la cúpula del Central en medio de la crisis de Pesce con un debilitado Massa. ¿Subirán las tasas? Para mí es contraproducente a largo plazo en este contexto y no obtendrán los resultados buscados por una serie de motivos que no expondré en esta oportunidad. Pero es un riesgo no subirlas por lo que explique antes.
¿Por qué te hablo de híper, plazos fijos, bancos y depósitos? Porque la política económica bajo mucha presión y malos resultados es capaz de cualquier cosa. Menem para frenar la inflación en el 89, estableció el Plan Bonex. ¿Qué era? Cortito, te bonificaban los plazos fijos. Es decir si tenías un plazo fijo, para matar la liquidez de los ahorristas y que estos no se vayan al dólar, le tomaron los pesos de sus plazos fijos y a cambio le dieron bonos. ¿Funcionó? A corto plazo. En 2001 De la Rúa, ante la salida de depósitos en dólares y la debacle económica como consecuencia de la falta de confianza, implemento el corralito para luego pesificar los depósitos. Nada, ustedes saquen sus conclusiones, las mismas piedras, los mismos tropezones.
Este artículo no busca anticipar una hiperinflación, menos aún solo considerando la variación en el índice de precios al consumidor en 2 periodos de tiempo que difieren en casi 35 años. La economía no es la misma, y si algo impide que la híper o una corrida severa no sea un hecho concreto, son las políticas restrictivas desde el punto de vista comercial y cambiario que someten libertades y el progreso genuino.
Miguel Palou
Economista graduado de la UNT. Máster en finanzas de la UDESA. Bien Tucumano.








