Cristina Fernández y Martín Guzmán
Solo tomando medidas que defiendan el trabajo, la producción nacional y el mercado interno, se logra revertir el modelo extractivista, agropecuario exportador que beneficia a una minoría parásita y rentista en desmedro del presente y futuro del pueblo de la Patria. | Por Horacio Rovelli.
(Foto: Franco Fafasuli/Infobae)
La deuda externa Argentina en diciembre de 2015 era equivalente a 222.703 millones de dólares, el 60% de la misma era intra sector público (en poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS, de los bancos oficiales, de distintos fondos fiduciarios argentinos, etc.), 9% con organismos internacionales (unos 20.043 millones de dólares, no teníamos deuda con el FMI al que se le había pagado todas las acreencias en enero de 2006) y, 31% con el sector privado (unos 69.038 millones de dólares). Por lo tanto, la deuda externa en poder de organismos internacionales y bonistas privados era de 89.081 millones de dólares
En diciembre de 2019 pasó a ser de 320.630 millones de dólares, el 40% de la misma intra sector público, 22,7% organismos internacionales (mayormente el FMI por equivalente a 44.599 millones de dólares) y 37,3% sector privado. La deuda se incrementó en más de 100.000 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos y desmejoró sensiblemente su distribución y la perentoriedad de los plazos.
Al 30 de septiembre 2023 la deuda bruta asciende a 406.603 millones de dólares, de los cuales en moneda extranjera es de 266.933 millones de dólares (incluye 74.731 millones de dólares con organismos internacionales de créditos, principalmente el FMI). Pero la deuda en moneda nacional que es equivalente al tipo de cambio oficial a 139.670 millones de dólares, en su mayor parte es ajustada por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia, que se basa en la inflación medida por el IPC del INDEC) y/o por dólar linked (ajuste del dólar oficial).
Por lo tanto, la situación es peor aún que la heredada del gobierno de Cambiemos y, ello se debe a tres medidas adoptadas por el gobierno de Alberto Fernández, que caracterizan su administración:
1) No se investigó la deuda de la gestión diciembre 2015 – diciembre 2019, como había prometido el mismo presidente en la inauguración de las sesiones ordinarias del 1 de marzo de 2021, cuando afirmó: “Una deuda tomada por un gobierno irresponsable que obtuvo un crédito otorgado en su favor por motivos absolutamente políticos, merece una revisión y un tratamiento adecuado a la hora de su renegociación. Tanta mala fe de los tomadores del crédito y tanto desdén de funcionarios políticos de un organismo multilateral por privilegiar a un gobierno en la coyuntura, no puede ser visto como un caso más…”
2) El BCRA dilapidó la mayor parte del superávit comercial por 34.000 millones de dólares de los años 2020-2022 vendiéndole al precio oficial divisas a las empresas a las personas por supuestas deudas por 28.430 millones de dólares del 2 de enero 2020 al 7 de diciembre de 2023.
3) Se pagó la deuda heredada de la administración de Cambiemos (tanto la Nación como las provincias) y se financia el déficit fiscal generado por esos pagos y para hacer frente a la lucha contra el covid. Pero también por la estructura estatal dejada por Cambiemos, incluida la reducción de impuestos a los sectores de mayores ingresos y patrimonio, y de los derechos de exportación y aranceles, para lo cual, ante la menor recaudación tributaria, se debió emitir títulos de deuda en el mercado interno ajustables por precio del dólar o por la inflación (La deuda se acrecentó por la fuerte disminución de la presión tributaria de Macri y de Alberto Fernández).
En su discurso del 27 de abril de 2023 en el Teatro Argentino de la Ciudad de la Plata y al inaugurar la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner dijo textualmente: “Parte de las discusiones que tuvo el anterior ministro no fueron conmigo ni por mí. Fueron, precisamente, por esta situación del Banco Central que no intervenía no solamente acá sino en otras situaciones como, por ejemplo, sentarse sobre las reservas porque la otra cuestión es, no solamente intervenir en el mercado cambiario sino poder hacerlo porque el Banco Central tiene reservas. Miren que me golpearon, corrieron y no teníamos tampoco acceso a los mercados internacionales. Pero con las reservas, sentada sobre las reservas... Sí, sentada sobre las reservas, con la administración del tipo de cambio, con la regulación, pudimos sofocar corrida cambiaria”.
Prosiguió: “Pero una parte muy importante se fue en pago de la deuda privada de empresas privadas. No debió haber salido ese dinero o esos dólares. El argumento, no se puede hacer que las empresas privadas tengan default. ¿Ustedes creen, sinceramente, que una empresa argentina que obtiene un crédito en dólares en el exterior se lo dan en el exterior? O es un préstamo de las propias empresas o es un préstamo que está apalancado por fondos en el exterior. ¿Quién va a prestar miles de millones de dólares sino están apalancados en el exterior con una garantía? Lo que pasa es que después pagan con los dólares que deberían estar dedicados a la industria para sostener la actividad económica para pagar deuda. Claro que se podría haber evitado. Seguramente se habrían enojado algunos, pero, bueno... Este es el problema de querer gobernar y conformar a todos”.
Y eso fue lo que pasó, se le pagó con reservas internacionales la deuda (capital e interés) de empresas privadas. Es más, dijo que el ministro Martín Guzmán había realizado una proyección de gastos y que no se podía pagar la deuda de las empresas con las reservas internacionales del BCRA y que el en ese entonces, Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, le contestó que la pague porque las experiencias de dos mercados cambiarios, siempre terminaron mal. Pero en este caso termino mucho peor.
En síntesis, los dólares que faltan son por el pago de los intereses de la deuda externa que no se investigó, y porque a su vez se le vendió de las reservas internacionales del BCRA y al tipo de cambio oficial, a las grandes empresas, que fueron a su vez las que más compraron dólares durante el endeudamiento en la gestión de Cambiemos, al tipo de cambio oficial ($ 62 por dólar el 10 de diciembre de 2019 y a $ 400 el 7 de diciembre de 2023) por diversos motivos y, el BCRA en claro incumplimiento del Artículo 3ero de su Carta Orgánica que le da como primer objetivo preservar el valor de la moneda, despilfarra sin control ni miramiento vendiéndole a esas grandes empresas las reservas internacionales y de esa manera deja sin respaldo al dinero nacional.
EL REPLANTEO DEL ACUERDO CON EL FMI
El gobierno de Alberto Fernández, sin investigar la deuda tomada por la gestión de Cambiemos, envió el proyecto que es la ley 27.612 de Fortalecimiento de Sostenibilidad de la Deuda Pública (B.O. del 3 de marzo de 2021) y que prosiguiera con la conversión del Stand By a tres años concedido a la administración anterior en un Préstamo de Facilidades Extendidas, que remitió al Congreso de la Nación el 4 de marzo de 2022 que fuera aprobado dos días después y convertido en la Ley 27.668, que autoriza al Poder Ejecutivo a firmar un nuevo acuerdo con el FMI para cancelar el stand by firmado con la misma entidad en el año 2018.
Por el nuevo acuerdo, la Administración Nacional lograba que cada vencimiento de capital del stand by de Macri, se le conceda la refinanciación del mismo a 10 –diez- años, de esa manera el último vencimiento de septiembre de 2024, se paga en cuotas hasta septiembre de 2034.
CLARO QUE ERA NECESARIO ADOPTAR OTRO CAMINO, QUE ERA EL DE AUDITAR LA DEUDA EXTERNA Y NO PAGAR CON RESERVAS DEL BCRA LA SUPUESTA O REAL DEUDA PRIVADA
Una minoría rentista y parásita se queda con las divisas y el pueblo argentino paga esa deuda con ajuste fiscal y comercial, consumiendo menos alimentos y energía para “honrar” la deuda y, hacia el futuro aceptando un modelo extractivista, generador de energía y de alimentos para exportar, que es contaminante y depredador de nuestros recursos naturales.
Ante ello se tornaba y se torna imprescindible:
- Decretar la Emergencia Cambiaria y no vender un solo dólar más de las reservas internacionales del BCRA, bajo ningún concepto
- Suspender todos los pagos con el FMI, tanto de intereses como de capital y exigir un tiempo prudencial de atraso en la cancelación de los mismos mientras se investiga el destino de la deuda contraída con ese organismo y con el resto de los acreedores.
- Levantar el secreto financiero por la Emergencia Cambiaria y que la AFIP y demás organismos de fiscalización exijan a los grandes compradores de monedas extranjeras (se puede empezar con los primeros 100 compradores que lo hicieron por 24.769 millones de dólares en la gestión de Cambiemos) que expliquen como hicieron para comprarlo. Castigar con multa y recuperar parte de esas compras, que lo van a pagar en pesos, pero que sirve para financiar gasto público y de esa manera y naturalmente se reduce el déficit fiscal y, es más, se obtiene un superávit que le permite al Estado nacional comprar las divisas para ir amortizando la deuda con el FMI.
- Férreo control cambiario con intervención de todo el poder de policía del Estado, que se castiguen todas las operaciones paralelas habidas y por haber en el marco de la emergencia cambiaria
- Emplear gran parte de los encajes remunerados (pases pasivos, Leliq, y Notaliq del BCRA que a febrero 2024 ascienden a 27 billones de pesos, superando la cantidad de dinero creado y puesto en circulación por el BCRA (Base Monetaria) y todo el crédito generado por el sistema financiero local, para crear un fondo de crédito para la producción y el trabajo
Solo tomando medidas que defiendan el trabajo, la producción nacional y el mercado interno, se logra revertir el modelo extractivista, agropecuario exportador que beneficia a una minoría parásita y rentista en desmedro del presente y futuro del pueblo de la patria.
Horacio Rovelli
Tucumano, Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor a cargo de la asignatura Política Económica de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Miembro de la Comisión de Economía de la Fundación Estado, Trabajo y Producción (FETyP). Vocal de la revista Realidad Económica. Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica en el Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación. Autor de numerosos trabajos publicados sobre los temas económicos y financieros.








