Condenados a CFK
La chorra, la yegua, la condenada… Lo cierto es que el destino de Cristina Fernández de Kirchner no pasa desapercibido, sino más bien todo lo contrario; ella despierta irracionalidad, ella despierta fervor, ella despierta amor y odio. La gran interrogante aquí es qué piensa la Argentina que no se encuentra en estos extremos. Claro, todo depende de qué pasará con ella y, más importante aún, ¿qué nos pasará con ella?
Fotos de Reuters
El amor después del amor
La ciencia establece que los neurotransmisores que despiertan el amor y el odio son muy similares. Esto tiene que ver con que sería inviable vivir inertes en una nube de hormonas indefinidamente. Por tal motivo uno muerde y aprieta (sin lastimar) a quién quiere. Es un instinto que busca sacarnos de ese mar de endorfina para que continuemos con el arte de la supervivencia.
En ese sentido, el efecto de histeria colectiva que genera Cristina es lógico. Cuántas veces vimos parejas perfectas que viven un idilio que parece perpetuo, pasa un tiempo, y luego se tienen un odio completamente arraigado. Es como que ambos estados, el amor y el odio, siempre estuvieron allí. La cuestión es cuánto de cada uno se activa, mejor dicho, cuál cara de la misma moneda se está mostrando.
Mi hipótesis es que ese amor/odio grande fuera de cauce, justamente causa un estado de guerra. En el caso de CFK hablamos de una guerra cultural.
¿De qué hablo? ¿Alguien la votó? Porque parece que la gente que la votó vive en Marte. 2007, 2011, 2019. Todas victorias en primera vuelta. ¿Tántos son los “negros planeros”? Insultar al proceso democrático, que tampoco lo considero una maravilla, no cambia la realidad de las urnas.
Dicho esto, quiero ir más allá. ¿Es a ella a quién se ama o se odia o lo que representa? Creo que es una mezcla. Sí, como persona tiene un gran magnetismo y a la vez una fuerza repulsora. Lo que pasa, a mi entender, es que ella simboliza un estado de bienestar popular, que no es un invento zurdo, sino más bien romano.
Centrismo
Ya hablé en otras entregas de este fenómeno. Claro, si le decís a ella, “¿vos te inspiras en los romanos?”, capaz que te va a decir que no. Ella se encarna en figuras como Perón y Evita y, a su vez, Perón se inspira en Mussolini y este a su vez a la antigua gloria populista romana.
Aunque ya no importa tanto esto, estamos hablando en realidad de una fuerza de bienestar que halló su camino en diversas culturas… Roma, España, Rusia, China, USA, etc. Ese estado de benevolencia social es una energía inequívoca si uno le saca bien la ficha. Un ejemplo medio burdo que se me ocurre es cuando Guillermo Moreno dice que Donald Trump es peronista. Si te pones a pensar, es proteccionista, nacionalista e industrialista, ¡es Perón?
Trump, capaz que ni conoce la historia Argentina a ese punto, la tarea que propongo es como rastrear el origen del arco y flecha o las pirámides. Estos son ingenios que surgieron en puntos distantes y desconectados del planeta. Es como que en distintos lugares se sacan las mismas conclusiones.
Conclusiones que siguen el sentido común, como proteger/crear industria nacional, no endeudarse, estimular al empresario, velar por el bienestar obrero y así. Estos no son valores ni originales ni exclusivos de la izquierda. Ya hablé del fascismo y el nivel de desarrollo que gestó en sus clase obrera (de la raza adecuada y sin guerra). Esto no es un guiño facho, dos más dos es igual a cuatro, no importa quién lo calcule.
Luchar o gestionar un estado de bienestar popular no es dominio exclusivo de ningún partido o inclinación política. No es izquierda ni derecha, es o debe ser el centro de una construcción social. De una doctrina social.
No debería ser una locura pensar en un país con una clase obrera en buenas condiciones, con una clase emprendedora con fomentos y beneficios, una industria próspera, un empresario que cuente con seguridad jurídica si cumple con su parte en el contrato social, trabajadores culturales bien remunerados que exporten belleza al mundo, científicos respetados en todo sentido que potencien a la sociedad con sus descubrimientos, etcétera, etcétera.
¿Pensar, desear y trabajar por eso es de zurdo o de facho? Y no hablo de una utopía, como dije antes diversas organizaciones estatales lograron en buena medida ese estado de bienestar. No me tengo que ir a la era de los egipcios, griegos y romanos.
La casa, el auto y el perro
Analicemos por ejemplo del boom sociodemográfico de Estados Unidos luego de la Segunda Guerra Mundial (de ahí viene el concepto de la generación baby boomer), donde un asalariado regular podía mantener una familia de múltiples integrantes, tener educación pública competente, comprar la casa, comprar el auto, irse de vacaciones, se entiende…
Después el capitalismo en su fase monstruo se comió esto, los capitanes financieros vieron que era más barato producir fuera del país, que se podía timbear con las deudas hipotecarias y varios factores que llevaron al declive de la sociedad estadounidense. Ahora, ¿se entiende la visión de Trump de “hacer a América grande de nuevo”?
Del otro lado tenemos la URSS, una trágica víctima de la propaganda occidental. Allí el estado de bienestar existió (laburo, casa, auto, familia, perro, etc) pero era de otra manera. Hablamos de un país que venía del feudalismo y se industrializó a la fuerza y que además sufrió el grueso del castigo de la Segunda Guerra mundial; hablamos de 30 millones de muertos y ciudades devastadas mientras que Estados Unidos estaba intacto. Dicho esto, los soviéticos lograron industrializar exitosamente el país y concretaron diversas conquistas en lo científico, cultural y deportivo. Por citar algo, pusieron en órbita una estación espacial 1971. El problema claro está es la presión de todo occidente que hizo colapsar su economía.
El punto es que quiero establecer ese centro, ese deseo y trabajo para forjar una sociedad donde rija la prosperidad. ¿Es algo obvio no? ¿Quién podría estar en contra de tal cosa?
Idiota y/o psicópata
No hay sorpresa al decir que muchas personas, medios, instituciones y demás desean otra cosa. Ven un mundo desde una perspectiva supremacista. “Para mi y los míos lo mejor, para los otros lo peor”. Y, contrario a lo que se piensa, este no es el pensamiento de una élite elevada. El supremacismo es el germen de la ignorancia, la inseguridad y la psicopatía. Es la pulsión barbárica de sentir placer al aniquilar o esclavizar al enemigo, al otro.
En cambio, las verdaderas élites intelectuales en general abogan por una sociedad equitativa y de bienestar popular. Y no es por ser santos, es egoísmo, una sociedad buena es más segura para todos. De qué sirve tener todo el dinero en un mundo en que los desplazados llegan al punto límite de robar omatar a los privilegiados por el nivel insoportable de desigualdad. De nuevo, es lógico.
¿Ahora se entiende un poco más de la raíz del amor u odio hacia Cristina? Más allá de su caso particular, ¿se entiende la necesidad de forjar valores centristas para el bienestar social?
Una sociedad no se puede establecer bajo las premisa de que sus miembros sean tan “libres” puedan dinamitar su estructura. ¿Cómo se puede llegar a elegir un representante que dice ser el topo que destruirá lo que representa? Claro está que no estamos hablando de cuestiones racionales, estamos con una histeria colectiva fruto del amor/odio hacia el otro; el otro argentino, el inmigrante, el emigrante, el negro, el puto, el zurdo, el facho...
En ese sentido, el actual gobierno es muy exitoso, se empeña en forjar un país muy desigual, bananero, fronterizo, paraíso fiscal… El tema es que una parte idiotizada de la sociedad argentina comandada por psicópatas apoya “eso”, sin saber realmente de qué se trata. Claro hablamos del lumpenproletariado, para no extender demasiado la nota den click y van a ver de qué se trata.
Volviendo al hilo, alguno dirá ¿qué tiene de malo querer ese modelo de país? Total uno puede estar cómodamente en el 1% de los más ricos y listo. Dejo un reel ilustrativo que responde categóricamente este planteo.
La realidad inequívoca es que somos animales sociales, no se puede ir en contra de eso. Hacerlo es una conducta inmoral que va en oposición de nuestras bases cognitivas de supervivencia. Yo quiero que mi hijo Octavio Alejandro esté seguro, sano, se gane su sustento, prospere, sea soberano de su vida. Para ello tiene que haber un contexto que permita eso.
Para los que creen que pueden soplar burbujas con toneladas de dinero para que a sus hijos no les pase nada, les digo que están equivocados. Miembros de la realeza de una de las naciones más poderosas del planeta fueron literalmente decapitados por movimientos populares –burgueses para colmo– impulsados por el malestar social. Hablo de la revolución francesa.
Siguiendo esa línea podemos pensar que el Emperador Octavio Augusto, el máximo líder populista de la historia, era noble. Provenía de una familia rica (era sobrino de Julio Cesar) y de élite, y por su formación entendió que no es un dios en la tierra, es el primer ciudadano y que si el estado de bienestar es generalizado todos estarían mejor. Hace DOS MIL AÑOS se llegó a esa conclusión y no solo fue una conjetura, esa idea se concretó en la realidad de la Pax Romana.
Ni siquiera pienso en que hay una mesa con una elite de malosos que planean cosas. El monstruo del que hablo es un error de sistema, una mutación, un complejo autosuficiente que de alguna manera deflecta el inconsciente colectivo hacia la autodestrucción. Ya esta discusión se la dejo a psicólogos y sociólogos. Lo cierto, desde mi acción intelectual/política, no puedo permitir que la pulsión de muerte fruto de una histeria subconsciente masiva se lleve puesto todo. Una cuestión completamente irracional.
Lo grafiquemos. Lógica “capitalista”: la violencia vende. Pongamos violencia en los medios para vender más. Esa violencia produce más violencia. Por más que se gane más dinero mostrándola, esta violencia puede llevar al colapso de la especie humana. Y no es una flasheada, investiguen el poder del arsenal nuclear en distintos países justo ahora que hay olorcito a una guerra mundial.
El punto es que no puedo quedarme quieto viendo como ciertos grupos de psicópatas e idiotas gatillan presidentes ya sea Trump o CFK. Tampoco me hace gracia como se activó la paparruchada de la causa de la causa vialidad días después de que Cristina decidió candidatearse para una diputación provincial.
Pero, por suerte, dije psicópatas y/o idiotas, dos caras de una misma moneda. La falta de empatía construye idiotas. Gatillar o armar una causa y condenar a CFK lo único que logra es fortalecer su figura. La condena nos condena a ella. Ya lo decía Cristiano Ronaldo: “¡Tu amor me hace fuerte, tu odio me hace imparable!”.
Paparruchada
No me voy a poner aquí a fundamentar la truchada de la causa vialidad, no voy a gastar esa energía habiendo múltiples profesionales y organizaciones señalando lo absurda que es. A continuación dejo un extracto que salió en TN en la que un abogado clara y sintéticamente desarma toda el proceso judicial en cuestión.
Esto deja en claro que motor de esa ofensiva judicial es la desesperación. Esto fue el motor también para que los Caputo manden a un trastornado a matarla. Y como dije antes, estos establishment de “psicópatas idiotas” arman paparruchadas. Por eso el tiro no salió, no fue una advertencia, fue ineptitud fruto de estados mentales completamente desorbitados.
Volviendo al caso Trump, un tiro en la oreja no es una advertencia, es un pifie, y todo por ese modus operandi de mandar a trastornados a hacer el trabajo sucio. Afortunadamente la principal falla del establishment psicópata/idiota es la falta de huevos. Solo es neurosis.
¿Y YPF?
Esa neurosis precisamente eclosiona en una especie de desesperación de “no vaya a ser que al otro le vaya bien y a mi mal”. Es esa idiotez de ver a la sociedad como una balanza en que una medida beneficia a unos y perjudica a otros. Sí, podes verlo así en lo monetario, pero no así en lo social de manera final. Las mejoras sociales son eso, mejoras para la sociedad, para todos. Civilizan. Veamos el caso de YPF que ahora está en boga.
Menem remata YPF a Repsol, la empresa bajo administración privada se va a la quiebra. El gobierno de CFK obtiene nuevamente la mayoría accionaria –mal, "caro" y con litigios–, acto seguido, y por la reinversión, se descubre Vaca Muerta.
Claro, lo que quiero graficar con esto es la perversidad de la lógica de la generación de cristal. Si hacer algo beneficia a algunos y perjudica a otros, mejor no hagamos nada, o bien, hagamos un punto medio que no satisface a nadie. En el caso de YPF, no la expropiemos porque se van a ofender unas buitres, no hacemos nada y se funde y al final no queda nada. Esa mecánica política fue el cáncer que carcomió la gestión de Macri y de Alberto Fernández, y esto es la antítesis al estilo de gestión de Cristina Kirchner, miremos el caso de la 125 y el campo, una medida "populista" que ofendió al campo y al final del cuento los beneficiaba.
En resumen, a riesgo de sonar taxativo, si algo beneficia a la sociedad, ¿a quien beneficia?, a la sociedad, es decir todos; por más misteriosos sean los caminos. Todos los líos que trajo la “reestatización” de YPF son subsanados por Vaca Muerta. ¿Se entiende?
El topo
Ahora qué pasa con el actual gobierno. Ya lo dice el presidente, es el topo que viene a demoler el estado. El estado es una sociedad organizándose. Se puede organizar mal claramente. Es como el timón del barco que dirige la nave con todos a bordo. Si hay un problema la solución es cambiar el rumbo, no destruir el timón. Y ni siquiera hacen eso, porque de última se puede abogar por una utopía anarquista libertaria de ”autogestión” parecida de hecho al estado teórico final del comunismo.
Como sea, lo que promueve el actual gobierno no es una superación de la organización estatal, ni siquiera es una demolición de la estructura, sino más bien, esto es un remate. Vendamos todo, se cobran comisiones, se pone esa plata en la bicicleta ponzi que ahora se empieza a autofagocitar, y si el país se va a la mierda no importa, total ni siquiera hay que soplar una burbuja de “élite social” pudiendo vivir afuera.
Me corrijo, esto no es un remate, porque en un remate se vende lo que hay. Aquí lo que se está haciendo es succionar lo que no se tiene en el ejercicio más estatista que existe, tomar deuda compulsivamente sin un fin más que alimentar la bicicleta financiera. Una timba en la que en definitiva los jugadores indefectiblemente fugarán ese dinero que nunca se tuvo (con intereses). Un verdadero esquema ponzi que en estos días empezó a mostrar sus fisuras cuando JP Morgan se levantó de la mesa del Casino de Caputo y fue a cobrar sus fichas… Dólares, de reservas constituídas por deuda. Una joyita.
En resumen, estamos ante un evidente proceso de aniquilación de nuestro país. Milei es el topo que vino a dinamitar nuestro estado (de bienestar).
No me creen. En términos reales tenemos a un 75% de los argentinos en clase baja, ¿o usted cree que con 3 palos una familia mantiene un estándar de clase media alta? Y eso sin mencionar una inmensa patria oculta de trabajadores que ganan aproximadamente 20 mil pesos en negro por día trabajado y los precarizados que trabajan por aplicaciones. No nos pongamos populachos, ¿y las pyme? ¿Las empresas grandes crecen en este contexto?
Un trabajador que gana menos (o desempleado) consume menos y eso castiga las ventas de las empresas que a su vez deben recortar más trabajadores y esos nuevos desempleados consumen menos, y así. Ad infinitum.
La pesada herencia
Dicho todo esto, ¿se entiende el poder de CFK? Cómo una candidatura a diputada provincial genera semejante movimiento. No recuerdo que Menem condenado llene la plaza de mayo.
¿Cuál es la pesada herencia de la “década perdida”? Un cepo de 1.500 usd al mes, saldar la deuda con el FMI, recuperar YPF y mil estadísticas que dicen que estábamos bien, que había bienestar. Comparemos precios y salarios bajo cualquier métrica, es criminal que Argentina sea uno de los países más caros del planeta tierra sobre todo en alimentos. Nos quieren vender que comer un asado es un lujo siendo productores. Y así mil cosas, que ustedes bien saben, esta editorial es más un manifiesto que una explicación.
¿Y Alberto? Ustedes saben muy bien lo que pasó. Errores hubo, sí. Y los voy a describir con el diario del lunes: extender demasiado la cuarentena, decirle a Fabiola que no festeje su cumple en pandemia, hacer lo necesario para que Guzmán siga siendo ministro de economía, no iniciar acciones penales contra los artífices del préstamo del FMI de 2018, no devaluar antes de las elecciones, no recortar ordenadamente antes de las elecciones y más o menos eso. También está el tema de que Cristina evidentemente no sirvió de escudera, su liderazgo nato hizo interferencia y a los hechos me remito, todo esto fecundó la victoria de Milei en 2023.
¿Cómo salimos de este lío? Lo loco es que pasan los años y parece que aún dependemos de CFK para lograrlo. Por más que den vueltas los caciques “peronistas”, es ella de nuevo quien tiene que señalar el camino. Para mí sería como el rol que cumplió Elisa Carrió en el gobierno de Cambiemos, una especie de sello de calidad y voz activa. Como fanático de la política obviamente alucinaría con ver un duelo electoral entre Cristina y Milei. Pero bueno, pincharon la pelota proscribiendo su candidatura.
Y es así como de nuevo, por amor u odio condenamos y nos condenamos al destino y voluntad de Cristina Fernández De Kirchner. Y esto no es una gran deducción, como dijo Alejandro Magno cuando estaba ante el nudo gordiano, “es lo mismo cortar que desatar”, peló la espada y lo cortó. En ese sentido la mayoría de nosotros quiere volver a vivir en un país próspero y el camino más directo es evidente. Ya no va la de inventar un nuevo partido (PRO, LLA, CC, etc) que sea centrado, honesto, bla, bla… No nos tropecemos por tercera vez con la misma piedra, hay que laburar con lo que hay y pegar el espadazo si se complica mucho desatar este caos.
Las cuentas están claras, un tercio de la población odia irracionalmente, un tercio la ama irracionalmente y en el centro hay un tercio racional que sabe bien cuando estuvo peor o mejor, a ellos les dedico estas columnas.
Arturo Alejandro Antonini
Analista político | Operador bursátil | Promotor cultural











