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El Jefe al desnudo: travesía al inframundo libertario en Tucumán

POLÍTICA

Karina Milei vino a bendecir a sus candidatos locales y mostrarse empoderada tras la paliza bonaerense, el escándalo de las coimas y el jingle que retumba. En Villa Luján, se despachó con un tímido discurso que no llegó a 3' y dejó un mensaje al país: "Estamos más fuertes que nunca". Un acto aburrido, sin chispa, de auto-aplausos libertarios, con colectivos, choris y barras, pero sin fuego ni mística. La Pepona y Lilia, los más destacados.

Karina Milei deja el escenario de Villa Luján. (Foto: eltucumano)


Chicos traders con sus trajes, chicos malos con sus camperas de cuero, pseudo chetos politizados y lúmpenes movilizados confluyen bajo el techo del Club Defensores de Villa Luján. Puestos de choris, barras que intuyo son rentados y hasta colectivos que acarrean militantes se dan cita en las adyacencias del estadio que es testigo de las batallas pugilísticas más memorables de la noche tucumana. Acá, hoy se anuncia la presencia de El Jefe. Late la batalla cultural libertaria. Acá, nadie habla del 3%, salvo ese grupo de ‘kukas’ que protesta afuera contra el ajuste libertario, delante de las cámaras porteñas de C5N, que les piden que canten otra vez el hitazo 'alta coimera', de Tucumán para el mundo.

No es una tarde más en el populoso barrio de Villa Luján. Esta noche toca Karina, la hermana de que se convirtió en El Jefe de El Presidente Javier Milei. A veces nos olvidamos que también funge como secretaria general de la Presidencia de la Nación, y que fue ratificada en su omnipresente rol en el gobierno y la conducción de La Libertad Avanza después de la paliza que le propició Fuerza Patria en Buenos Aires, donde vota más del 40% de los argentinos. Pero nada de esto importa, porque acá hay una especie de misa libertaria, un novel ritual sin fuego ni mística, sino más bien una auto-celebración insulsa de la colorida fauna mileísta que incluye viejos y raros peinados nuevos.

El Jefe llega a Tucumán a lanzar la campaña nacional y bendecir a sus candidatos locales. Karina no llega y la candidata en cuarto lugar, Celina Moisá (egresada y docente de la Universidad pública que Milei se obstina en desfinanciar) oficia de apurada presentadora: se nota a las claras que hay que hacer tiempo, porque pasan los minutos y no hay noticias de El Jefe, a quién se atribuye la totalidad del poder libertario y el armado exprés de La Libertad Avanza en los 24 distritos. El sujeto disfrazado de león que está en todos los actos libertarios se saca la cabeza del traje, para bostezar tranquilo y combatir el calor. Hoy no ruge este león.

La misión de Karina pintar de violeta el Congreso para no tener que dialogar con nadie y conducir como corderos a los diputados/senadores de todo el país. El que se rebela ante El Jefe, ¡Fuera! Pero acá pasan los minutos y no pasa nada. Ya entraron las barras con camisetas y bombos de San Martín, de Atlético y hasta San José de Lastenia; ya se inflaron los globos violetas; ya sonaron en loop Highway to Hell de ACDC, Cowboy de Ratones Paranoicos y Jumpin’ Jack Flash de los Stones. Las señoras muestran contentas los carteles con el nombre de sus ciudades. A las remeras violetas las regalan, pero decimos 'no gracias, estamos mirando'.

Mientras suena 'Javier Milei: el último punk' de Una bandita Indie de La Plata (nada de lo anterior es joda o invento) hace su entrada triunfal Lilia Lemoine, gran espada libertaria en el Congreso, en la tele y en la calle online. Los 300 libertarios que ocupan el VIP se abalanzan por una selfie con la diputada que muere y mata por amor al Presidente. La cosplayer, maquilladora y talibán de Milei despierta más entusiasmo que los referentes locales, que se pasean de un lado a otro, nerviosos, desahuciados. 

Manuel Guisone, tercer candidato a diputado, va y viene. Ya charló con todos, ya saludó a todos, ya se peinó la melena mileísta que no saldrá en la foto de la boleta porque de arriba se impuso que la lista la encabecen Federico Pelli y Soledad Molinuevo, todavía caras poco conocidas por el votante tucumano. Outsiders, dirían. El diputado ex Fuerza Republicana Gerardo Huesen y el ex radical Sebastián Salazar que se puso la peluca y es jefe regional de Anses, saludan a los militantes que se trajeron desde Banda del Río Salí y Bella Vista, y que colman una de las tres tribunas del estadio.

Nada marcha de acuerdo al plan.

Hasta que pasa algo. Prendan los celulares: aparece encapuchado en el escenario Iñaki Gutiérrez, La Pepona. Lo acompaña Eugenia Rolón, que va de acá para allá, sube y baja. Los jóvenes influencers libertarios se roban las miradas de los tucumanos que ya ocupan una tribuna y media del estadio y, salvo las trompetas y bombos, están más cansados que ilusionados. Moisá pretende forzar una ovación a su amigo Catalán, pero el "olé, olé, olé, Lisaaa, Lisaaa" no pega. Cambian a "Lisandrooo, Lisandrooo", pero esto no es la cancha de Racing ni Old Trafford.

Ya estaba dando su discurso Soledad Molinuevo cuando la interrumpieron de forma brusca para avisar que llegó El Jefe. Los relojes marcan las 21:01 y por primera vez se percibe algo de algarabía en el estadio semi vacío o semi lleno, usted dirá. No sabemos qué hizo desde que Santiago Oria (cineasta libertario, director de las películas sobre Milei premiado con el cargo de Director de Realizaciones Audiovisuales de Presidencia de la Nación), que está hace horas en el escenario, twiteó que estaba en vuelo a Tucumán muchas horas atrás. ¿Esoterismo? ¿Rosquear? ¿Charlar de la vida con su lugarteniente Martín Menem? No sabemos bien qué hace El Jefe, pero sabemos que es El Jefe de Milei. 

Nadie en el inframundo libertario quiere quedar sometido a la guillotina de la hermanísima, la que maneja y digita todo, es la ama y señora omnipresente de los días y noches de libertinaje, liberalismo, cipayismo, sionismo y tantos ismos. Y todos se rinden a sus pies: Karina Milei está en Villa Luján. El año pasado conoció el Club Central Córdoba. "Olé, olé, olé, Jefe, Jefe", le cantan. El Jefe corresponde con una reverencia, sonríe y saluda a los cuatro costados, aunque dos están despoblados. 



Un año atrás, era quizás el mito moderno más grande y enigmático de la política argentina, una mujer misteriosa que pasó de las tortas, el tarot y la organización de eventos a ser el cerebro detrás del huracán que sacudió la política argentina, barrió con la casta y se metió en los celulares, las casas y las urnas de todo el país al grito de 'Libertad'. Ahora, algunos hasta la llaman “Katrina”, según el periodista Pablo Ibáñez.

El Jefe está desangelado. El Jefe está al desnudo. Todos se le animan, hasta le piden a Milei su cabeza, que es la suya. El nombre Karina retumba en los audios que acusan el cobro de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, en los jingles kukas en los que la acusan de ser "alta coimera" por -supuestamente- quedarse con "el 3%" de la compra de medicamentos para discapacidad siempre a la misma droguería; también por ser la responsable del armado que fracasó rotundamente en Buenos Aires, donde le iban a clavar el último clavo al ataúd del kirchnerismo para terminar domados por un enano comunista/soviético.

Esta noche, solo por esta noche, El Jefe se da un baño de entusiasmo y calor tucumano, ponele. Un relanzamiento, un reseteo, barajar y dar de nuevo. Pero algo en el aire no huele bien y nos acordamos del riguroso dispositivo de seguridad, sin desodorante ni perfumes. El acto no parece bien planeado, porque Soledad Molinuevo vuelve al atril estilo yanqui donde ya había hablado, mientras Lisandro Catalán se va del escenario y Manuel Guisone se quedó abajo. Martín Menem escolta a El Jefe y hasta sonríe cuando cantan que "la casta tiene miedo". Se jijea el presidente de la Cámara de Diputados, con su linaje familiar a cuestas.

Molinuevo es la hermana del intendente de Concepción, un radical. También es amiga de larga data de Catalán, dicen. Denuncia que Tucumán está "abandonada" y "sin cloacas". ¿Pide obras públicas? Llamativo, porque nos prometieron que la gente se iba a organizar para hacer rutas y puentes cuando abandonaron por completo cada obra prevista en Tucumán y más allá. Si se entera que encima su amigo, el presidente de La Libertad Avanza Tucumán, fue funcionario nacional de Mauricio Macri y Alberto Fernández, se corta un brazo como Milei si llega a subir un impuesto. Son raros los libertarios.

Es el turno de Federico Pelli, el primer candidato a diputado de La Libertad Avanza Tucumán que tiene la misión de convencer a los tucumanos de que "Pelli es Milei", y rogar que cuando entren a votar le hagan un cuadrado, una cruz, una tilde o algo al casillero con su apellido. En su discurso, denuncia las "10 emergencias activas" en Tucumán, que atribuye a "20 años de kirchnerismo" y a los 40 años de "la casta política tucumana". Martín Menem hablaría luego de sólo 20 años, porque si son 40 entran los años de la Presidencia del tío Carlos Saúl. Detalles.

Pelli dice que Jaldo y Manzur se juntaron porque "tienen miedo". La barra de Huesen canta "hi-jos de-puta, hi-jos de-puta" como cuando se putea a un árbitro, pero Pelli pide que paren. Y paran. Ahora pone el foco en la seguridad, su especialidad, esa materia que lo llevó a ser asesor de radicales, bussistas y peronistas. Luego, denuncia que los opositores actúan "en tándem" con el peronismo porque "son aliados contra la ola violeta". Para rematar, advierte que "la libertad no se mendiga, se conquista".

Es el turno del "local" Catalán. Lo primero que hace es invitar a subir al escenario a Manu Guisone (ya le bajaron la candidatura, dejarlo abajo era hasta incómodo de ver) y atribuye el infortunio a "un error de la gente de Tucumán". No es de acá el nuevo Ministro del Interior. En un breve discurso, le agradece al PRO (algunos de sus dirigentes están entre la gente, condenados a ser actores de reparto en esta alianza) y aclara que "hoy los protagonistas son los candidatos", que ya dijeron poco y nada. 

Catalán rechaza que el Gobierno esté en "un mal momento" porque "un mal momento era el 10 de diciembre". Luego, se rinde a los pies de Menem y avisa a todos que lo llama varias veces al día, entre las 7 de la mañana y las 2 de la mañana del día siguiente, o sea, digamos, a toda hora. Debe ser que lo llama tanto por cuestiones laborales, espero. Una señora alza un perro, se lo muestra de lejos a Karina y El Jefe sonríe, saluda y hasta salta de emoción. Es humano El Jefe, y los canes le pueden. 

Finalmente, el ministro del Interior de la Nación ratifica su lealtad total a Karina, la dueña de la única llave para sobrevivir en el alboroto libertario: "Karina siempre elige bien, a pesar de las críticas, a pesar de las infamias, a pesar de las injurias". Claro, El Jefe explotó cuando Pamela David la acusó de tener un costoso Rolex, pero se dedicó a censurar a la prensa cuando la acusaron de cobrar coimas, mientras es perseguida por la comisión investigadora $Libra. Se aplauden entre ellos los libertarios.

Ya pasó media hora desde que llegó El Jefe y la verdad que todavía no pasa nada. Un niño se escapa de los brazos de su madre y corre a los de Lilia Lemoine, que lo alza con las mismas manos que ha maquillado a Milei. Menem se para frente al atril y denuncia que Tucumán "hace acordar a La Rioja", pero celebra que con la Boleta Única Electrónica "ya no van a poder hacer trampa". Acá ganó Milei y nadie lloró fraude ni nada. Qué suerte que no dijo que le hace acordar a Río Tercero, la ciudad cordobesa donde el tío Carlos Saúl hizo volar por los aires la Fábrica Militar para ocultar las pruebas del contrabando de armas a Ecuador y Croacia, que dejó un saldo de siete muertos, cientos de  heridos y daños inconmensurables, que le valió al expresidente una condena a siete años de cárcel.

Luego, el heredero del clan Menem prometió que "a mediados del año que viene tendremos inflación cero" y destacó que el presidente Milei "siempre eligió lo correcto por sobre lo que le conviene". Ajá. Horas antes, su primo Lule estuvo en Casa Rosada y fue ratificado en el armado libertario en pleno coimasgate y tras la paliza bonaerense. "Karina es la gran artífice de todo esto, está dejando la vida", enfatizó, antes de pedir "constancia, memoria y lealtad" a los militantes libertarios. Justo Martín Menem.

Llega el turno de El Jefe, el plato fuerte de la noche. No me consta, pero Karina puede quizás ser una brillante estratega política o el sostén sentimental, emocional y espiritual de su hermano. De seguro no es una buena oradora. En 18 meses podría haber hecho algún cursito de stand up, algo. Su poder de fuego debe estar en otro lado, pero nunca arriba de los escenarios. No contagia, no entusiasma, no articula. Por momentos no se le entiende nada. Su hermano por lo menos a veces o sea, digamos lee sus discursos, o trata. El Jefe no transmite nada, y el acto se diluye, se apaga más todavía. 

Estamos más fuertes que nunca”, dice Karina, poco convencida. El Jefe parece darse fuerzas a sí misma. Elogia a Catalán por su flamante cargo, y pide unas hurras por la libertad carajo y por el Presidente Milei.

Se esfuman los 2'21'' de discurso de Karina y sanseacabó. Ni 3’. Nobleza obliga: El Jefe y los libertarios se quedan a sacarse fotos con todos los que están en el VIP tucumano. Hay selfie grupal y selfies para todos.  Fui a demasiados actos como para saber que los que rajan rápido son los que vinieron en los colectivos, los que se quedan con el bombo y la trompeta esperan una señal que autorice la retirada, y que los que esperan sin éxito, cansados y desolados una selfie o un beso o algo atrás de una valla, son los verdaderos militantes. Maldita casta.

Adentro del VIP, Karina posa y posa en las selfies que disparan Lilia Lemoine, los candidatos tucumanos y sus llegados. Son las fotos con las que saldrán a hacer campaña, a mostrar que son parte de este fenómeno barrial que casi llena dos tribunas en Villa Luján. No es poco. La Pepona juega con el perro que antes saludaba a El Jefe, en la única imagen tierna de la jornada marca el inicio de la campaña libertaria tucumana y nacional.

La popular pasa de semivacía a vacía, el campo en el VIP comienza a despoblarse. Los colectivos se van llenando, los choris humean pero no se venden, la policía corta el tránsito para que La Libertad Avance y se aleje caminando, mientras los conductores putean con sus bocinas. Los negocios de la avenida Ejército del Norte van bajando las persianas y los bares no se llenan a pesar de la pretensa ola violeta que camina por las calles Villa Luján tras la arenga de El Jefe. ¿Fin?

 

Discurso completo de Karina Milei en Tucumán:




Las fotos de la misa de El Jefe y la fauna libertaria en Villa Luján:

(Fotos: eltucumano)