El fantasma de la milanesa de Tucumán
Es tan conocido que todos saben quién es. El fantasma de la milanesa de Tucumán tiene nombre, apellido y apodo. Debajo del pelaje característico que tiene en la cabeza están sus ideas. Y entre sus grandes ideas, como una sanguchería descuidada, el humo. Es encantador. A muchos tucumanos les cae simpático. Y a otros no. Cuando agarra el micrófono, siempre sonríe. Cuando se apagan las luces, a veces no. | Por Alfredo Aráoz
El sánguche de milanesa es del pueblo. Foto: X
Es tan conocido que todos saben quién es. El fantasma de la milanesa de Tucumán tiene nombre, apellido y apodo. Debajo del pelaje característico que tiene en la cabeza están sus ideas. Y entre sus grandes ideas, como una sanguchería descuidada, el humo. Es encantador. A muchos tucumanos les cae simpático. Y a otros no. Cuando agarra el micrófono, siempre sonríe. Cuando se apagan las luces, a veces no.
Es tan encantador como influyente y está convencido de que su simple andar le da sentido a las personas que habitan las calles de Tucumán que, justo él, no camina. Convive con personas a los que llama personajes. Como si fueran parte de una ficción que él dirige. Razones no le faltan: le hace preguntas a La Muda, pone al Gordo Moneda en una ruleta.
Es realmente encantador. Y es tan importante que desde que se proclamó embajador de la milanesa, Tucumán es mucho más que una provincia: Tucumán es una República.
“Se va, se va mi tren, y en él se va mi amor”, canta Vielmetti en el compilado de Cumbias Tucumanas del Recuerdo. El tren de las nubes se llama la canción. Está en YouTube. Si no sabés la letra, podés buscarla. Pero hay cosas que no están en la pantalla que todo el tiempo tenemos en las manos. Hay un pasado que solo habita en las calles, en los barrios, en los kioscos de lata, en LV12, en Don Carlos. Son los escenarios y las bandas sonoras de la vida de los barrios donde el sánguche de milanesa y otras tradiciones de esta provincia han nacido.
¿Quién puede autoproclamarse El Santo del Sánguche de la Milanesa? Quizás solo aquel incapaz de dimensionar a los cocineros que construyen templos, pero que justo a él jamás le rezarían. Son las manos de los verdaderos trabajadores de la milanesa con el pan rallado en las uñas, son manos con el ajo en las cutículas, son manos con las palmas de aceite caliente, son manos con los dedos de tamboril.
¿Sabrá quién fue Hugo Sosa en Banda del Río Salí? ¿Sabrá por qué le decían Taty? ¿Sabrá que Eduardo Gelfo después de tocar con La Leo solo iba ahí para cenar y de paso pedirle una foto? ¿Y a los hermanos Brandán de El Cristo? ¿Y el taladro de Zanetti? ¿Y la mayonesa batida a mano de La Milanesa en la Siria?
El que no conoce a Brizuela, a cualquier santo le reza. ¿Sabrá en la mesa de qué billar le pasaron la receta a Chacho? Ícono, templo, intocable, prócer, a Chacho lo homenajearon con justicia y el Día del Sánguche de Milanesa en Tucumán es en su honor. Hasta ahí todo bien. Todo el circo que se armó después, ¿tendría a Chacho entre sus espectadores?
Bajo la pasión por apropiarse de lo que le pertenece al gran Pueblo Tucumano Salud (y a las generaciones que vivieron su vida detrás de un mostrador) parece que todo vale: hasta jugar con la carencia de un barrio y mandarlos a hacer la cola cuadras durante horas con una moneda de 1 peso en una mano y una de 50 centavos en la otra. Todos amontonados con la ilusión de comer una de las primeras 50 milanesas que entregue la sanguchería desconocida de turno.
No es responsabilidad de los fantasmas que habitan Tucumán, pero hasta hubo una noche donde un vecino apuñaló a otro para quitarle el número y el lugar de la fila. No es una persona. No es solamente una persona. No es una sábana de una plaza. Quizás es una forma de sobrevolar la provincia que amamos.
“Esta cumbia tropical, con su parpadear de velas, estando sentimental, suave vaivén de caderas”, suena en La Compañera los sábados a la mañana en El Bajo y en El Bosque, en Ciudadela, en Villa Urquiza y en la puerta del Padilla, en San Cayetano, y en el Oeste II, en el primer bocado que prueba una madre tucumana después de dar a luz en la vereda de La Maternidad y en el Kennedy, en Los Plátanos y en 11 de Marzo, en Floresta y en Villa Alem, en Villa Amalia y Villa Luján, en Villa 9 de Julio y Barrio Modelo, en el Perón, en La Costanera y en La Bombilla. ¿Aparecen esos barrios en la ruta de la milanesa?
Consejo: Tiendas San Juan Nuevo Mundo, como todos los meses, celebra su aniversario y tiene ofertas imperdibles. Háganse una gauchada. Traigan sábanas. Fantasmas sobran.








